l escritor José Manuel Espino (1966) y el ilustrador y diseñador Abdel de la Campa Escaig (1985) resultaron ganadores del Premio La Edad de Oro 2014 en el género álbum-ilustrado con la obra “Ronda de los suspiros”.

Espino ya había asumido una experiencia de este tipo, Abdel no, pero ambos consideran al álbum-ilustrado un reto estético y una singular manera de comunicarse con el público infantil, sobre todo en los tiempos contemporáneos, cuando la imagen ha tomado un lugar tan preponderante.

Coinciden además en un presupuesto esencial: este tipo de textos tiene un concepto propio, muy bien definido, que suele ser ignorado por completo o confundido con casos como el del libro ilustrado. Según piensan, el álbum-ilustrado surge no por partes sino como un todo, y siempre pensando en la visualidad como fin.

“Ronda de los suspiros”, que la Editorial Gente Nueva publicará este año en un formato de 21 cm x 27 cm, está conformado por un breve cuento escrito en versos y catorce ilustraciones —desplegadas a doble página—, a las cuales se añade la correspondiente a la cubierta.

José Manuel Espino es uno de los autores más significativos dentro de la literatura infantil y juvenil cubana actual. Numerosos premios avalan su extensa obra literaria, que comprende libros como El cartero llama tres veces; Laberinto; El próximo circo; El libro de Nunca-Jamás y Alí Babá y las 40 ilusiones.

Graduado en el Instituto Superior de Diseño en 2009, Abdel de la Campa Escaig se desempeña en la actualidad como ilustrador de Ediciones Matanzas y ha realizado colaboraciones con otras editoriales cubanas como Gente Nueva, Oriente, Abril y Vigía.

Abdel de la Campa¿Cómo fue que se unieron para concebir esta “Ronda de los suspiros”?

Abdel: Yo le había propuesto a Espino que hiciéramos un proyecto en conjunto. A principios del año pasado, mientras regresábamos de la Feria de La Habana, decidimos que prepararíamos un álbum-ilustrado para mandarlo al concurso La Edad de Oro.

Espino: En ese momento ya tuve claridad de lo que quería. Pero contábamos con poco tiempo si queríamos enviar el proyecto a La Edad de Oro, así que era imprescindible pensar cuanto antes en el concepto desde el cual trabajaríamos.

Supongo que hayan tenido ciertas dificultades para encontrar ese “concepto”, pues, según ustedes mismos han confesado, las maneras que ambos tienen de ver la ilustración difieren bastante…

—Abdel: A Espino lo conocí personalmente en Ediciones Vigía, mientras participábamos en la presentación de un libro infantil de la escritora matancera Loreley Rebull, que yo había ilustrado. Como es sabido por todos los que lo conocen de cerca, Espino se caracteriza por su franqueza a rajatabla y me dijo que no le agradaban del todo la manera con que me acercaba a la ilustración para niños. A su juicio, eran demasiado experimental, demasiado “enredado”. Yo no pienso así. Yo pienso que la creatividad del niño es muy grande y se le pueden ofrecer propuestas visuales distintas, más ricas. Debatimos ese día y muchos más, hasta que finalmente logramos un consenso, al menos uno que nos permitiera realizar este proyecto.

—Espino: Él tiende a deformar las proporciones de los personajes, de los objetos. A mí me agradan las ilustraciones desde una perspectiva más clásica, pues me parece que la belleza seduce de por sí y facilita la comunicación con los niños. Abdel, a manera de reto personal, dijo que iba a cumplir mi expectativa pero manteniendo en el fondo sus presupuestos estéticos, y pienso que logró ese equilibrio que había prometido, y funcionó. Lo que conseguimos me dejó satisfecho.

Quizás tenga mucho que ver el hecho de que partimos de una zona de su obra que ya me había llamado la atención. Me agradó específicamente un negrito, concebido con carboncillo, que incluyó en las ilustraciones del libro infantil Un grano de tierra, de Regla de la Caridad González, publicado por Ediciones Matanzas. De hecho, esa imagen me inspiró la historia que contaría “Ronda de los suspiros”.

¿La historia? ¿No me dijeron que eran versos?

—Espino: Es una especie de cuento en versos. Transcurre desde el despertar del niño hasta el momento en que se acuesta a dormir. Un recorrido cíclico. El niño sale tras su verdadero amor, pero no lo halla en el girasol, la palma, el mar, un globo crepuscular o la luna; sino en su madre. Cada una de estas búsquedas se caracteriza por un color determinado. Tras la sencillez de la historia se pueden hacer múltiples lecturas, desde la racialidad, el amor propio, el amor a la madre y la cubanía. Incluso hay referencias intertextuales como una palangana con violetas, que recuerdan una de las más famosas canciones infantiles de Teresita Fernández.

—Abdel: Si partimos de que en este tipo libro la visualidad es uno de sus presupuestos esenciales, entonces podría decirse quizás que es también en cierta forma uno de los personajes principales de “Ronda de los suspiros”. La visualidad se enriquece con un contraste entre el niño, en carboncillo, y el resto de los personajes y escenarios que son en colores, y además trabajados desde lo digital. Para que esto resulte menos chocante, los fondos no son rectos, limpios, sino que se dejan en ellos imitaciones de las huellas del pincel, lo que aporta un poco más de naturalidad y ayuda a la coexistencia de ambas técnicas.

En el mundo el álbum-ilustrado es hoy uno de los libros más publicados y demandados pero en Cuba...José Manuel Espino

—Abdel: El álbum-ilustrado es prácticamente inexistente aquí. Es algo excepcional y no una propuesta habitual como sí ocurre en otras partes. Tenemos un problema evidente: las carencias materiales. Si bien estas llevan afectando durante años las producciones de libros infantiles en general, en el caso específico del álbum-ilustrado es todavía peor.

Su formato grande, y otros requerimientos específicos, los recursos que lleva, quizás sean los motivos por los cuales las editoriales no los han contemplado mucho en sus catálogos. Eso desestimula a los escritores, y especialmente a los diseñadores e ilustradores, pues implican un trabajo muy fuerte. Es difícil que alguien emprenda un proyecto de esa magnitud si no cuenta con la seguridad de que será publicado.

—Espino: El libro-álbum se halla entre los caminos menos explorados de la literatura para niños en la Isla; es lamentable, pues desde ese género se establece una comunicación especial e implica asimismo un reto estético muy peculiar, muy intenso, para quienes lo conciben.

No existe en Cuba una tradición del libro-álbum, lo que contrasta con otras partes del mundo, especialmente en Europa, donde sí, es verdad, está entre los más solicitados; la visualidad que lo caracteriza, la capacidad sugestiva de los textos, lo colocan en la preferencia de los más diversos lectores.

Los motivos son múltiples, y no solo de carácter material. No se puede ocultar que existen carencias en ese sentido, y que de hecho, debido a estas, el álbum-ilustrado cubano va a partir de la premisa de que no será como se concibe en otros países, sino que partirá de ser un álbum-ilustrado alternativo, nuestro.

Yo mismo emprendí un proyecto de este tipo antes: El apagón, que preparé con el artista Javier Dueñas para Ediciones Matanzas. Lo hicimos con la cubierta en colores pero con las ilustraciones interiores en blanco y negro. Pienso que a pesar de esto el proyecto funcionó. El blanco y negro añadieron al libro significados que pudieran considerarse determinantes en la historia contada.

Lo que quiero decir es que además de las circunstancias materiales, se percibe asimismo falta de perspectivas, de interés, y en eso pudiera tener cierto peso la ignorancia o confusión acerca de lo que es como tal el álbum-ilustrado. Esto se aprecia en los diversos mecanismos que influyen en la producción del libro infantil, desde las editoriales hasta los mismos escritores e ilustradores.

El álbum-ilustrado va más allá del ¨libro ilustrado¨. Imagen y palabra deben engarzarse para crear un cosmos particular, es una zona creacional propicia a los riesgos.

En el mundo actual, los estudiosos afirman que el álbum-ilustrado es un libro sumamente posmoderno. No es algo ingenuo, inocente como muchos piensan, sino todo lo contrario, muy inquietante, muy revelador, muy contemporáneo. De ahí su indiscutible boom editorial.


Por: Norge Céspedes