Ana María Oviedo Palomares

(Valera, Trujillo, 1964) Poeta y promotora cultural. Miembro fundador y directivo de la Red Nacional de Escritores. Coordina el Consejo Nacional de la Cultura en el estado Barinas, desde 2004. Ha publicado los libros De fuego o de ceniza, Dominio oscuro, Flor de sal y Ruegos.

Demonio OscuroDominio oscuro esconde tras su enigmático título una indagación poética centrada en el tema erótico-amoroso. Tal como lo expresa en uno de sus versos un conocido poema de Cernuda, que sirve de epígrafe a los poemas de Ana María Oviedo, “el deseo es una pregunta/cuya respuesta no existe”. Así, el cuerpo deseante o herido emprende en la estrofa poética su arduo aprendizaje, sumergiéndose en los ritmos, las cadencias del alma de la lengua, bebiendo de una de sus más antiguas y bellas tradiciones: la del Romancero. Los breves poemas aquí reunidos tensan el arco hacia un centro que se evade, móvil; dicen de una difícil sabiduría aprendida en el goce y el extravío.

De FUEGOS
       
           a Carmen Isabel Maracara

El medio de la tormenta
soy yo.

El ojo del huracán.

¿Qué lugar, pues,
    escoger propicio a la calma?

Nada hay leve en mí,
y amo cuanto arrastro.

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          a Carlos Noguera

Mientras alguien vela
cada cerrojo,
otros
permanecemos en la oscuridad
palpándonos.

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Expresivo y desprotegido
-como una mano-
descubro ante ti mi rostro,
en un gesto único
que no seré capaz de repetir
-ni recordar-
más tarde.

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Estar debajo
de todas las máscaras.

Hacértelas adorar,
no permitir preferencias.
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                a Edgard Gallardo

Si tuviera el sentido del canto.

Si, lejos del pájaro,
pudiera no ser una pregunta constante.

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Él dibuja.

Yo persigo una mota de polvo,
lavo uñas y dientes pequeños,
calzo enanos.

Él cocina a diario, compra
hermosos libros de recetas húngaras o chinas,
cuchillos.
Se burla de la cruz del sibarita
mientras corta sofisticadamente
el célery, la zanahoria,
cualquier vegetal.
Sonríe y es moderado en cuanto al laurel,
en cuanto a la sal,
en cuanto al fuego.

Yo siempre de reojo encuentro
magníficos algunos trazos.
Quisiera beber tinta,
hundir en la palma de mi mano
una plumilla vacía y rebosarla,
derramarme sobre sus cartones
como un hilo de luz bajo la puerta.

De Dominio oscuro

        I
Escribir es una forma de herirnos,
sutil y poderosa.
Tiene el encanto de los respiraderos,
de las fugas.

El rigor de cuanto finaliza.

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            a Carmen Isabel Maracara

Empeñarnos
en hacer
más vasto el dominio oscuro,
como si fuera poca la alegría
en el instante del fuego,
cuando logramos olvidar,
rehacernos en silencio.
 


Celenia Arreaza Monserrat

(Caracas, 1961) Ha publicado “Poemas y minicuentos”. Tiene inéditos los libros “Poemas de Arena” (poesía) y “En pocas palabras” (cuentos breves)

Horizonte sin fronterasTextos tomados de “Horizonte sin fronteras” (Instituto Barines de Cultura y Bellas Artes A.C. Cuadernos literarios. Colección Palabra al Viento)

Algunos segundos, antes que descubras ¿quién eres? Serás sorprendida al mirar que tu hijo es también hijo del obrero y el hijo del barrendero es tu hijo o tu hija, la misma que juega muñecas en el barrio con la nieta de la cocinera, en ese callejón que siempre fue tuyo y que cerrabas los ojos para no mirar.

La muerte echará mano a mis libros inéditos,
y al fin seré reconocida como poeta, sin tener que pagar otro precio mayor que el de mi vida.

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¿De dónde vienes?
Le pregunto a un buitre que se posa en el umbral de mi ventana.
¿Qué te trae por aquí?

El pico ensangrentado delata su intención.

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Cadáveres

No es una dádiva, más bien podría decir,
que se trata de una deuda ancestral.
No me pidas que sea clemente conmigo
y tú, rehuye al temor por los que mueren.
¡Aliméntate de ellos!
y si crees que es falso lo que expreso,
cuando llegue la noche, y sea decapitada…
me sumaré al cortejo, entonces, como fantasma
te veré preguntarle a los zamuros:
¿Está buena la carne que recién llega?
¿Es jugosa o tal vez seca?
¿Será necesario añadirle un toque de sal?
 


Leonardo Gustavo Ruiz.

Nació en la capital del estado de Barinas, en 1959. Es autor de Poemas dispersos, Heráclito/Caín, Libro de muertos y Las proezas del solo, entre otros libros de poesía.

El poeta perdido y otros textosLa publicación de esta antología de Leonardo Ruiz, preparada y prologada por él, permite conocer y valorar la obra de un poeta relativamente desconocido fuera de ciertos círculos literarios. Pero Leonardo Ruiz no es un poeta “aislado”, pues conoce a conciencia el lugar que ocupa dentro de la tradición literaria y la poesía moderna. A pesar de ellos, y por lo mismo, nada le ofrece certezas. La metáfora que inspiró a Heráclito y la figura de Caín son sus guías, el primero porque la poesía expresa en cada libro la manera como el poeta va cambiando en el tiempo; el segundo, porque le permite reconocerse como parte de los excluidos, de los condenados. A partir de allí, el camino que se abre es el que recorrió el poeta norteamericano Jack Kerouac, exponiéndose al extravío.

Poemas de la antología “El poeta perdido y otros textos” ((Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2007)

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De “Poemas dispersos”

Desvestir las estatuas me divierte
tanto como a los griegos divertía
vestir/las de sus dioses escandalosamente.
Detesto en cambio las efigies
de los hombres de letras,
sus rígidas corbatas de piedra,
sus sombreros pura sombra,
su silencio.

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El pantano es el río de Heráclito
que se petrificó en el espejo
y la sonrisa, la mueca
y ese tono amarillo de mierda
nunca ya vuelven a ser
la misma cosa. En el pantano
cambias tú, y que yo sepa,
de cualquier modo cambiarías
aunque no hubiese río

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De “Heráclito/Caín”

Heráclito

La luz está temblando en las tablillas
por todos los misterios de la noche,
no explícito el arcano ni los dardos
áureos bajo la noche efesia.

Quien escribió de niño –lejos los aires
borrosos del santuario, en jónico dialecto-
el viejo libro de las Musas
que inspirara la austera
belleza de la diosa con su antorcha,
ha envejecido al arrojar
los dados al azar, la oscuridad.

Hidrópico, huido de los demás,
caldeándose entre bueyes junto al río,
murió bajo la luna y el estiércol
devorado por los perros del fuego
de los límites,
por ensordecerse ante las llamas
que construyen y destruyen
a un mismo tiempo todo.
                                     Todo.

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De “Fragmentos de un libro del poeta perdido”

Simulaciones

            El poeta es el hijo perdido entre las cosas (…)
                       Mas, olvidándose de sí se sumergía
                           cada vez más en su origen.
                               María Zambrano

Las cosas no parecen lo que son.
Las ventanas son escudos de las casas.
Las mesas son animales fijos en un punto.
    No son lo que parecen.
Entre la luz oscurecen, se marchan.
El poeta suele entenebrecerlas aún más,
las desea por ello, las hace aire,
abre figuras e imágenes para cada una:
muros carreteras plantaciones alambradas

La poesía derriba cuanto sigue allí
¿dónde? Levanta otros setos
invisibles ¿para quién?

Y aunque el poeta esté donde siempre,
todas las cosas le parecen lo que no son.