Por: Norge Céspedes

“Hay poemas que nunca hubiera querido escribir ni tener la necesidad de liberarme espiritualmente y escribirlos”, afirma el poeta Leymen Pérez al referirse a Subsuelos, cuaderno de versos que en breve dará a conocer Vigía, casa editorial radicada en la ciudad de Matanzas y reconocida internacionalmente por sus producciones manufacturadas.

Leymen Pérez: “Hay poemas que nunca hubiera querido escribir”

Subsuelos incluye diecisiete textos poéticos cuyos tópicos fundamentales son: el cáncer y todo lo que ocasiona esta desgarradora enfermedad, tanto en quien la padece como en su entorno, y la crítica social, un leitmotiv de obra de este escritor que ha ganado un espacio entre las voces más destacadas de la poesía cubana contemporánea.

“El dolor —confesó Leymen a este sitio digital— es más que literatura y es más que el propio dolor como concepto. Nos hace más humanos y, a una misma vez, nos deshumaniza hasta un punto imposible de definir.

“En Subsuelos expresé una terrible angustia y ahora ya no será solo mía, sino que los demás tendrán la oportunidad de pensar una vez más en la fragilidad de la existencia humana y en cómo nos desgastamos aumentando un ego sin espíritu”.

“Escribiendo este libro pensé en que si tienes el poder de enfermar a tu cuerpo también tienes el dominio de sanarlo. Mi dolor aprendió a escribir, callar, sufrir, cuidar y sanar a quien me ha dado mucho amor y yo solo debía devolverle ese amor, con una voluntad llena de pulsaciones de luz y esperanza.

“Hay textos de este breve volumen que el solo hecho de verlos me perturban, porque me trasladan a momentos críticos donde necesité de mucha fortaleza para no derrumbarme y creo que nunca podré leerlos en público. Sin embargo, otros he podido compartirlos frente a pocas personas, casi siempre cercanas. En algunos casos se volvieron lejanas, pero la vida es un dolor que no te sirve si no lo pones a funcionar.”

Subsuelos, con edición de Estela Ación y diseño de Johann Enrique Trujillo, cuenta con un prólogo del significativo poeta y ensayista cubano Roberto Manzano, quien señala que, a pesar de su juventud, Leymen “es un maestro del acto lírico: domina el tiempo y la forma en que la vivencia se transfigura y adquiere la carnalidad colorida de la expresión”.

Al referirse a Subsuelo, advierte: “El lector sufrirá en la lectura de estos poemas, pero se enriquecerá mucho en la delineación cabal de lo que es la vida humana. Así, la convencionalidad del arte se le convertirá en legítima y aportadora experiencia, de una objetividad emocionante y de una implacable grandeza interior”.

Por su parte, otra destacada poeta cubana, Damaris Calderón, ha dicho de este cuaderno: “La desesperación tensa las palabras con que Leymen Pérez escribe este libro, de versos dolorosos, poderosos, desde el subsuelo hacia otra claridad”.

Poeta y editor, Leymen Pérez (Matanzas, 1976) ha publicado varios libros de poesía, entre los que se encuentran Circo artesanal (2005), Hendiduras (2005), Corrientes coloniales (2007), Los altos reinos (2013) y  El libro de Heráclito (2014). Ha recibido premios como La Gaceta de Cuba, Calendario, José Jacinto Milanés, Hermanos Loynaz, Cauce y América Bobia. En octubre pasado, este autor ganó el Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2017, con el libro de poesía Fracturas de la belleza, que será publicado por Ediciones Matanzas en 2018.

 

Dos poemas de Subsuelo:

COMO EL VIENTO CANTANDO EN EL INCENDIO

 

Entran y salen marcados
en la cara
en el cuello
en el pecho
en el vientre
en lo que no es carne.

Y después de veinte radiaciones
quemaduras
en todo
lo que nos rodea
como el viento
cantando
en el incendio
quemaduras.

 

En el secadero de almas

 

I shall forget the drop of anguish.
Emily Dickinson

 

Gotea gotea gotea
gotea
gotea
gotea
el suero citostático
el rompe venas que va
que
     brán
           do
                te
lentamente
l e n t a m e n t e
mientras a tu lado
alguien comenta
del deterioro
del tiempo
de la crisis perpetua
en que se encuentra
la nación
y detrás
del nervioso cristal
llueve
pero el agua
no limpia
ni cura
la expresión
de vida
o muerte
en los rostros
y unos jóvenes
parecen felices
bajo la llovizna
sin pensar
cuánto dolor hay
a solo unos metros
de ellos

a solo unos metros
ya nadie llora
se han secado
los ojos
en el secadero
de almas
gotea
gotea
gotea
el suero citostático
hacia las extremidades
que abandonan
la horizontalidad
que corroe
a la carne
y al espíritu
gotea
hacia el espíritu
y el tronco
de la sombra
retoña
como un jagüey
madura sus raíces
en la roja intemperie
gotea
hacia el cuello
donde tu dolor
y el mío
están dibujados
gotea
gotea
gotea
y después no tienes
más angustia
no tienes más
sustancias       
que recordar.