El remoto país imposible. Damaris Calderónen todo abismo

 
En una franja
que se llama Crimen
en el suelo de Cuba
se alza la Ceiba.
Pasa la Virgen:
cortados de raíz,
los troncos caen.
Y cae una nieve roja
traducida
(nieve de tierra colorada)
golpeándome los ojos,
Narciso seco.
“Me importa Ruanda.
No Hazlitt ni Burke:
Ruanda:
ochocientas mil personas asesinadas
en seis semanas
en un país
más pequeño que una uña”
            (Sontang)
 
 
 
Y GULAG
el horror
si hubieran fotos
preciosas
objetivas
manadas de hombres
cavando fosas
cociendo cadáveres
en letrinas.
Máximo Gorka
mirando abedules
haciéndose el desentendido.
Si hubieran fotos
- digo -
objetivas
preciosas
del archipiélago
(la isla)
el horror
¿podríamos llevarnos
(sostener)
la mano en la mandíbula,
la cuchara en la boca?
 
Los cuerpos vienen
a morir en la orilla.
Los pescadores
 
los evangelistas
echan sus redes.
 
Y estábamos ahí, inclinados
- desastre y pérdida -
leyendo en las guásimas
“Canto al lugar
de Lorine Niedeker.
 
Algas peces batracios
tumbados
respirando como en tierra firme
sin saber que lugar era el lugar
 
            Y el lugar era de agua
 
 

fin de año /país
 
 
Había que romperle el espinazo al puerco
con púas que florecieran
pero no florecían.
Había que romperle el espinazo
al héroe                        al recluta
al cristo militar
aguardando el rostro redentor.
Teníamos que inventar el Principio.
Reventarle las costillas a la patria
hundirla
como a las lavanderas en el río
limpiando las costras.
El esqueleto     el espinazo
(reventárselo)
esperando una primera floración.
 
Decir:
Este es el sitio erizado.
Untar la tierra de grasa con devoción.
Doblarle las patas al puerco.
Prender una vela otra vez.
 
 

ALGUIEN PRONUNCIA LA PALABRA PATRIA Y LA
PALABRA LE QUEDA GRANDE
 
 
Como un poncho extraviado
de los cuchilleros del sur
como el abrigo tejido por la madre
deshilachado en la llovizna.
Inscripciones                bordados        
geoglifos raspados en la carne
pieles curtidas en la sal sin memoria.
            -¿adentrarse? ¿pertenecer? -
            Abrirse paso a manotazos       machetazos
Los pájaros caen fulminados
en el rumor del monte
La llanura disléxico pronuncia todo aquello
que no hicimos y pudimos y debimos y quisimos hacer
 
(imposible remontarse con la palabra pájaro)
 
Teja el marabú su corona de espinas.
 
En la noche bajo a los muelles
y me desprendo de todo lo que echa raíz.
 

 
EL PACÍFICO INSCRIBE SU CRUELDAD
 
Caleta de Quintay, Valparaíso
 
¿Qué puede darme el mar    la soledad
esta piltrafa de huesos de espuma?
 
 

LA EXTRANJERA
 
Tus cartas terminaban siempre: A ti que estas en un país
extraño y lejano. Cuando todavía podías escribir,
cuando tu mano aún era tu mano ( un
látigo) y no un manojo de nervio, un temblor.
La primera navidad fue también la última, reunidos
bajo el árbol que ya no veías, apiñados como hojas.
Salí al patio a limpiar las hojas.
(Tú escuchabas el rumor)
Dijiste que no era necesario,
que la maleza volvería a inundar la casa.
Pero yo me aferré a ese gesto inútil.
Te veía avanzar dibujo de Ensor, calavera de
Guadalupe Posada.
Estuve años con la plantilla de tu pie en el bolsillo
para los zapatos fúnebres.
Pero en la muerte no hay grandes pies ni zapatos.
En la manera de negarte la tierra, soy tu hija.
Soy ahora el lejano y extraño país.
 

 
Damaris calderón Campos
La Habana. 1962. Actualmente radica en Santiago de Chile. Ha publicado entre otros. Con el terror del equilibrista, (Ediciones Matanzas) Duras aguas del trópico (Ediciones Matanzas) Se adivina un país (Ediciones Unión) Guijarros (Edición El Tunel)