Crónicas de un liderDesde finales del siglo XIX hasta la actualidad, se han promovido estudios sociológicos y filosóficos entorno a la explicación de fenómenos socio-políticos que han abordado y definido entre otras problemáticas, las características esenciales del liderazgo como una de las condicionantes importantes en el entendimiento del proceso organizacional de los pueblos. Max Weber fungió como uno de los más importantes teóricos que establecería al líder carismático como objeto de análisis entre otras cuestiones referidas en sus disertaciones relacionadas con las ciencias políticas modernas en Occidente.
 
Un líder crea y potencia la idea de estructurar y defender ideológicamente el destino de una sociedad. Para ello dispone de fuerzas de poder para forzar y coaccionar. Dentro de este complejo asunto existen variantes que despliegan orgánicamente su propósito: el poder y la autoridad. Aunque diferentes, estas aristas hacen funcionar el proceso que persigue un líder carismático en su profiláctico trabajo político.
 
“El poder sustenta la habilidad de lograr que las personas obedezcan, mientras que la autoridadImagen es el resultado del cumplimiento voluntario de las órdenes recibidas. El líder adopta la imagen de un profeta que llega a las masas a través de sus discípulos y, esto, lo logra por medio de su carisma”.

 

El arte es un singular exponente de las acciones cotidianas de los seres humanos que avala este precepto y, diversas, son las manifestaciones artísticas que desde la antigüedad hasta la contemporaneidad sostienen este criterio. La imagen de los emperadores incorporadas en la época romana, así como, la de Jesús en el arte religioso o, Napoleón en el neoclacisismo, figuran entre unos de los más significativos ejemplos de líderes tratados en la creación artística a través de la historia del arte, pero resulta interesante, como el arte contemporáneo presta a este asunto especial atención.
 
En la plástica cubana actual existen importantes referentes; entre ellos la obra de Alexis Esquivel, en la cual el artista asume el retrato histórico con toda libertad expresiva; éste revela el extraño comportamiento de los personajes épicos citados en la historia política y cultural. El artista conduce y recontextualiza la imagen de las figuras políticas traspolándolas hacia las masas, logrando establecer lo inverso.
 
En este entusiasmo nos sorprende la producción de un joven artista de la plástica matancera que luego de un excelente manejo formal de la obra, verifica y reajusta los conceptos que a su juicio fortalecen la idea universal de un líder carismático.
 
Eliam Pérez Fuentes (Matanzas, 1987) presenta en su primera exposición personal (15-Octubre-2010) una serie que describe el poderío de un líder a través de configuraciones oníricas protagonizadas por espermatozoides que se dirigen a fecundar diferentes cuerpos, coincidiendo generalmente, con un ser pensante. La competitividad, esfuerzo y movimiento, son algunas de las premisas anunciadas en esta serie. El artista juega a confundirnos y, la trampa, consiste, en hacernos partícipes de su cuestionamiento: lo relativo a lo bueno o malo en la acción del liderazgo, así como las ventajas o desventajas de tener tales méritos: el éxito
Sorprende en su poética cierta destreza en la utilización de los tonos grises, alcanzados mediante el manejo de la técnica del pincel seco; igualmente, consigue transmitir el mensaje enunciado a través de una buena factura.
 
“Crónicas de un líder” insiste en cronometrar la esencia, supuestamente bienaventurada, de un líder; narra el argumento de un discurso que advierte sobre la fuerza que genera el poder y la autoridad, en la conformación  de un liderazgo en todas sus dimensiones, encubriendo siempre, el antifaz de la ironía.

                                                                                                          
Por : Yoan Álvarez Pérez