José Rodríguez MenocalJosé Rodríguez Menocal es nuevamente noticia en el ámbito de las letras, Ediciones Matanzas acaba de publicar su novela “En el lenguaje misterioso de tus sueños” y sus amigos podemos tenerlo nuevamente en casa y divertirnos con su manera de ironizar la vida y hacerla literatura.

Si me precisaran a calificar su última entrega editorial la tildaría de divertida. Menocal logra que un cuento de hadas tenga cabida en una sociedad que cambia y hace posible tales sueños y lenguajes. Perrault dejó para todos los tiempos una Cenicienta que el escritor trae a estos días para que reparemos en cuanto se transforma la sociedad igualitarista en que nacimos y nos criamos una buena parte de los cubanos. La existencia del nuevo rico cubano permite este paralelo donde una pobre huérfana sueña con ser princesa y si no tal dignidad real, al menos condesa porque aspira al corazón de un Conde. Aquí entra otros de los guiños de esta obra, el tan conocido personaje de Padura, Mario Conde es el tío de este tragón hijo de un “maceta” que debe hacer posible los misteriosos sueños de dignidad de la maltratada cocinera de una familia de mujeres que viven de una pensión (que le retiran por holgazanas) y de lo que invente su madrastra.

De las ciudadelas de Centro Habana a las mansiones del Vedado aspira a saltar esta Cecilia Valdés que tiene derecho a dejar de ser víctima de los desmanes de una madrastra y dos medias hermanas insufribles. Por ahí anda el argumento de la obra con baile en palacio y zapato de cristal incluido.

En el misterioso lenguaje de tus sueños es una de esas pocas novelas que en Cuba tiene la suerte de aparecer cuando es necesaria, quiero decir, cuando lo que se narra es lo que vive el cubano. Es por ello que la creo oportuna permitiéndonos reflexionar, de la mano de su autor, sobre los problemas que nos condenan a la sucia cocina o a los sueños del palacio que todos merecemos. Pero esa es una trampa más. Menocal solo se divierte y nos invita a hacerlo, como diciéndonos “los sueños, sueños son, aunque tengan el lenguaje que tengan”. Es por ello que la califico de divertida porque entre líneas veo esa intención apóstata y desacralizadora.

Según confesiones de su autor este debía ser un cuento algo extenso y un buen día decidió convertirlo en novela. Favorable decisión del colombino, no cabe dudas de que el simple juego referencial a un clásico de la literatura infantil le aportó crecimiento y ganancias de novela-crónica, no por lo morboso, sino por lo que cuenta de un tiempo que será pasado pronto y tal vez algunos olviden. Menocal hace guiños a la Cuba que le rodea y para ello se vale de esos nuevos personajes (y no tan nuevos) que adornan el panorama socio-cultural cubano.

Esos mercachiflistas que arañazo a arañazo ganan espacio en la vida económica y social de la Cuba de hoy y pretenden fundar la nueva plutocracia criolla. Parecería exagerado, tremendista, aunque no lo es, Menocal trata de decírnoslo con sorna y con mucha agudeza. La estirpe de los Conde está ahí para demostrarlo, uno intelectual y dos negociantes pero entre todos redondean la posibilidad de fiestas palaciegas de tres días. Ahí está la Cuba profunda también, la cuartería que asalta los barrios residenciales para hacer posible que la granja revelada encuentre destino palaciego. Los misteriosos caminos que elige Pepe para llegar al “final feliz” son una demostración de que la historia siempre será la misma, aunque cambien las fregonas y los Condes, las Cecilias y los Leonardos, los Gamboa y los Valdés. El misterio en manos de Menocal queda, en el lector el deseo de que aparezca la nueva novela de Mario Conde Menocal.                       


Por: Julio Blanco Escandell