Gilberto en maquillajeQuienes lo han disfrutado interpretando sus propias piezas (también actuadas por importantes actrices cubanas, como Miriam Muñoz), o asumir sus desempeños en obras ajenas, e, incluso, en cuentos y novelas de la TV cubana, saben que la presentación en Miami del destacado actor cubano Gilberto Subiaurt, posee una honda significación para la escena latinoamericana local.

Foto: El Actor se maquilla para Polvo, en Cuba. Imágenes de Archivo, Casa de la Memoria Escénica.
Quienes lo han disfrutado interpretando sus propias piezas (también actuadas por importantes actrices cubanas, como Miriam Muñoz), o asumir sus desempeños en obras ajenas, e, incluso, en cuentos y novelas de la TV cubana, saben que la presentación en Miami del destacado actor cubano Gilberto Subiaurt, posee una honda significación para la escena latinoamericana local.

 

Su dedicación, su praxis, su constante estudio, como su rigor expresado en todas sus facetas expresivas, le han abierto las puertas, como sus propios textos (la mayoría monólogos), que abordan la problemática contemporánea con una visión globalizadora, tal corresponde al arte y las letras actuales, cuando más que nunca el mundo es un pañuelo, como reza el viejo adagio popular. Para decirlo con otro colegamigo, el dramaturgo matancero Ulises Rodríguez Febles: “Su voz, su presencia física en el escenario, son inconfundibles: lo marcan.”

Llegado pocas semanas atrás, primero presentaría su monólogo Condenados en Teatro Icarón (dirigido por la actriz Yvonne López Arenal). Ahora repetirá y ampliará su labor escénica y dramatúrgica con el reestreno de su más laureada pieza Condenados, como la más reciente Polvo, así como otros eventos que darán fe de su calidad. Gustoso, pues, paso a entrevistar a este colegamigo de años y sueños.

Gilberto, ¿qué es el teatro para un actor de tanta energía, fuerza y preparación como tú?
-Waldo, el teatro es el espacio físico y temporal en el que se pone a prueba la capacidad expresiva de un ser (actor) en códigos bien diversos e instrumentos. Un actor en la plenitud de su trabajo se descubre cuando comienza a sudar mucho, y eso no es por el calor: es la energía.
Para esa "zafra" tiene que estar lo más preparado posible; si no, se queda sin llegar, por la sencilla razón de que no salió, no emprendió el viaje de la interpretación verdadera.
El teatro nos da sin dudas la posibilidad de creernos de pronto que más allá de actores, somos pues, bailarines, acróbatas, reyes, mendigos, sufridos, victimarios, etc. Para esa vastedad es necesario estar preparados.”
 ¿Cuándo, cómo y dónde te vinculaste a las tablas?
 -Comencé en mi pueblo natal Unión de Reyes, de la mano de mi primer maestro, Pedro Vera, y eso fue en los comienzos de los ochenta. No sé exactamente si el 82 o el 83.
Unión de Reyes es un pueblo con tradición cultural y ha sido cantera de ello. No se puede obviar que de esas calles surgió el gran Abelardo Estorino, Eloísa Álvarez Guedes y su hermano Guillermo; poetas connotados como Regino Pedroso y JustoVega; historiadores como Alberto Perret, y otras personalidades de la locución y las comunicaciones.”
Tú has sido partícipe de festivales, con puestas esenciales en el teatro cubano durante la última década, con las que has merecido importantes lauros. Así, ¿cómo ves el presente de la escena cubana actual?
 -Quisiera hablarte sobre la escena, pero no me interesa hablarte de la escena habanera, sino cubana, tal me preguntas. No quiero yo también caer, como otros, en semejante discriminación. La escena cubana abarca desde San Antonio hasta Maisí. Y parece que a veces esa distancia se olvida en algunas instancias a la hora de catar el punto del teatro en la nación.
 “Yo creo que en la isla se ha explorado mucho más en el interior que en los centros capitalinos. Solo se ve el de La Habana. Son los mal llamados fatalismos geográficos —donde sitúan al fatal creador de provincias y al afortunado de la capital—, y yo creo que ese fatalismo está hostigando al de los predios favorecidos que se venda ante los acontecimientos del interior y que suelen ser muy interesantes. Se explora y da resultados.
Hay por suerte una diversidad tanto en el teatro para niños como en el teatro para adultos, cada uno con sus códigos bien delimitados en mi parecer, como en la danza contemporánea, que cada vez se aproxima más al teatro, y a su dramaturgia incluso.
Tú sabes que hay para los gustos más diversos. He tenido la suerte de no atarme a una escuela para siempre. Lo que sí me ha parecido es que “siempre” es una frase muy grande que no alcanza “para siempre”. No sé si este juego de palabras exprese lo ridículo que veo en esa aseveración a partir de semejante inmensidad: "para siempre".
 “Yo creo en lo temporal porque está ligado a la dialéctica, los contextos, etc. Y, asimismo, para un actor tiene que ser, por obligación, valioso todo el teatro con sus estilos diferentes, tendencias, corrientes. Lo viejo y lo contemporáneo, todo pasa mañana. Lo que perdura es la esencia del mensaje perfectible y perfeccionista de las obras, de los montajes. El buen texto, el buen director, para mí nunca han pasado inadvertidos, y no me arrepiento.
   “Tengo en ese zurrón sobre mi espalda a tantos, como Albio Paz, Pedro Vera, Abelardo Estorino, Carlos Díaz, Jose Milián, Julio César Ramírez, asi como directores grandes de la TV: María de los Ángeles Núñez Jauma, Cheíto González, Chocho Cabrera y muchos otros.”
Tú has hecho escrito, representado y dirigido varios monólogos. Así, ¿qué es el monodrama para Gilberto Subiaurt?
 -Waldo, bien sabes tú —que, tras visionar el primer Festival del género en La Habana, preparaste y prologaste la primera antología del monólogo cubano— que es una genuina prueba de fuego. Por ello, no creo que alguien joven se deba aventurar en el monólogo. Y cuando digo joven, no hablo de la edad biológica, sino de la madurez en las tablas, porque eso lleva un tino casi exacto de todos los resortes de la actuación.
Si te falta alguna herramienta, por la razón que sea, técnica o vivencial, no debes interpretar un monólogo, porque es fallido a tiro seguro.
Por otro lado, pienso que el monólogo es el sombrero lleno de conejos, palomas y pañuelos del mago. A dondequiera que él llega, saca su sombrero y ahí, comienza el hechizo, ¡y a ver conejos, palomas y pañuelos se ha dicho!
 “Ese es el sombrero de la magia de un actor. Es algo que debe llevar debajo de su abrigo para sacarlo, así de sencillo. Creo que es al decir de aquí, como su ID.”
¿Actor, dramaturgo, escritor, y director? ¿Cuál de estas vertientes es tu preferida?
-Sin dudas el ser humano y su vida personal es superior a cualquiera de las manifestaciones del arte. ¡La vida es el don superior! Entonces una de las cosas que hago, por separado, no significaría mucho. Para mí, es una unidad que cierro de la manera más coherente que se puede. La coherencia total tampoco es real, y no sé si sería muy valiosa. Yo creo que escribir es algo liberador en extremo, dirigirlo es una ambición muy ligada a la creación más abarcadora. Y actuar es el ente que me acompaña desde que nací, incluso cuando duermo. También es el ego.
Pero lo cierto es que en mí, todo eso unido, es una ventaja, porque no pierdo el sueño cuando alguno de ellos falla por separado, algo que ocurre y bastante. No es un secreto, solo que algunos así se lo creen. Pero lo que me falla por un lado, me digo que no importa porque lo compongo en la otra fase. Y así voy haciendo lo mío. Que de eso se trata. Cada cual hace lo suyo y así se hace el Todo del teatro de una nación. Todo vale. Todo cabe en Todo.”
 Has merecido varios lauros por Condenados, Edith y otros textos tuyos.     
-Condenados ya ha paseado por todas las provincias de la isla, incluso por muchas regiones de las provincias. Ha sido visto en festivales, incluso tengo anécdotas interesantes, porque cuando empecé a hacer televisión, en algunas ocasiones me reconocían en la calle, y yo me figuraba que era por la tele y no era así, se trataba de alguien de Santiago de Cuba que me había visto en el más importante evento escénico local: el Concurso “La Máscara de Caoba”, o un taxista de Limonar: un pueblo de mi provincial que siempre desde hace años me cruza en su carro y me grita: ¡Adiós, condenado! También ya Condenados aprendió a viajar a otros ámbitos: en la Colombia de 1999 lo montó, en la Universidad de Medellín, Marío Bustamente.
 “Es que Condenados va dirigido al ser humano y a lo que somos, lo mismo en Cuba que Indochina, por decir algo lejos, ¿no? Yo creo que la imperfección del ser humano es lo que nos motiva al análisis, y a esa incesante lucha con nosotros mismos. Yo creo que quien piense que Condenados va dirigido a alguien fuera de nosotros mismos y cada uno por separado, está en un error. Si salió así, es entonces un error. Mi propósito es ese bisturí que penetre dentro de cada cual, como lo hice conmigo al concebirlo y nos ayude.
Si lo ponemos inmediatamente fuera de nosotros, no nos va a salvar. No pasamos el tratamiento. Y Polvo es la reflexión misma sobre la vida. Polvo tiene otra calma, es el sosiego de haber vivido, con todas las pérdidas y las ganancias que se puedan atesorar. Pero es la vida que ya se usó, se utilizó y que siempre nos da nostalgia profunda al pensar que justo este instante ya no se repite.”

¿Qué significación das a representar tus monólogos en Miami?

-Poner mis monólogos en Miami me satisface mucho, pero solo con la advertencia de que no los saquen fuera de sí en este análisis, que los dejen transitar, como un laxante dentro de su materia que es la misma mía, porque somos del mismo lugar. Y aunque fuera un indochino, lo mismo acontecería.”
Bueno, háblame de tus ya inmediatos proyectos en Miami…

 “Waldo, ahora de inmediato, estaré en cuatro eventos: mi presentación en el XII Festival Latinoamericano del Monólogo (que empieza mañana viernes en Havanafama), con dos de mis monólogos: Condenados y Polvo; también impartiré el Taller “Lenguaje extraverbal del actor” que será gratuito para los actores de la Compañía  Havanafama, y a los invitados de otros grupos, sólo les costará $5.00 dólares.

Asimismo, el próximo 7 de febrero, a las 7 de la noche, en la Societá Dante Alighieri, de Coral Gable, haré la presentación de mi libro, editado por Blue Bird Editions: Condenados, con tres de mis piezas.”  
 Planes, proyectos...
-Entre los planes, a mi regreso en marzo, está el de seguir siempre viviendo. Ese es el primero, seguir enamorándome lo más tontamente que se pueda, seguir creyéndome más joven de lo que soy, hasta que el cuerpo me diga que está bueno ya, seguir creyendo... en todo lo noble.
Y después de todas esas primerísimas cosas, entonces te digo que quiero montar con mi compañía una obra inédita que recién escribí: Mentira. La quiero hacer con esa amiga entrañable y actriz suprema que es Miriam Muñoz, quien sabes (pues la viste y escribiste sobre ella y mi pieza) me interpretó mi Edith Piaf de manera magistral, también haré una reposición de Promesa con un actor de la compañía. Hay algo por la televisión con la prestigiosa directora Mirta González Perera, quien se interesó en llevar Polvo a la televisión. Veremos qué pasa.”
 

Para conocer más a Gilberto Subiaurt
El valioso actor cubano Gilberto Subiaurt López cursó estudios superiores de Agronomía, que abandonó para dedicarse al  teatro con el grupo aficionado Teatro D'Sur, bajo la dirección de Pedro Vera.
(“Especialista en lengua inglesa, ama el teatro, vive para él desde que se inició en la década del ochenta con Teatro D, dirigido por Pedro Vera”. Tal bien lo definiera el también laureado dramaturgo matancero Ulises Rodríguez Febles.)
Paralelamente, trabajaba como profesor y realiza estudios de Licenciatura en Lengua Inglesa, en el Instituto Superior Pedagógico de Matanzas, graduándose en 1988.
Su cuento "Los Condenados"(adaptada al teatro con el título Condenados 1995) es su obra más conocida y premiada. También dramaturgo, ha merecido importantes reconocimientos y premios, así como sus obras han sido objeto de cuatro publicaciones en las dos Editoriales de Matanzas (Ediciones Alarcos y Revista Matanzas) y en la miamense Blue Bird Editions.
Como dramaturgo ha estrenado además En Blanco y Negro (1989), Promesa (2000) y Polvo (2006). Junto a su larga carrera como actor, ha incursionado en la radio y la televisión por largos períodos y actuado en cortos de ficción. Ha publicado Luces (Ediciones Matanzas, 2009), Premio “José Jacinto Milanés” de la UNEAC, en 2008.
Riguroso director, ha realizado puestas emblemáticas, como su pieza Edith, en la que aborda la controvertida existencia de la célebre cantante francesa Edith Piaf. Este montaje le merecería a la actriz Miriam Muñoz, los Premios «Avellaneda» y el «Florencio Escudero», en el Festival de Camagüey (1998), asimismo llevada a la televisión el 2001 por la directora María de los Ángeles Núñez Jauma, en adaptación de la propia María y su autor, el guión merecería el Premio Caracol de ese año. La ha estrenado en una nueva versión y una nueva puesta en escena Acecho (2009).
  Ha sido docente en la Escuela de Instructores de Arte “Alfonso Pérez Isaac”, en las especialidades de dirección y actuación. Actor, director y dramaturgo en el grupo Teatro Icarón, de Matanzas, continúa su desarrollo profesional en la Ciudad de Matanzas (“La Atenas de Cuba”) como actor, alternando con la televisión en la capital cubana y en la radio matancera.

Por: Waldo González López
Foto: Archivo de la Casa de la Memoria Escénica
tomado de: http://www.atenas.cult.cu/