Portada de Futurama-poemario de derbysSiempre he creído que hay dos maneras de cruzar un océano. La primera es a través de la imaginación y la segunda a través de las alas de la imaginación. Una apócrifa tercera opción sería a través de la conciencia, pues es ella quien nos hace atravesar todas las estaciones del ser.  Hago este señalamiento para introducir mi idea de que lo que más trasciende de un libro es su visión de la realidad y que lo demás no tiene mucha importancia si comprendemos que, al llegar a la última página, algo ha variado en nuestra realidad. El libro de Derbys Domínguez: Futurama (Ediciones Matanzas, 2013) forma parte de ese empeño de percibir el mundo con los ojos de la conciencia, que es como decir: los ojos del futuro. Apenas nos introducimos en él nos topamos con unos versos que nos obligan a replantearnos las diferentes visiones que tenemos del futuro:

Quiero saber si el último hombre del mundo escribirá correctamente
su nombre y sin faltas de ortografía.
¿Qué hará con la Historia;
su memoria recordará la Primera y la Segunda
       Guerras Mundiales,
el día que sobre Hiroshima cayó
aquel humo que cegó al hombre
del futuro?

Tras estas preguntas, el lector no puede hacer otra cosa que comenzar una deconstrucción personal, pues se trata de interrogantes vitales y por lo mismo, necesarias. El lector, a un mismo tiempo, puede recrearse con las imágenes y comprometerse con la sensación de que está sintiendo algo importante, de que en este libro le están ofreciendo una realidad importante que le hará pensar, imaginar, evocar, mientras el porvenir es diseccionado hasta la última página.

Se trata de un libro de poemas construido con una escritura obsesionada por la responsabilidad del “quizás”, por el deseo de hacer reaccionar, de subrayar el letargo en el que se regodea la humanidad.  El poeta eleva su escritura a varios centímetros del suelo y nos señala el nadir, nos alerta con su preocupación:

¿Cómo el hombre pudiera volver a ser Adán,
la yerba tal (caisimú) y Dios, si la bomba atómica
  y el dinero y la fábrica
opacaron el cielo y el canto sublime de las grullas,
    (garzas) celestes aves?

Derbys Domínguez aprovecha la inmediatez de la poesía,  su  destello, hace el ademán de alguien que asoma la cabeza por un resquicio del más allá y trata, en el análisis de su reescritura, de entender el futuro de nuestras vidas. Con un lenguaje caustico,  exploratorio,  nos encaja sus dudas, que rápidamente pasan a ser nuestras, por lo que a veces tenemos la impresión de que hemos visitado otro mundo. Este tipo de escritura no acepta conclusiones fáciles ni finales reconocibles, es como si ahora mismo miráramos el rostro de un desconocido y el rubor o el cansancio nos forzara a mirar hacia otro lado y olvidarnos de esa otra mirada que, por unos segundos, se trocó en nuestro destino, pero que, como en un antojo extraño, nos gustaría volver a encontrar en otro momento, otras circunstancias mejores. Los poemas de Futurama no ofrecen conclusiones a corto plazo, pero si cerramos los ojos y respiramos hondo aparece, poco a poco, la fábula, aunque para reconocerla sea preciso un porciento ínfimo de sensibilidad, pues son poemas transfigurados en reflexión, en la incertidumbre que nos ha perseguido y nos persigue desde el inicio de los tiempos.

Lo que más me atrapa del libro es la intención de aferrarse a las imágenes, de despertar la responsabilidad. El juego de espejos ayuda al lector a unirse a las preguntas, así como a  la comunión con la esperanza y ciertas zonas en penumbras que guían a la mayoría de los versos. Pero lo mejor está en la manera que aborda esa comunión, esas zonas en penumbras, pues da la impresión de que es una zona virgen, aún no recorrida, no olviden que estamos hablando de un poeta obsesionado con los móviles del ser humano, un poeta que intenta ralentizar nuestro minuto final.

Futurama, como nuestro mundo, apela a la autodestrucción, al canibalismo, al hábito humano de ir descomponiéndonos con rabia. En este libro encontraremos eso, la libertad de un autor que nos muestra pequeños pero intensos fragmentos de energía, de presentimientos, la fabulación del instante final; la libertad de una mirada que se atreve a ver por encima de las limitaciones y la desolación. En resumen,  este libro no es más que la visión de un breve pero intenso mar en donde vale la pena ahogarse y volver a surgir a través de las alas de la imaginación, un mar poblado de conjeturas y esperanzas, en donde quizás, antes de la última gota de agua, podrás cerrar los ojos y decirte:

Quiero saber si lo que fue Física,
Química, Matemática,
servirán para orientar el último día
de la especie.


Por: J.R.Fragela