“Still Life”La obra de Néstor Kim Enríquez (Matanzas, 1984) sustentada principalmente por el audiovisual y la fotografía, mantiene un discurso narrativo, donde el movimiento funciona como subterfugio de los elementos subjetivos que el artista desea comunicar.

Su recurrente afán en la visualización de los principios básicos de la comunicación se hace lógico en su poética; apela fundamentalmente a códigos que entrelazan el sentido primario de las relaciones humanas. Para ello, se apoya, coherentemente, en elementos esenciales de la formación comunicativa del hombre y su historia  en la actual sociedad cubana. El artista recrea, a través de un progresivo manejo de la fotografía, las vicisitudes cotidianas de los hombres y mujeres de la Cuba de hoy. Su obra recurre a lugares frecuentes de la ciudad de La Habana y Matanzas fundamentalmente, estableciendo como personajes, aquellos que transitan las calles más comunes del entorno urbano. En esa tarea descriptiva, Kim organiza en un eje central el corpus principal de su objeto comunicativo: el hombre y su hábitat, utilizando el movimiento para estructurar su lenguaje artístico. De esta manera, le confiere a la pieza cierta subjetividad; pareciera que dicho movimiento se utiliza como intermediario entre el pasado y el futuro o, para enfatizar, paradójicamente, sobre la idea de lo estático.

Artistas contemporáneos de la plástica cubana han discursado su obra desde esta perspectiva; resulta interesante citar la de Luís Enrique Camejo y sus series en la que los lugares citadinos de ciudad de La Habana adquieren gran preponderancia. Camejo, asume mediante la utilización de una notable disposición de empastes, el “aura” de la ciudad. El movimiento es parte fundamental en la reconstrucción de su imaginario urbano; fundamenta en su creación, la espiritualidad de esa ciudad que le corresponde.

 
Kim, por su parte, apela a otras variantes artísticas dentro de este asunto. La singularidad conque recurre en su obra al tema del hombre y su entorno urbano, sostiene la credibilidad de su mensaje. Still Life, su primera exposición personal fotográfica, defiende el criterio conceptual en cuanto a la obra de arte como fundamento ideológico del comportamiento humano. El título de la serie, en sí mismo, legitima la verosimilitud de la misión enunciada; el autor desvirtúa su significado primario y lo transgrede; resultando un sugerente compromiso con lo formulado en su poética.
 
Su idea de relacionar la fotografía con la pintura, sobre todo con la impresionista, corrobora su razonamiento de que “el mundo se mueve con el sujeto, pero éste se mantiene detenido”.
 
Expo “Still Life”
 
Mediante un buen manejo de la fotografía digital, el creador experimenta una suerte de conexión entre el espacio y el tiempo, permitiendo decontruir los argumentos del sujeto ante sus mecanismos de subsistencia; por ello, escoge como escenario de sus fotografías, calles circundantes donde los protagonistas transitan y operan en la construcción de su propio destino. Entre las tonalidades utilizadas en su impresión, predominan los grises, los cuales  tributan, en gran medida, la veracidad  de su tesis, en tanto infunden cierta serenidad a la escena donde se desenvuelven sus personajes.
 
Entre los premios y menciones obtenidos por el artista se encuentran los alcanzados en los Eventos Provinciales de Artes Plásticas Roberto Diago Querol en la ciudad de Matanzas en el año 2007.
 
De esta manera, a través del arte, ese gran conciliador, quedará inscripta la pertinencia de hacernos el llamado al peligro de la detención. De auxiliarnos y ofrecernos la posibilidad de desenmascarar el terrible rostro de la rutina y la inmovilidad…

 
Por: Yoan Alvarez Pérez