E-Book-LibroLa web y los e-book  (electronic book's o libros digitales hablando en castellano) han abierto un amplio espectro de posibilidades a los jóvenes escritores o a aquellos que no disponen de recursos financieros para pagarse la edición impresa de su proyecto editorial.

La dinámica del mundo contemporáneo, sustentada sobre las bases del marketing o leyes de mercado, han calado en el enfoque de las grandes casas editoras. El riesgo editorial, un principio elemental de la teoría de la probabilidad, ha quedado fuera dentro de los márgenes permisibles de las casas editoras. Estas, en su casi totalidad, solo apuestan por los reconocimientos de un autor, en ocasiones fabricado o comprado por ellas mismas; por las temáticas avaladas por las cifras de venta, y por su impacto en la prensa sensacionalista.
De tal manera, al recorrer los bazares de libros alrededor del orbe, el lector podrá apreciar una constancia, en ocasiones monótona, de las propuestas clasificadas como "best sellers".Los últimos tiempos han traído a cuestas las más disímiles respuestas a los monopolios de la información. Baste citar la cinematografía independiente, la televisión alternativa, los blogs y los software libres. A las alternativas anteriores, se suma una tendencia relativamente reciente: los libros digitales (e-books).
 
 El libro digital, además de las clasificaciones ya aludidas, es conocido también por las denominaciones de libro electrónico (e-books) y ecolibro. Quizás, su conceptualización más elemental sea la de una versión digital de libro o texto publicado en Internet (World Wide Web o red de redes) u en otros formatos electrónicos. En ocasiones, el término amplía su significación al englobar a los dispositivos usados por los usuarios para leer dichas publicaciones, igualmente identificados como e-reader.
 
La explosión de opciones en la era digital y el tráfico cada vez mayor de información a través de los mass media, ha llevado a algunos teóricos a la afirmación de que tal denominación frisa las fronteras de lo ambiguo. No obstante, los límites entre el hipertexto y los libros digitales se esclarecen si se tiene en cuenta que a los primeros corresponde la estructuración de la información a través de enlaces, mientras los e-book -necesariamente recalcamos- son la versión electrónica de libros impresos o su exclusiva publicación en Internet, soportes magnéticos y dispositivos de almacenamiento portátil.
 
En la actualidad, varios son los sitios web que, a nivel mundial, permiten a los autores la auto publicación de sus obras, sin necesidad de erogar valor monetario alguno y franqueando las barreras de editores o instituciones permeadas por el mercado. Otras páginas en la red de redes potencian la disponibilidad del libro tanto en formato electrónico como impreso, y otorgan al escritor el derecho de la decisión del precio de venta; mientras el lector decide, a su gusto y conveniencia, el tipo de cubierta y las dimensiones del libro que desea adquirir, bondades estas que, inicialmente, le son igualmente concedidas al autor.
 
El libro digital también ha permitido la universalización de obras cumbres de la historia de la literatura y otras de corte científico técnico, libros descatalogados por las casas editoras o pertenecientes a colecciones públicas; hoy es posible su descarga de Internet de forma totalmente gratuita. De acuerdo con las estadísticas, entre lo más solicitado por los lectores cibernautas en lengua castellana, se encuentra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha del célebre “Manco de Lepanto”, Miguel de Cervantes y Saavedra.
 
Dentro del vasto campo de expectativas suscitadas por los libros digitales, se encuentra su innegable valor ecológico o contribución a la preservación de los exhaustos recursos forestales con que “agoniza” el planeta. El paulatino incremento de los e-book supone un ahorro considerable de papel y por tanto de arboles cercenados por el filo de la sierra.
 
En lo que respecta a las obras originales, o sea incunables, libros raros, primera ediciones…, en lo adelante tendrán más posibilidades de conservación, sin llegar a ser obras museables, como plantean algunos detractores. Gracias a las bondades de los nuevos equipos, entre ellos escáneres de alta resolución, se digitalizan libros, fotografías, mapas y planos y son puestos a la disposición de todos los interesados, sin necesidad de exponer las valiosas piezas a los cambios de ambientes, a los factores contaminantes y a negligencias o actos vandálicos de malintencionados usuarios.
 
Aunque el mayor porcentaje de las personas que consumen los e-book se valen de su ordenador personal, existe una gran variedad de dispositivos conocidos como lectores de libros electrónicos. Manuables y de pequeño formato, los e-reader, como también se les identifica, permiten su fácil transportación a cualquier sitio, mientras su bajo consumo de energía proporciona lecturas prolongadas sin necesidad de recargas. La alta tecnología de las pantallas logra emular la versatilidad del papel tradicional y da como resultado una correcta legibilidad a textos que comúnmente se conciben para formatos A4 o A5.
 
Debido a la ausencia de iluminación propia y el alto contraste, la tinta electrónica logra un “efecto papel”. La invención tiene como ventaja el casi nulo agotamiento visual para los lectores. Comúnmente, los e-reader vienen provistos de sencillos aditamentos que facilitan su conexión a la red para la descarga o compra de nuevos volúmenes, revistas y periódicos.
 
En nuestro país, los lectores nacionales y foráneos tienen a su disposición la editorial electrónica Cubaliteraria, adscrita al Instituto Cubano del Libro. Dedicada a la difusión del acontecer literario en la Mayor de las Antillas, la editorial no solo mantiene un constante seguimiento a las presentaciones de ejemplares impresos, los lauros alcanzados por escritores del patio o las confesiones de una novel voz en las entrelineas de una entrevista. Cubaliteraria intenta, en las circunstancias del contexto que nos es propio, estar a tono con las tendencias internacionales relacionadas con el libro y su proceso editorial.
 
En este sentido, su front page de la web, posee varias pestañas que permiten el acceso a la producción de libros digitales publicados bajo su sello editorial. Algunos concebidos para su difusión en soporte magnético, entiéndase discos compactos, y otros que de manera gratuita se pueden descargar en formato pdf. A su vez, la diversidad de las propuestas sustenta los méritos de dicha iniciativa. Obras de la literatura cubana u obras cimeras de las letras universales y la presencia de autores jóvenes junto a clásicos como José Martí convergen en la colección de Cubaliteraria.
 
El libro digital (e-book) no debe verse como un enemigo de su par impreso, mucho menos como una negación, competencia o sustitución de uno por el otro. La existencia de uno, en lo absoluto, significa la desaparición del otro; aun cuando esta incertidumbre reiteradamente nos la quieren vender como una consecuencia de la nueva época.
 
Es innegable el placer que mediante los sentidos experimenta el lector al transitar, página tras página, la diégesis de un volumen añejo, o el inconfundible olor de la tinta fresca sobre el papel de un ejemplar recién salido de la imprenta; tanto como en innegable, por supuesto, la satisfación/realización del autor al ver su obra materializada en un libro impreso como símbolo de perpetuación.
 
Sin embargo, la agitada vida que plantea la sociedad moderna, donde cada minuto se escurre entre los dedos, supone la apertura ante las nuevas tecnologías y sus potencialidades, máxime cuando, además, la ecología del planeta también puede agradecer esta opción complementaria, tema a tener en consideración.


 Por: Fernando Padilla González