Cómo se comenta una obra de teatroHace poco más de seis años, la editorial Síntesis publicó un libro titulado Cómo se comenta una obra de teatro , del investigador del CSIC José-Luis García Barrientos, filólogo de renombre y destacado estudioso de las formas dramáticas. Su aparición supuso un verdadero hito en las investigaciones de teoría teatral. Y es que, lejos de tratarse de un mero manual, baúl de fórmulas y recetas para acometer el desglose analítico, las consideraciones y propuestas desarrolladas en sus páginas constituían todo un tratado acerca de la naturaleza, los entresijos y las implicaciones del fenómeno teatral.

Partiendo del texto, pero admitiendo –e incluso reivindicando– la condición híbrida del género, la absoluta necesidad de una puesta en escena –es decir, de la materialización de lo escrito–, presentaba su radiografía de un modo admirablemente sistemático y racional, haciendo gala de una coherencia y una lucidez poco acostumbradas. Su propósito principal residía en delimitar las características inherentes al género literario llamado «dramático», recurriendo a las particularidades derivadas de la realidad textual –tanto desde un plano semiológico y estructural como desde una perspectiva pragmática y comunicativa–, para poder llegar a distinguirlo de otros modos de representación, en especial la narrativa y el cine.

El resultado que tal planteamiento trajo consigo se cifró en la génesis de un novedoso y altamente eficaz método de análisis, trasunto de una teoría dramática a la que su artífice bautizó con el marbete de «dramatología», en claro homenaje a uno de sus más egregios maestros: el semiólogo francés Gérard Genette, padre, junto a otros autores como Todorov o Barthes, de la escuela narratológica. Método y teoría cuyos cimientos ya habían sido excavados por García Barrientos en trabajos anteriores –especialmente en el pionero Drama y tiempo (Madrid, CSIC, 1991), significativamente subtitulado « Dramatología I »–, pero que sólo con Cómo se comenta una obra de teatro adquirirían entidad definitiva, instituyéndose en toda su dimensión como procedimientos verdaderamente útiles. Dicho trabajo supuso la culminación de un camino iniciado años atrás en pos de la elaboración de una teoría que diese cuenta de la poliédrica naturaleza del texto dramático y que permitiese extraer el máximo rendimiento a su análisis.

Con su aparición, se obró la síntesis entre dos posturas que hasta entonces se habían mostrado poco menos que irreconciliables y que, a juicio de muchos, venían entorpeciendo una labor crítica de corte más comprensivo: por un lado, la de aquellos para quienes un drama no es sino una pieza más de literatura y que, por ello, conciben el comentario centrado de manera exclusiva en el texto, y, en el polo opuesto, la de esos otros que, convencidos de la dimensión accesoria, y aun prescindible, de la parte literaria, dirigen su atención sólo hacia la plasmación escénica.

«La principal restricción de este libro es que podrá ofrecer alguna orientación para comentar una obra de teatro en cuanto obra de teatro », escribía García Barrientos en 2001. En efecto, la novedad a la que su enfoque dio origen consistió en la puesta a punto de un análisis semiológico de corte netamente dramático, alejado, por fin, de las aproximaciones generales y centrado, en cambio, en los aspectos distintivos y nucleares del fenómeno teatral; cuya mayor aportación estribaba en su demostrada aplicabilidad y, especialmente, en su inusitado aliento de exhaustividad. Tanto un aspecto como el otro la llevarían a instituirse en nuevo paradigma del análisis del drama. Un logro, por cierto, equiparable al de su propio guía y maestro, Genette, quien, tras la publicación de Figures III (París, Seuil, 1972) y su afamado «Discours du récit», se convertiría en referencia esencial de la narratología.

El recién aparecido Análisis de la dramaturgia , publicado por la editorial Fundamentos y recibido con entusiasmo por los especialistas, constituye una firme prueba del prestigio adquirido por García Barrientos en los últimos años. Con este volumen, se cierra –por el momento– el díptico abierto por el emblemático Cómo se comenta una obra de teatro , viniendo a confirmar la validez y rentabilidad del método pergeñado en dicho trabajo.

Nueve análisis de otras tantas obras dramáticas, propuestos tanto por doctores en Filología como por acreditados teatrólogos, informan el compendio, cohesionado por la similitud de afanes y herramientas, mas rico y variado en interpretaciones y adaptaciones del método empleado. La propia diversidad, tanto formal como conceptual, de las piezas escogidas –que van desde una ópera de Monteverdi hasta un revolucionario espectáculo de Lepage, pasando por una obra de difícil clasificación, como es Luces de bohemia – sugiere, igualmente, un vasto y complejo espectro de aplicación, extremo que no viene sino a consolidar y magnificar la validez y alcance de los presupuestos teóricos.

Arrancados de la frialdad del dato, del esquematismo de la categoría, los principios de la dramatología cobran vida como las notas de una partitura, desplegando todo su potencial e incluso incorporando posibilidades apenas esbozadas en su planteamiento. Así ocurre, por ejemplo, con el elemento musical en el comentario dedicado a la pieza operística o con el concepto de la intertextualidad en otro de los análisis. Hallazgos como estos, y otros que no pasarán desapercibidos al lector avisado, auguran un futuro venturoso a los estudios dramatológicos, así como favorecen nuevas y penetrantes incursiones.

Y es que nos hallamos al principio de un camino por explorar, cuyos mejores frutos irán surgiendo con el tiempo, gracias a un concienzudo cultivo del terreno y a una progresiva mejora de las herramientas metodológicas. En este sentido, el Análisis propuesto por García Barrientos y sus colaboradores posee un innegable sabor fundacional. De factura meditada y discurso ameno, su lectura resulta obligada no sólo para los interesados en semiología o los teóricos de la escena, sino para todos los entusiastas del teatro, quienes sabrán ver en él uno de los más rigurosos homenajes a la singularidad de tan proteico arte.

Notas:

José-Luis García Barrientos, Cómo se comenta una obra de teatro: Ensayo de método , Madrid, Síntesis, 2001, reimp. 2003, 367 pp.

José-Luis García Barrientos (director), Análisis de la dramaturgia: Nueve obras y un método , Madrid, Fundamentos, 2007, 348 pp.

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Por: Miguel Carrera Garrido