Diccionario de Mujeres Notables de la Música CubanaEntre los buenos regalos que nos ha deparado la Feria del Libro  este año 2012, sobresale la reimpresión de esta obra, fruto de la dedicación y el amor de la musicóloga Alicia Valdés, a un tema cuya amplitud y profundidad rebasa los límites enunciados en la portada del libro.

La obra, Premio UNEAC Argeliers León al pensamiento musicológico cubano 2000, apareció publicada por primera vez en 2005 bajo el sello Ediciones Unión. Esta vez, se nos presenta reeditada por la Editorial Oriente, una entidad cuya atención sensible a los más diversos aspectos de la historia musical cubana, se aprecia como una constante que, tanto a quienes hemos contribuido en mayor o menor medida a ese devenir como a quienes reciben y guardan en sus corazones nuestro legado, nos despierta un sentimiento que oscila entre el alivio y la gratitud.

 Entrando en el asunto central de este diccionario y ya conversando con mis interlocutores con el placer que me proporciona mi condición -por voluntad propia– de eterna aficionada al arte y la historia de nuestra música, me adelanto a contarles que, más allá de los datos que en ella recibimos acerca de cada una de las figuras incluidas, cuyo paso por la vida, como tan acertadamente subraya el profesor Lino Neyra  en su prólogo, por el hecho de abarcar “casi dos siglos -un período total de tiempo mayor que el de la propia Historia de nuestra musica–, lo hace una obra sumamente útil a profesionales y a cualquier otro tipo de interesado en el arte musical nacional”.

Como bien resalta el prologuista, es preciso. al reconocer, en el trabajo de Alicia Valdés para lo que él califica como un “diccionario de nuevo tipo”, la dedicación a encontrar y poner de manifiesto no sólo detalles desconocidos de carácter biográfico o profesional sino todo un volumen de información contenido en loa 9 Anexos que aparecen al final del libro, donde se recogen datos capaces de despejar dudas, de ayudarnos a vencer la ignorancia o -lo más importante a mi juicio- de erigirse en verdaderos detonantes a los efectos de sugerir temas para nuevas búsquedas desde bases sólidas.

La edición consta de 2000 ejemplares. Suerte para las bibliotecas y centros de estudios musicales del país. Suerte para quienes se interesen por esta herramienta de trabajo, por este compendio de informaciones útiles para el mejor conocimiento de nuestra historia musical así como para una valoración más precisa de aquellos capítulos escritos, propiamente, por mujeres. Felicitaciones para La Autora y suerte también para sus empeños por venir.

El Cerro, 13 de febrero de 20012