Estrella de Oro para VigíaLa editorial matancera recibirá en Paris el galardón Estrella Internacional a la calidad en la categoría ORO

Un premio para la Casa Editorial Vigía es un premio para todos los escritores matanceros, para todos los escritores cubanos que han visto transformarse en arte sus obras literarias. Para los que la han visto nacer de Casa de la Trova , en Casa del Escritor, y más tarde en Casa Editorial, en la Plaza de la Vigía , cerca del Parque de los Chivos, de las márgenes del río San Juan.

Vigía donde en mi juventud vi nacer los plaquettes de poetas de mi generación, recuerdo ahora a Gaudencio Rodríguez, presentados una noche de la década del ochenta, y todos celebraron este primer nacimiento de sus poemas impresos, los leyeron, mientras otros cantaron, creo que Raúl Torres y Ernesto Pita, y se tomó té mientras la ciudad crecía afuera. Una noche de los ochenta, cuando era un estudiante universitario y todo comenzaba en la esquina mágica de la Vigía para ser lo que hoy es; ese espacio, donde las manos mágicas de Rolando Estévez, su diseñador principal, logran del papel, de la tela, de la arena, de los caracoles, de todo lo que encuentran regado en este mundo. Donde otros diseñadores han creados a partir de su personal estilo y del de Vigía, otros libros: Zenén Calero, Johan Trujillo,  María Alba Ríos, Manuel Darío García, Sandra  García, Frank David Valdés....

Un equipo de editores, Laura, Gladys, Agustina, de gente laboriosa sentados desde por la mañana hasta bien entrada la tarde: recortando, pegando, pintando, transformando. Un acto, cargado de paciencia, de amor, de ternura; de manos que paren obras de arte. La misma editorial donde apareció mi primer libro, gané mi primer concurso importante, el Virgilio Piñera, por el Tricentenario de la ciudad, donde publiqué por primera vez un cuento en un número de su revista. Un Premio como para que el chivo del parque resucite, los lancheros que pasen por el río entonen una canción a la luz del farol que los lleva a la bahía y después al mar. Un premio como para que se encienda el quinqué – símbolo, y se deje encendido, como llama eterna… iluminando. Un premio del que debemos sentirnos orgullosos. Aún recuerdo los días en que Alfredo Zaldívar me anunció en la calle la posibilidad del Taller Editorial Vigía, creo que hasta él y Estévez me propusieron trabajar allí – recuerdo, creo. Ahora estoy recordando detalles, fragmentos que se agolpan, que vienen, como los maderos y las huellas de otros mundos a la orilla del río.

Jamás y nunca hubiera podido ser del equipo de Vigía. Crear con las manos, los dedos, procrear de la nada, algo radiante como un libro, un libro para leer, una obra de arte en tus manos, ante tus ojos, con otra obra de arte: escrita. Uno de esos libros preciosos, que maravillan a todos los que lo miran, a los que lo ven: mágicos. He visto:  libros – cajas de zapatos – libros - libros , castillos -  libros, casas - libros, retablos - libros. Una galería de arte. O no me dijo nada y solo lo soñé, porque siempre he querido ser de Vigía, un mago. De verdad, aunque no pueda, ni nunca vaya a serlo. Puede ser que sea eso, creo. Sucede que siempre me he sentido parte de ese fragmento inigualable de la ciudad, de ese rincón donde nacen libros raros y valiosos en pleno siglo XXI. Otra casa.

Los relojes, las escaleras, la mesa cargada de papeles, los estantes con libros, los reconocimientos, los premios, los vestigios de la obra plástica de Estévez en las paredes, en el techo, en el piso, forman parte del acontecer diario de cada uno de nosotros, que siempre va a Vigía, regresa a Vigía, respira en Vigía, sentados entre ellos, mientras afuera la ciudad, la nuestra sigue su apacible curso.

Atravesando ayer la calle Río, la gente de Vigía me anunció la nueva noticia, parados en la puerta, con el sobre donde se le anuncia, recién abierto, aún oloroso. Me dieron la carta para que la leyera, una carta para todos ellos, una carta para todos nosotros los artistas y escritores, para cada gente de Matanzas, para toda Cuba. En realidad es la nominación para un premio. Es decir concretamente no es un premio y lo es: un importante premio a la trayectoria y vida, a la calidad de nuestra editorial Vigía. La que fundaron en 1985 Alfredo Zaldívar y Rolando Estévez. La editorial Vigía de todos.

Puedo leer:

“La XII Convención International Star for Leadership in Quality de París 2008 forma parte del programa anual de Premios B.I.D., Business Initiative Directions, creados para reconocer el prestigio de destacadas empresas, organizaciones y emprendedores. Este año, la ceremonia de entrega de premios tendrá lugar durante la XII Convención International Star for Leadership in Quality en el Concorde La Fayette de París, el 20 y 21 de abril, 2008.

A la Ceremonia asistirán empresas de 74 países, junto con líderes de diversos sectores empresariales, profesionales del mundo de la economía, las artes y la imagen corporativa, expertos en calidad, así como personalidades académicas y representantes del cuerpo diplomático” (…) “En base a las normas y criterios del modelo de calidad QC100 Ediciones Vigía ha de recibir en Paris el galardón Estrella Internacional a la calidad en la categoría ORO ”


Por: Ulises Rodríguez Febles
Dramaturgo e investigador.