Caribe y Literatura“La literatura del Caribe es una literatura plural y no puede ser contemplada dogmáticamente como una sola, sino como integración de varias, cada una con sus peculiaridades”, afirmó la escritora Nancy Morejón, durante el coloquio sobre las letras en esa área geográfica, desarrollado durante los días de la Feria Internacional del Libro, en Matanzas, en el Museo Provincial Palacio de Junco.
 
Según Nancy, es obvio que en esto influye en primer lugar una diversidad lingüística en la que coexisten el español, el francés, el inglés, las lenguas creole.El Caribe es como un torre de Babel, con la diferencia que a pesar de la variedad de lenguas hay elementos (culturales, geográficos, económicos...) que posibilitan el reconcilio, el entendimiento, la unidad.”
 

En el coloquio se analizó la producción de varios creadores de esta región que han llamado la atención en medio del panorama literario contemporáneo, especialmente algunos que levantan su obra mirando a fondo en su realidad, en su circunstancia, en su ser caribeño.

La propia Nancy Morejón hizo referencia al martiniqueño Edouard Glissant (1928-2011), de quien tradujo al español el cuaderno de versos Fastos, que Ediciones Matanzas acaba de publicar y fue presentado en esta ocasión. 
 
Poeta, narrador, ensayista y filósofo, Glissant creó las teorías de la Relación y de la Creolización, así como los conceptos de Antillanidad y Todo-Mundo.
 
Laura Ruiz abordó el quehacer de otro referente en las letras de esta región, el haitiano Lyonel Trouillot, específicamente su novela Teresa en mil pedazos, “que no puede obviarse si se quiere conocer la historia de la mujeres caribeñas”.
 
En el quehacer del cubano Antonio Benítez Rojo profundizó Haydée Arango, quien hizo énfasis en la trilogía que este concibió, teniendo como eje central el Caribe: la novela El mar de las lentejas, el ensayo La isla que se repite y la colección de narraciones Paso de los vientos.
 
Yanelis Velazco abordó algunos de los múltiples hallazgos de Nicolás Guillén relacionados con el negro, con el espíritu y sensualidad del alma popular, con su evidente conciencia antillana.
 
En el coloquio se destacó el papel de Casa de las Américas, especialmente a partir de la revista de esa institución, cuyos últimos números fueron presentados por su editora Xenia Reloba, y de la creación en 1979 de su Centro de Estudio del Caribe.
 
Por último, Yoan Álvarez se refirió a la pintura neoexpresionista del puertorriqueño Arnaldo Roche Ravel, quien, entre otros logros, llega a crear a través de sus propuestas una simbología nacional.

Por: Norge Céspedes