Día mundial del titereEn el Día mundial del Títere, un mensaje por el ancestral arte, por los que lo sueñan y lo hacen posible y por los niños y adultos, que lo aman en todos los rincones del mundo. Para mis colegas más cercanos, pero especialmente para los niños, y su capacidad con sus ojos de deslumbrar el mundo.  
 
Queridos colegas: Seguimos soñando. Despertamos pensando en la magia del títere, en su fuerza expresiva, y su capacidad de volar y alcanzar los planetas inalcanzables, los asteroides, donde aún un niño, pequeño y extraño, ama como a nada, una rosa y la defiende de la voraz explosión que producen los baobabs.
 
Cuando desperté hoy, pensé en aquel muchacho atraído por un juglar llamado Armando Morales, que con su capa salía del teatro a la calle con su redoblante y se llevaba a los niños a vivir un instante de la magia de su retablo y sus manos.   Desperté pensando, en aquel niño atraído, por las fascinantes puestas de Papalote y el diseño, como un acto de creación estética del que actualmente es mi colega Zenén Calero, que hacía ver que otro mundo se construía ante sus ojos, ante los ojos de los demás, y no hacían falta las guerras, porque la belleza del arte une a los seres humanos y los salva de la destrucción. 
 

 Pensé como en la Sala de Daoiz, para un niño, con ciertas sensibilidades, nació una pasión y se mantiene un recuerdo. Quizás el de muchos niños de una ciudad que cada domingo representa una historia, con diversas técnicas de animación, y hace que siempre vuelvan a esperar que la vida sea la imagen del mundo, trasformándose en poesía. 

 
Desperté y pensé en la puesta de Disfraces, y como bajo el techo de aquella casita, era el padre; Migdalia Seguí, La madre, y Rubén Darío Salazar, el niño. En aquella fusión de cuerpos, con sus tensiones y alegrías, había nacido, del niño aquel, otro adulto, diferente, que respeta, admira y ama el teatro de títeres y le enseña a sus hijos ese amor que nace y crece dentro, como un poema intenso y permanente, para que vivan en el siglo XXI admirando todo lo que por el títere se hace en la ciudad de Matanzas: la belleza primitiva y moderna de esas figuras vivas, en las manos de un titiritero.
 
Desperté pensando en mis amigos titiriteros de Cuba y el mundo, los que animan, diseñan, dirigen, escriben o componen música para el teatro, y hoy concretan proyectos en muchos rincones de la Isla.
 
Reflexioné sobre el magisterio, de mi amigo y colega René Fernández Santana. Pensé en los que escribimos, en los directores que escriben sobre la escena mundos fascinantes. Desperté queriendo salvar a los niños de las guerras, y pensé en sus ojos, que no las necesitan. En sus ojos que son felices con el arte, y desconociendo  la necesidad de los hombres de siempre pelear  - desde que el mundo es mundo - por el poder de sus ideologías y de las riquezas de la Madre Tierra.  
 
Es tan hermoso, llevar a tu hijo al teatro los domingos, con la tranquilidad de no escuchar la sirena de alarma, sin tener que huirle a una bomba, que puede acabar con los niños, con los muñecos conservados por la tradición y con los teatros, donde los niños se reúnen para ser felices.
 
Es tan hermoso el entendimiento humano y la paz, que en un día como hoy sería bueno pensar en la felicidad de cada niño del mundo,  de los míos y la de todos los que necesitan vivir. Desperté pensando en mi último texto escrito - casi una premonición del director que me la encargó -  y en los terremotos, las alarmas de las Centrales Nucleares, en la responsabilidad de todos los que tienen que protegen a la humanidad, y parece - jamás - se han conmovido con los  ojos de un niño ante una función de teatro de títeres.
Desperté y amé - aún más a la naturaleza, lo que más debe preocuparnos, y pensé, que el arte, sin explosiones nucleares, sin sismos, sin guerras, es el arca de Noé, y un títere, un pequeño títere - puede ser una paloma blanca, con una rama de olivo en el pico, volando y volando...
Un abrazo colegas y un abrazo a todos los títeres amasados por sus manos.
Oren con la fe del arte, por la paloma que vuela, vuela y vuela...


 
Ulises Rodríguez Febles.
Dramaturgo e Investigador. Director de la Casa de la Memoria Escénica. Matanzas. Cuba.