El portazoPedro Franco y El Portazo regresarán a la escena a inicios del mes de junio con una nueva entrega: Semen, del dramaturgo holguinero Yunior García Aguilera. Los detalles de la puesta fueron compartidos por el joven director en la primera edición de En Proceso, un Espacio de Formación de Público auspiciado por la Casa Editorial Tablas-Alarcos y el Complejo Cultural Raquel Revuelta.
 
La selección de este texto responde a la necesidad del director de la joven agrupación de trabajar con situaciones y representar fenómenos que puedan ser rastreados en su contexto, léase la ciudad de Matanzas. Según Carlos Celdrán, director de Argos Teatro, Franco se permite trabajar con referentes, además de utilizar símbolos y códigos que soportan la verosimilitud de los textos seleccionados para sus puestas, lo que deriva en que, a partir de su propia mirada, consiga responder a las necesidades de un público en su mayoría joven.
 
El espectáculo, según Pedro Franco (P.F.), pretende responder a las inquietudes del colectivo teatral matancero acerca de un problema que aqueja a las jóvenes generaciones: la apatía. Utilizando como recurso las posibilidades cinematográficas del texto, P.F. ha elaborado un discurso paralelo al de los personajes de Semen, que intentará de-mostrarle al espectador que a veces lo que está bajo una “luz suave” puede responder todas las preguntas acerca de lo que ocurre bajo la “luz dura”. La poética cinematográfica de Tarantino rige el tono de la representación tomando un texto que, aunque haya sido escrito dentro del contexto nacional, aborda temáticas de importancia para todos: la familia, la violencia, la falta de compromiso de las generaciones actuales.
 
Yunior García se refiere a la apatía como una plaga y Semen es la tercera parte de la Decalogía que el dramaturgo se ha propuesto escribir acerca de las plagas que azotan la Isla.  Tomando como referente el relato bíblico, García Aguilera, quien obtuvo el Premio Calendario con esta obra, también ha escrito Sangre y Asco, otros dos textos, que ahondan en la creciente deshumanización de los individuos, en el egoísmo inherente a todo ser viviente, en las relaciones familiares deterioradas, y en la degeneración de las generaciones.
 
El espectáculo, que será estrenado en las salas teatrales de la capital, constituye el cierre de la trilogía En Zona que comenzó con Por Gusto de Abel González Melo seguido por  Antígona de Yerandy Fleites, ambas estrenadas en la ciudad de Matanzas, en la sede de la Asociación Hermanos Saiz, y posteriormente presentadas en Ciudad de La Habana, Camagüey, Santiago de Cuba, Holguín, entre otras.
 
La fábula es sencilla: presenta una familia disfuncional, compuesta por un matrimonio, Vilma y Mijaíl. Ella trabaja en la Organización de Naciones Unidas, él es un profesor retirado de la Escuela del Partido. Tienen dos hijas, Olivia y Jany, que se dedican a prostituirse teniendo encuentros sexuales entre ellas con terceras personas, a las que asesinan y descuartizan después de haberles cobrado. Su objetivo: irse del país.
 
Los personajes serán encarnados por María Laura Germán, Yaima Amaril Saldaña, María Isabel Hernández, William Quintana, Alejandro Cisneros, entre otros. Sobre el proceso de montaje William Quintana ha dicho: “Yo creo que lo más interesante que me resulta a mí de Semen ha sido ver, entender, a Mijaíl que es el personaje que esta vez estoy intentando interpretar. Asumir su psicología, su manera de ver el mundo… ha sido un proceso fuerte, pero me gusta por dónde se va encaminando, confío mucho en Pedro y en su inteligencia”. Y es que Franco, siendo un director tan joven, con escasa experiencia en el oficio de dirección ha demostrado una agudeza particular para elegir los textos a representar, elaborar un discurso propio y narrar la historia social vista a través de su lente.
Queda sólo aguardar. Pero asumo que los espectadores quedarán sorprendidos. Si Semen es la semilla, entonces El Portazo es una fábrica de producción teatral, y sus espectáculos pequeñas criaturas con voz e ideas propias, esperemos que su vida sea larga.

Por: Beatriz Montaña Ruiz