El Gabo que conocíLa poeta cubana Carilda Oliver Labra confiesa que en una ocasión pudo compartir con el recientemente fallecido escritor colombiano Gabriel García Márquez, en un encuentro muy breve pero que bastó para que la dejara impresionada la sencillez con que hablaba y se comportaba en sentido general.

Según recuerda ella, todo ocurrió durante un homenaje que le hicieron a García Márquez en Cuba, en el Palacio de la Revolución, cuando el Premio Nobel de Literatura cumplía sus setenta años; se contaba con la presencia de Fidel e importantes personalidades de Isla en diversos campos.
 
“Nos hallábamos invitados varios escritores: Roberto Fernández Retamar, Miguel Barnet, Abel Prieto, Raidel Hernández y yo, que me encontraba un poco tensa porque el Gabo había dicho que quería llevarse algún libro mío, para él y para regalárselos a algunos amigos.
 
“Finalmente le obsequié cuatro ejemplares de mi cuaderno Calzada de Tirry 81, le hice una dedicatoria al suyo, y a los demás simplemente los firmé. En ese momento le confesé que me hubiese encantado haber traído algunos de sus libros para que él me los dedicase pero esto no había podido ser por el apuro, por el nerviosismo que me había entrado previo a este encuentro.
 
 
“Entonces él me hizo una firma encima de una servilleta y me dijo: Aquí tiene, para que de todas formas quede complacida. Tomé la servilleta, pero antes de guardarla en mi cartera, guiada por un impulso, le confesé que temía que estando sobre ese soporte tan frágil su firma se fuera a borrar, y él me dijo: «No se angustie, es que nosotros también nos vamos a borrar»”.
 
Carilda asegura que la prosa del Gabo siempre la ha leído desde la pasión y que el libro suyo que más ha disfrutado fue El amor en los tiempos del cólera, si bien reconoce la grandeza de Cien años de soledad y del resto de su producción literaria y periodística.Considera que el escritor colombiano dejó una obra en la que destaca “su sentido de lo universal, pues logró por encima de todo ir hasta las esencias del ser humano”.
 
“En medio de alusiones a las circunstancias de los pueblos latinoamericanos, su historia, a sus tradiciones, García Márquez va más allá de las fronteras geográficas y llega a la patria espiritual, profundiza en el conocimiento de la existencia del hombre, en su contexto y su individualidad, en su espíritu”, asegura Carilda.
 
Premio Nacional de Literatura en 1997, Carilda Oliver Labra (Matanzas, 1922) es una de las voces más trascendentes de la poesía en Hispanoamérica y entre sus libros se pueden mencionar Al sur de mi garganta, Las sílabas y el tiempo, Calzada de Tirry 81 y Los huesos alumbrados. Se han realizado numerosas antologías de su obra, que ha sido traducida a diversos idiomas.
 

Por: Norge Céspedes