Fernando Morandé Sobre cotidianos

La obra del fotógrafo y profesor Fernando Morandé se encuentra signada por un discursar de más de 30 años de práctica artística y educativa donde priman los recursos plásticos en aras de los sociológicos y viceversa. Tales dispositivos coinciden en su faceta como profesor y director de la Escuela de fotografía de la Universidad del Pacífico en la ciudad de Santiago de Chile, donde labora desde hace 27 años.
 
Algunas de las problemáticas más importantes que validan su trabajo fotográfico como documento antropológico o vivencial, se encuentran bien refrendadas en sus libros “La fotografía del Minutero” y “La escritura de la luz”; los que a través del ejercicio ensayístico, reafirman su capacidad y afán por deconstruir los espacios que sugieren una historia; esta que a su vez, conecta las relaciones entre los sujetos representados y la espacialidad (corporeidad) que habilitan su desarrollo y evolución.
 
Sus creaciones se encuentran permeadas de una fecunda y objetiva disposición exploratoria donde el objeto artístico ha sido examinado desde diferentes dimensiones geográficas, que desde luego, han marcado su guía o trayecto experimental. Su obra resuelve de alguna manera las inquietudes del artista en cuanto a búsquedas de elementos que describen el comportamiento espacio-tiempo y cultura e identidad de los habitantes del lugar de su elección. Sus instantáneas ordenan una serie de situaciones fortuitas naturales y sociales en exteriores de ciudades y pueblos, además de sitios circunstanciales que le posibilitan su discurso más inmediato donde se configuran aptitudes comparativas entre las vivencias otras que ha experimentado en sus diferentes circuitos internacionales. Para ello se vale de una muestra de óptima proyección identitaria que le permita refrendar su tesis acerca de la experiencia del ser humano como ente social, o sencillamente como personajes comunes en su día a día, en su ir y venir.
 
La serie Habanías (2002-2004) constituida por tres exposiciones en Santiago de Chile, pulsó el camino de la aventura fotográfica de Morandé hacia otras latitudes. La Habana consigue situarse como eje representacional de su obra adquiriendo una grandilocuencia expresiva que avala a su pensamiento en cuanto a filosofía de vida. Habanías, sustituye a las palabras melancolía y agonía, que al decir del propio artista se hace notar cuando llegas a esta ciudad donde la detención es parte del juego de su gente, de su arquitectura y de las sombras provocadas por estas. La dinámica de la ciudad la proporcionan sus moradores, e incluso, sus oficios y alimentos.
 
Después de esta importante serie Fernando prosigue su lance exploratorio con una trilogía de igual dimensión axiológica, la que el artista hace llamar La tacita de plata, donde utiliza instantáneas de Montevideo (Uruguay, 2005), Cádiz (España, 2006) y La Serena (Chile, 2009). En este repertorio fotográfico se recogen algunos de los conceptos empleados en obras anteriores, puestos a consideración mediante una inteligente suspensión de elementos formales y técnicos contemporáneos a merced de los tradicionales. En este sentido es importante señalar el uso que hace del concepto straight photography[1], utilizando cámaras de formato medio de 6 x 9 y 6 x 6 cm. Debido a su uso es que obtiene un trabajo pausado producto de la lentitud de estos dispositivos, lo que permite que el producto artístico goce de una sintonía compositiva, justamente, por el lenguaje emotivo que provoca el ritmo de proyección de la instantánea.
 
La serie Mi Cuba 2008-2012 complementa todas estas problemáticas descritas. Los emplazamientos urbanos, suburbanos, campestres y otros […] logran captar la aureola de sus personajes a la vez que la de sus entornos; así como, consiguen focalizar desde la perspectiva de un artista foráneo, lo intimista, el desnudo de una ciudad, de un espacio o un rincón. A veces nos presenta a sus protagonistas en primer plano, también, como secuencias de un objetivo, ya sea un paraje, calle o arquitectura. En otras ocasiones nos propone una esquina desolada que hace armonizar dentro de su concepto artístico con instantáneas que consiguen plasmar plazas o arterias urbanas colmadas de personas que se enfrentan a la cotidianidad que les circunda. Morandé persigue con ello estructurar el hábitat que le interesa, y cuando lo alcanza, comprueba su criterio acerca de lo complejo que resulta la supervivencia del hombre ante su contexto.
 
Sobre cotidianos es resultado de la evolución de un concepto artístico que tiene como escenario el sistema de relaciones hombre-espacio e interviene, a su vez, en el sostenimiento del equilibrio espiritual desde diferentes dimensiones vivenciales, propuesta que Fernando Morandé ha sabido utilizar en su obra como esperanza y fe de vida.

                                                                                                                       
Por: Yoan Alvarez Pérez
 
 
Notas

[1]El artista trabaja este concepto a partir de su relación de amistad con el también fotógrafo estadounidense Joseph Tamargo quien le motivó a trabajar con esta técnica fotográfica que valida el concepto de la fotografía documental, vida cotidiana.