Santiago GamboaEntrevista con el escritor colombiano Santiago Gamboa, quien nos acompañara en 2005 como jurado del Premio Literario Casa de las Américas

El problema de la incomunicación es una de las claves de la novela: el diálogo de Manuel se revela como monólogo, los monólogos de Inter-Neta no tienen repercusión en, ni interacción con los otros personajes y finalmente es Juana la culpable de la muerte de su hermano por no haberse comunicado, etc. ¿No es algo paradójico, dado la abundancia de los medios comunicativos?

Santiago Gamboa: ….. En el fondo las tragedias son falta de información, y entonces para este libro, ya que está concebido como una tragedia clásica, es necesario que esta incomunicación exista, y que se exprese a través de monólogos. O sea:eso es lo que permite que haya esos monólogos. Están separados, por supuesto, y es algo que a mí me hace darle mucho valor a la figura del cónsul, porque en el fondo él es el único que tiene toda la información y el único que vive completamente esta historia (tal como la vive el lector). Porque lo que vive Manuel… en el fondo, es incompleto. Manuel muere sin saber que la hermana lo iba a ver y que está llegando, incluso sin saber que apareció, que está viva. Muere sin saberlo. Y ella no lo puede ver en vida. Juana sabe un poco más, pero sólo lo ve cuando está muerto. Hay algo muy cercano a la filosofía del lenguaje. Wittgenstein tiene una frase muy poderosa que dice: la muerte no es un acontecimiento de la vida. No podemos vivir la muerte. Parece una trampa del lenguaje, pero es cierto: la muerte no forma parte de la vida; uno no puede vivir su propia muerte – uno vive la muerta de otros, pero la propia nunca.¿Por qué? Pues porque ha cambiado de estado. La muerte y la vida son conceptos antinómicos. Y de todo eso está formado la novela. De todas estas ideas que son muy sencillas.

Yo no soy pensador, ni filósofo. Sencillamente observo las cosas y sé que las pequeñas tragedias – o alegrías de la vida también – están a menudo en esas incomunicaciones, o en esas historias que están separadas de otras. La vida es así, fíjate. Uno nunca entrega totalmente lo que tiene a nadie… y uno es en el fondo el centro de muchas cosas que sólo uno conoce. Tú tienes una vida de estudiante, tienes una vida privada, tienes una vida íntima, tienes una vida como extranjera, como europea; yo conozco algo de esta vida, una parte – otros conocerán otra, otros conocerán otra… pero la única que conoce la totalidad eres tú. Y un poco así funcionan las novelas, por eso las novelas le dan un orden a la realidad, y por eso dice Vargas Llosa que transforman a la gente en personas más exigentes con la realidad – porque precisamente la realidad es caótica. En la realidad, todo sucede al mismo tiempo. Y uno también es caótico. Es decir: aquí estamos hablando por algo que nos une, que es la literatura: tú interés por unos libros que yo escribí. Pero si nos encontramos en un contexto totalmente diferente, a lo mejor tú ya no me reconoces, o yo a ti,y nos preguntamos: ¿quién es esta persona? Ya no es la misma. 

También a veces consiste en eso, la vida consiste en encontrar la manera correcta de llegar a otra persona, de conocerla. Si tú me conoces en otro contexto puedo parecerte una persona arrogante, grosera y violenta, no sé. O tú a mí me puedes pareces una persona de otro tipo. Porque la realidad tiene todo este caos, todo es simultáneo: tac-tac-tac-tac-tac… y de repente: prac. Hay algo que cuadra y dos personas se encuentran, o se pierden, y la literatura obviamente trabaja con eso: le da un orden al caos de la realidad. Entonces la gente que lee, muchas veces se dice:¿por qué la realidad no es así, por qué todo es tan caótico?

Muy a menudo recorres al ciberespacio para proponer descripciones sociológicas de los personajes, como el ejemplo de Víctor que tiene padres “profesores (que) le compraban libros juveniles, pero a él sólo le interesaban el fútbol, el sexo por Internet y las series gringas del canal cable” .O bien la novia de Daniel, que “se la pasa bajando videos de YouTube y chateando » . ¿Qué efecto buscas con ello?

Bueno, es un poco lo mismo, es decir la descripción de vidas relativamente normales, relativamente reales, en donde todo esto forma parte de la cotidianidad.

Pero al mismo tiempo haces con esto un enfrentamiento bastante grande, entre una cultura alta, que está representada por Manuel, y también por Juana, y una cultura baja, popular, que está emitida por Internet. Para mí es bastante claro que trazas una línea entre una cultura alta y la otra asociada a todas las personas que están consumiendo las cosas por Internet. Y es ahí que está el contenido pornográfico…

Es cierto, pero fíjate que … a ver … yo tengo una mirada sobre esto que no es para nada valorativa, ni moralista.Observo que es así, e Internet es un mundo alucinante. En Internet por ejemplo, todo lo que tiene que ver con la violencia, con el sexo – no son iguales el sexo y la violencia, el sexo es una cosa positiva y la violencia no – pero también el sexo tiene aspectos un poco feos, sucios, y todo eso lo encuentras ahí. Tú sabes que existen sitios web donde hay asesinatos, por ejemplo en México –¿no sé si sabes que hay blogs de los narcos? Ellos filman las ejecuciones y lo ponen ahí. Una sola vez, cuando a mí me lo contaron y yo no lo pude creer, lo fui a mirar, y quedé aterrorizado – nunca más voy a ver esto. Y supongo que habrá alguna ley que haga que eso permanentemente lo quiten o algo así. Pero luego, en sitios pornográficos tú puedes mirar un caballo haciendo sexo con una mujer, o con un hombre, en las formas más estrambóticas del mundo. Al mismo tiempo que estas cosas degradantes encuentras también poesía clásica porInternet. Puedes hacer lo mismo que haces en el mundo real ahí;existe la misma gigantesca variedad. Obviamente la cultura popularcae rápidamente en eso, ya queInternet es una forma muy barata de entretenerse. Y al mismo tiempo, hoy se podría afirmar – y esto lo sé por cifras de la UNESCO – que el acceso a Internet es una de las cosas más democratizadas que existen. Justamente a través de los teléfonos.

En América Latina, tú vas a zonas rurales, a zonas pobres, y la gente tiene teléfonos móviles. Y a través del celular tienen Facebook, tienen entrada a Internet; es decir, eso es algo que ha puesto la tecnología – y por supuesto todo lo que con esta tecnología llega – más o menos a la mano de cualquiera, y eso cambia. La posibilidad de que un jóven de 14 años pueda ver horas y horas y horas del día – si así lo quiere – pornografía, cambia completamente la vida. En mi época eso no existía. Ese es otro aspecto que para alguién de tu generaciónesprobablemente inconcebible: en mi época tú nunca, y además si eras hombre – para las mujeres es diferente, pero … – nunca jamás conocías el cuerpo de una mujer hasta que no tenías una relación obviamente sexual con una mujer. Hasta esta primera vez tú no habías nunca visto a una mujer desnuda – porque: ¿cómo? ¿dónde? Hoy parece absurdo, pero era así. Imagínate lo que es la mente de una persona que viene de este mundo. Yo me acuerdo – y perdona si te cuento algo privado – pero yo me acuerdo de la primera vez que estuve con una mujer… yo no podía creerlo, era una cosa tan misteriosa y al mismo tiempo tan fascinante. Además los cuerpos eran “diferentes” a hoy, y entonces claro, era algo increíble…tú podías quedarte ahí, mirando a una mujer desnuda todo el día porque era una cosa que no habías visto nunca. En cambio hoy, niños desde los10 años basta con que entren a Internet y tienen una posibilididad de comprender todo como es. Tienen la absoluta libertad de verlo todo. Y entonces obviamente ellos tienen otra mirada sobre el mundo.

Eso se nota probablemente en su manera de acercarse a los demás, y en su manera de relacionarse. Todo forma parte de una cultura que va más allá dela literatura;en esto Internet es como la vida: puedes tener las cosas más banales, pero también las más exquisitas. Puedes sentarte a leer toda una tarde de domingo un libro de poesía,ejerciendo tu educación y tu gusto, ejerciendo tu cultura. Si te vas a pasear a un centro comercial, como hace mucha gente en América Latina, no estás ejerciendo una cultura –te estás moviendo dentro de un universo cultural, pero de una cultura mucho más baja en términos de necesidades, requerimientos, complejidad. Lo que hace la diferencia es la complejidad de las cosas. En la medida en la que uno se forma a sí mismo, necesita cada vez versiones más complejas que satisfagan su deseo de ejercer su propia cultura. Pero si no las haces más complejasterminaspasándote horas mirando pornografía, o paseando en un centro comercial, que es desafortunadamente lo que es mayoritario en el mundo. Todo eso lo puedes hacer en la vida real o en internet por igual.

En consecuencia hay mucha literatura y películas que están representando esto.

Claro.

Beatriz Sarlo, en un artículo sobre la novela Keres coger = Guan tu fak?del argentino Alejandro López, sostiene que la pornografía “se hizo cool” y que ya es “políticamente correcta” .

Sí, es posible.

Tu novela dialoga constantemente con esos “márgenes”: Juana se prostituye, roba un ordenador con fotos de pornografía pedofilia, Edgar Porras escribe un cuento que pone en escena una situación pornográfica, quiere grabar a su hermana mientras tiene una relación sexual, etc.¿Piensas que en el ámbito cultural más bien alto se están construyendo unos lugares comunes? ¿Opinas que la asociación de los dos se está volviendo un lugar común ?

En el imaginario alto es más difícil que haya lugares comunes. Por que precisamente el lugar común, por definición, es algo más bien de la cultura popular. Me llama la atención lo que decías sobre la pornografía “cool” y “políticamente correcta”, porque mientras decías eso estaba pensando precisamente que es una de las cosas que por ejemplo ha cambiado radicalmente las relaciones en la realidad. La vida en la realidad es diferente – te decía por eso que ahora una joven tiene acceso a la pornografía. Y al mismo tiempo eso sí tiene una gran influencia sobre la vida. Yo estoy convencido por ejemplo de que el cuerpo femenino ha cambiadoy yo creo que es por la pornografía, es decir: hace 25 años todas las mujeres prácticamente tenían vello púbico, y la primera vez que vimos un pubis afeitado fue en Playboy. Era algo que las mujeres hacían para las fotos y en la pequeñísima pornografía que había a través de revistas. Ahí aparecía, y era una cosa como: ¡waw!, ¿qué es esto? Y eso acabó convirtiéndose en la realidad y cambió completamente el cuerpo de la mujer. Además sospecho – tampoco no soy especialista –que esto también tiene que estar modificando las formas en que la sexualidad se da. En la pornografía hay un orden de secuencias. Y yo estoy seguro de que eso transforma la realidad. He visto alguna vez que también existe un deseo de mirase, por ejemplo. Por que es un poco… la pornografía hace que quieras repetir lo que has visto. Crees que el placer es así, y entoncesbuscas repetirlo. En consecuencia te quieres mirartambién y ahíempieza a haber una configuración de espejos en las habitaciones… en los hoteles a donde las personas van a tener relaciones sexuales hay espejos que imitan las pantallas, para que puedan verse. En el caso de la pornografía, hay un diálogo que influencia la vida de la gente. Otro ejemplo son los niños que hacen deporte, que juegan al fútbol. ¿Cómo celebran un gol, los niños? Celebran un gol del mismo modo como ven celebrar un gol a sus jugadores favoritos. Ese jugador favorito corre hacia la esquina y baila. Y entonces ellos, en el colegio, a los nueve años, cuando meten un gol salen y corren hasta la esquina y bailan, y con los dedos señalan hacia el cielo, como hace Ronaldo o Messi o no sé quién.

Se busca imitar formas físicas, movimientos, comportamientos, y por eso la vida de uno estátan influenciado por todo esto. La felicidad, la alegría, la tristeza, son cosas que hemos visto en el cine, en películas, incluso leído en novelas. Por esoes importante que uno se forme: precisamente porque la influencia que tiene todo esto dentro de la vida es enorme, por lo tanto hay que ser muy selectivo. Si uno se pasa muchísimo tiempo del día, como desafortunadamente hace tanta gente, mirando cosas absurdas por la televisión, pues la vida de uno termina siendo una cosa absurda. Uno no es todo eso. Uno reacciona de acuerdo a lo que tiene por dentro, y lo que tiene por dentro es algo que constantemente consume y lo consume a uno también. De esa manera, la gente violenta tiene tendencia a mirar cosas violentas,que a su vez lo hacen ser todavía más violento y le crean una serie de paradigmas de heroísmo basados en la violencia.

Eso tiene también que ver con otro aspecto importantísimo de la vida: la vida política. La elección que hace la gente en materia política también está relacionada con lo que ve. La solidaridad, inclusive la compasión, todo eso son cosas que se aprenden. Una persona no es compasiva naturalmente. Un niño no es solidario, no es comprensivo, no es generoso... todo eso se aprende. El niño naturalmente es violento, agresivo, egoísta: eso es lo natural, y por eso es más fácil. Siempre he pensado que en la política es más fácil ser de derecha,ya que la derecha está basada en una serie de pulsiones que son naturales en el hombre: el egoísmo, la no-capacidad de comprender a otro, y más bien sentir que tienes una posición de fuerza o de privilegio.¿Por qué la humanidad lleva 30.000 años haciendo la guerra? Porque es natural en el ser humano. Lo que no es natural es la civilización, la construcción de un esquema que nos permite convivir, y por eso construirlo es una labor tan complicada. Son convencimientos a los que la civilización ha llegado a través de un larguísimo proceso. Hoy aún se olvida que hace 100 años en los Estados Unidos los negros eran todavía esclavos y las mujeres no tenían derecho a votar,¡hace tan sólo cien años! Las familias tenían una conformación autoritaria brutal con respecto a lo que es hoy, el poder que tenían los padres sobre los hijos era infinito y la religión tenía un poder 200 veces más poderoso del que tiene hoy. Hoy en día tenemos la libertad de elegir, antes no. Antes tú nacías en una familia y tu padre decidía lo qué hacías, con quién te casabas; hoy no, hoy todo eso se llama civilización, pero no es natural.

Es una construcción lenta, lenta, lenta. Y por eso, cuando se destruye el orden, todo eso regresa. Cuando hay guerras – la segunda guerra mundial por ejemplo, la última gran guerra que hubo – se destruyó completamente el orden. Cuando los soldados llegaban a un pueblo actuaban como hace 10.000 años: violaban a las mujeres, quemaban, mataban a los niños. ¿Por qué? Porque es lo natural, eso es la pulsión natural. Se destruye a la civilización. Hay un filósofo rumano que yo admiro mucho, Cioran, que vivió aquí en París durante muchos años, que tiene una frase maravillosa que describe esto. Dice: “en el umbral de la civilización el hombre siente nostalgia de la barbarie”, porque son las dos cosas contrarias, ¿no? Entonces, hay una nostalgia de la barbarie que también se expresa a través de lo que ves, de lo que consumes. Ya no lo haces, pero te gusta verlo. No matas a nadie, pero te gustan los films donde hay una persona que mata, que cruelmente asesina a otros. Asistes a todo esto, pero ya no lo haces, por ahora. Te gusta ver escenas de sadismo entre hombres y mujeres por televisión, pero tú no lo haces. Tal vez lo necesitas, algo dentro de ti quiere vivir esas cosas, pero te contentas con asistir a ellas. Bueno, ese es el mundo, ¿no?

Antes hablabas de la re/presentación. En comparación con otras novelas – por ejemplo El delirio de Turing de Edmundo Paz Soldán o Keres coger… de Alejandro López, donde hay un trabajo estético tanto a nivel de la lengua, la que se vuelve “ciberlengua”, como a nivel de la representación – no hay una búsqueda estética al representar el ciberespacio: cuando insertas el intercambio de emails con Gustavo Chirolla, te limitaste a anunciarlo en la trama (“le escribí un mail”) y a reducir el tamaño de la letra. El tamaño de los “monólogos de Inter-neta” ni siquiera cambia. ¿Cómo se debe interpretar esto? ¿Cómo te acercaste al problema de la representación? O primero: ¿había un problema de representación para ti, te planteaste cómo representar el ciberespacio, o no?

Interesante, sí…Claro, la novela es el espacio de la literatura en donde tienen cabida una serie de experiencias que no necesariamente son de la literatura, pero precisamente, comola novela hace una versión de la realidad…Lo que pasa en el fondo con el ciberespacio es lo mismo que pasaba en el siglo 19 con la realidad, con el presente. Fíjate que en las novelas del siglo 18 no se hablaba sobre el presente, se hablaba sobre el pasado. Walter Scott hablaba del siglo 14; las primeras novelas de Víctor Hugo tampoco hablaban sobre la realidad:Notre Dame de Paris es en el siglo 13. Balzac es probablemente el primero que empieza a hablar sobre su propia realidad. Y entonces la gente dijo: ¿qué interés tiene? ¿Por qué habla de esto en una novela, si una novela no es para esto? O Los miserables de Víctor Hugo – que según miparecer es muy influenciado por Balzac, aunque habría que mirar las fechas… Todo estotienehoy un valor muy grande. Tú lees a Balzac y sabes cuánto costaba poner una demanda judicial, pero la gente de su época lo rechazaba. Otra gente decía, “sí, yo quiero leerlo para ver, para saber como es”. Entonces lo del ciberespacio es un poco parecido. En su origen, parece un poco raro que tenga que ver con la literatura. Pero es un mundo que terminó por serel mundo, y entonces obviamente que la literatura lo tiene que incluir; sin eso, la credibilidad sería completamente otra. Pero es verdad lo que dices, no sé por qué, pero lo de la representación – inclusive tipográfica –… porque yo siento que es distinta, pero en el fondo tendría que formar parte de un mismo discurso, ¿no? No sé, tal vez porque precisamente para mí esto tampoco no es algo tan natural como para ti, o tu generación.

Puede ser… pero al comparar varias novelas, todos tienen justamente un acercamiento muy diferente, y esto me llamó la atención. Tú eres el más “clásico” digamos…

Sí, sí, porque además, si son escritores de otra generación, tendrán una mirada muy distinta de la mía.

Rafael Courtoisie afirma que “ahora ya es otro siglo, ya es otro milenio, y el hielo que conoció el coronel Aureliano Buendía está en parte derretido por el calor de la selva que se ha convertido en selva cibernética, informática.” – sentimiento que muchas veces se transforma, del lado de los críticos, en reivindicación que clama la renovación, algo como una revolución estética. ¿Qué piensas con respecto a esto? ¿A ti te influencia?

No, ¿sabes que no? A mí me gusta leer crítica pero no para buscar ahí ideas. Más bien para encontrar modelos de pensamiento. A mí me gusta la crítica que – para empezar – está escrita de una manera casi estética, como Octavio Paz por ejemplo, o William Ospina en Colombia, que son ensayos bellísimos. Pero es un poco peligroso porque, como dice Mario Vargas Llosa, están tan bien escritos que convencen. Y después te das cuenta de que lo estás aceptando. Pero yo creo que la crítica tiene que ser de todas maneras posterior a la obra. Ahora: pocas veces he leído cosas escritas sobre mis libros que me hayan influenciado para seguir adelante. Forma parte de mundos distintos. Yo leo algo que escriben sobre mí – bueno, sobre mis libros, no sobre mí – y lo leo con una mirada…, como algo que pertenece a otra dimensión de mi vida. No siento influencia alguna, al menos de manera consciente. Puede que inconsciente sí, pero no puedo por eso mismo afirmarlo.

Ángel Esteban y Jesús Montoya Juárez proponen ver la literatura latino-americana actual como un espacio de tránsito. Y tú afirmas a un momento que “si uno reemplazara los avisos en lengua thai por español podría estar en Bogotá, Lima o el DF”. Dado esto, ¿los lugares y los personajes se ubican en el umbral o en la frontera entre los diferentes espacios? ¿El mundo que crees – ¿o reflejas? – en Plegarias nocturnas se inserta en un mundo local, global o glocal?

Glocal.. glocal…Pues yo creo que es más cercano a eso, pero porque mi vida y mis experiencias han sido así. Es decir, esto no tiene ningún heroísmo, pero yo vivo en una parte muy grande del mundo.Hace un mes yo estaba en La Habana, hace una semana estaba en Delhi, hace un mes y medio estaba en Pekín y en Shanghái, hace dos meses estaba en Quito. Así elegí vivir, y como lo elegí – y afortunadamente funcionó –busco siempre estar yendo de un sitio para otro. El viaje para mí es fundamental, y por eso tengo una gran familiaridad con muchas regiones del mundo muy diferentes entre sí. Hace dos meses y medio estaba en Estambul, con mis padres, porque ellos querían pasar ahí sus 50 años de matrimonio. Entonces claro, te puedo asegurar que yo siento eso: voy a un pueblo de Cisjordania y es muy parecido a un pueblo en Colombia, solo que los avisos están en árabe. Es decir: hay un cierto nivel de pobreza en donde las cosas son muy parecidas. Es más bienla riqueza la que estimula grandes diferencias. En el fondo la vida común de la gentese parece en todas partes. Cuando vas a visitar las ruinas de Egipto no vas a vercasas de clase media. Vas a ver a las tumbas de los faraones. Cuando estás aquí en Francia vas a Versalles, al Palacio de los Reyes; las casas de la clase mediaya no existen, desaparecieron con el tiempo. Quedan los monumentos, que son la expresión de la riqueza, y ahí están las grandes diferencias, ¿no? No solo riqueza económica, también artística o de conocimientos técnicos. La ingeniería del imperio romano existe aún: por toda Europa hay acueductos romanos. Lo que se visita de las culturas antiguas son los palacios, los templos religiosos, las tumbas, y probablemente también las fortificaciones, que son las que mejor resisten el paso del tiempo. Eso es lo que es diferente, pero la vida común de la gente es parecida, muy parecida. Yo lo he dicho muchas veces: esa esquina donde hay una farmacia, donde hay un sastre y que hay tres automóviles aparcados el uno frente al otro, y uno de ellos lleva diez años ahí, lleno de polvo, y hay un muro con propaganda electoral… esa esquina está en México, está en Colombia, está en Siria, está en Bangkok, en Delhi, en Pekín, está en todas partes esa esquinita; entonces hay algoglocal,comotú dices…

Sí, pero al mismo tiempo me parece que cuando lees por ejemplo ciertas novelas – y sobre todo de los escritores jóvenes, donde no hay muchas cosas políticas –nos enfrentamos muy a menudo con novelas quese pasan en Buenos Aires, pero que podrían pasarse sin problema en el DF, o en todos los grandes centros urbanos, y la única cosa que hay que hacer para cambiar de lugar es cambiar el topónimo. Como lo afirmas, es una cuestión lingüística;pero va más allá. Y me parece que justamente lo que tú haces, al incluir tanta historia socio-política y toda la cuestión de Uribe, es volver a clavarlo en Colombia. Ahí sí que hay una cosa muy local.

Sí, sí, claro. Es una novela donde realmente me ocupo de Colombia de una manera muy fuerte, algo que no hacía desde hacía tiempo en mis novelas. Mi novela anterior es en Medio Oriente, y la anterior a esa es aquí en París, el Síndrome de Ulises. Eso expresa también una necesidad mía de decir algo. El escritor no tiene el poder de hacer cosas, pero sí de decir cosas; uno no puede cambiar la realidad, pero puede nombrarla, cambiarla a través del lenguaje, denunciarla. Esta novela es mi reacción a un estado de cosas que viví en mi país, y que conocí de cerca al ser diplomático.Algo de una violencia aterradora. Todavía hoy estamos pagando las consecuencias de eso. Por ello quise anclar, o como tu dices “clavar”, en Colombia toda esta historia – y para mí fue un poco raro, ¡no creas! Porque llevaba mucho tiempo escribiendo y viviendo y mirando otras cosas. Para mí Colombia es un país más de los muchos que conozco,pero también es el mío;es el país en el quenací y crecí, donde fui niño y adolescente,y Bogotá, mi ciudad, aunque claro, en el fondo es algo que ya no existe. El mío es el país del pasado.

Ahora bien, yo voy hoy a Colombia y claro que lo reconozco, es mi país y tengo una relación muy especial con su gente– además es el lugardonde se valora más lo que yo hago, yesto para mí es conmovedor. Tampoco tiene mucha lógica, pero es conmovedor que la gente te aprecie porque eres colombiano, porque ellos también son colombianos y nuestro país se llama Colombia. Es un poco raro, pero no lo rechazo. A lo mejor ni siquiera han leído un libro mío, pero me dicen: ay, estamos tan contentos de que seas escritor! ¿Pero has leído algún libro mío? ¡No! Pero eres colombiano, entonces ya está… Son cosas que no rechazo, pero me parecen raras. Por lo demás, Colombia me produce una gran curiosidad, igual que otros países. La misma que me produce, no sé, Pakistán. Miro con la misma mirada, y observo a la gente con la misma curiosidad y a veces comprendo más rápidamente las cosas, claro. En un cierto nivel todo es igual. Perosólo Colombia me produce esa necesidad urgente de expresar rechazo, o a veces rabia;eso no me lo produce Pakistán ni ningún otro país. Por supuesto que yo opino sobre muchas cosas del mundo: ordenes políticos y sociales que no me gustan,cosas como la política exterior de los EEUU, o ciertas cosas de Europa, pero eso no me ha llevado nunca, de una manera tan extrema, a la necesidad de expresarlo tan fuerte como lo siento con Colombia. Ahí es contradictorio. Pero es normal que sea contradictorio porque la vida es una permanente contradicción y vivimos más en la contradicción que en el orden. Afortunadamente. Sino la vida sería una línea recta. Eso lo decían Whitman en su bellísimo poema“Hojas de hierba”: soy contradictorio, no importa, soy amplio, contengo multitudes. Claro, así es la vida. Es decir: amí, me gusta lo local en mi país, y no solo me gusta porque sea el mío, sino porque me gusta que me deprecisamente más rabia. Pero al mismo tiempo llego a él y lo veo como si fuera otro país, alejado de mi vieja Colombia de hace 30 años. Hay esa contradicción. Y de estas contradicciones vivimos los escritores, y los lectores.

 


Por:  Gianna Schmitter


Notas:

Ibid., p. 41 “...imagínate!, el otro día tuvimos una discusión y … sabes lo que me dijo ?, mira, no soporto hablar contigo, mejor pasémonos al chat (...) y lo pero es que tiene razón, me entiendo mejor por chat, ¿quieres verla?, y mostraba fotos de la nena en su BlackBerry, una monita chusca, tenía hasta una foto mostrando el trasero con su buena tranguita (...)”.

Ibid., p. 221 “La pornografía se hizo cool, perdiendo precisamente lo que la volvía interesante, porque entró en el mismo régimen de los discursos más protegidos y prepotentes de la sociedad argentina actual: el de los medios de comunicación audiovisuales, para mencionar el nivel de máximo poder material y, en consecuencia, de más alta protección de mercado. La paradoja de lo pornográfico es que deja de serlo en cuanto deja de ser discurso específicamente dedicado al escándalo y destinado a la prohibición. Cuando la transgresión se profesionaliza, y se la ejercita como rutina, demuestra que los principios liberales se han impuesto, pero al mismo tiempo pierde interés ideológico o estético. Hoy todo indica que, en el campo de la literatura, la pornografía es políticamente correcta (…)”. En: SARLO, Beatriz, „Pornografía o fashion?“, http://lopezalejandro.com.ar/files/sarlo.pdf, p 13 cabe mencionar como ejemplos la película mexicana Después de Lucía (2012) y los libros Teorías salvajes (2008) de Paola Oloixarac, y Sueños digitales (2000) de Edmundo Paz Soldán.

COURTOISIE, Rafael, “Crisis o vigencia de los géneros narrativos: literatura transgénica, transgenérica, transmediática”. En: BECERRA, Eduardo (ed.), Desafíos de la ficción/ VOLPI, Jorge; IBAÑEZ, Andrés; CORTÉS, Carlos; PAZ SOLDÁN, Edmundo; COURTOISIE, Rafael; DE SANTIS, Pablo; BIRMAJER, Marcelo, Universidad de Alicante/ Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti: Cuadernos de América sin Nombre N°7, 2002, pp. 74-75    


 Tomado de: http://laventana.casa.cult.cu/