Museo Palacio de JuncoCuando un poeta le gana la batalla al tiempo y
queda más allá de su muerte física,
eso quiere decir que está enraizado en la verdad
y en la pureza de los altos ideales.

Ricardo Vázquez

Néstor Ulloa Rodríguez es un poeta que se ha quedado aprehendido en la exaltación de un pueblo. Nació en la ciudad de Matanzas el 18 de marzo de 1920, y en medio de la pobreza vivió su niñez y juventud en una finca del municipio Limonar. Las malas condiciones reinantes, las injusticias sociales y las limitaciones económicas propias de su estatus social, despiertan una inquietud poética que florece desde los primeros años.

Se aproximó a los grupos literarios de Matanzas con una incipiente décima inspirada en el hombre del campo y la ciudad que asentía su propia formación. En los años finales de la década del 40 del siglo XX ya apuntaba hacia un vertiginoso desarrollo con un sello inequívoco en su expresión. Supo adornar jocosamente imágenes elaboradas desde sus vivencias. Aprendió con premura, mostró a diario sus avances, atesoró mucho en materia de poesía y no lo restringió. Aportó a los poetas matanceros de entonces.

Situó la décima en función de preocupaciones muy cubanas, que en esos momentos precisaban hallar una vía para transitar con integridad. Fue hábil al mostrar una mirada de la existencia del pueblo, sin simulaciones, sin artificios. Concibió sus poemas con guajiros y obreros, colmados de saludos y sonrisas, de sufrimientos y anhelos. Desde ahí se erguía el secreto de su legado.

El quehacer literario de Ulloa comprende obras en décimas, sonetos y prosa. En ellas expresa todo lo que en el ser humano se contiene y aflora con un marcado optimismo. La difícil etapa de 1954-1959 es de suma importancia en su obra. Busca un modo de expresión comprometida, que hizo que su poesía jugara su papel dentro de las realidades tremendamente duras, creando versos que se erigieron en arma eficiente contra la conciencia política del momento. Descubrió la décima, ante los poetas matanceros y repudia la situación reinante como forma de salvaguardar la nacionalidad. Este es el extraordinario mérito de su vida. Su lírica perdura por lo profundo del contenido y el amor de su propósito.

Néstor Ulloa, del octosílabo pasa a trabajar, con innegable acierto, un verso mayor, el endecasílabo. Sin embargo no se desliga de la décima, sigue volviendo a sus raíces y las mantiene vivas. Eesde la trama de sus versos poseyó la gracia de crear personajes e individualidades muy completas, como Estanislao Chacón, el “negro, guajiro, cubano”, aquel “pescador guajiro del mar”.

Al triunfo de la Revolución afirma su obra en tema, estilo e intención. No se enajena, muestra la décima con un contenido político y social. Ese tránsito que se produce evidencia su madurez literaria y la verdadera causa de su trascendencia.

Fue poeta de su época, la vanidad no cabía en ese hombre que reflejaba ternura y amor sin límite hacia sus semejantes y se rebelaba contra la injusticia. Con su pausado andar apoyado en el bastón, se entrega incondicionalmente a la Zafra del Pueblo y a los trabajos voluntarios, tareas de primer orden en ese momento, y desde allá continúa su obra creadora. Convive con la gente que piensa como él, recuerda a sus hijos, a su familia, a sus amigos. Brilla por sobre todo lo que intentó mancharlo.

Por su calidad, “Poemas de Albergue” ha sido considerado como su principal aporte a la décima; en ellos traduce esa síntesis de los poetas mayores para expresar el sentido real de la vida. Lo mismo ocurre con otras de sus producciones, entre ellas: Para verte (1946), Camilo, Comandante del Alba (1954) y Estanislao Chacón (1974).

Ganador del Primer Premio en el Concurso Nacional de 1954 con el poema “Canto al Coronel Juan Delgado” y ese año fue galardonado por su “Canto de amor a Matanzas”. También recibió premios nacionales con “Canto a La Habana” (1957 y “Carta de amor” (1957), el Gabriela Mistral convocado por el Círculo de Escritores y Artistas de New York (1957) y con el “Canto al trabajo” (1966).

Publicó en revistas y periódicos locales, nacionales y extranjeros. Además, fue antologado en Poetas matanceros (1955), recibió el honor en una publicación preparada en Costa Rica (1956) y en Poetas en Matanzas editado bajo el cuidado del Historiador de la Ciudad, Israel M. Moliner, y la Peña Literaria y el Ateneo de Matanzas (1965).

Hombre honesto, derrochaba cultura con su décima por su estilo, cubanía y matanceridad, hoy trasciende diferente y profundo en su colosal forma de revolucionario. Fue miembro de la Peña Literaria de Matanzas y de la UNEAC, creador del Concurso sobre Décima Mural. Dirigió el Departamento Provincial de Literatura y a su muerte 21 de marzo de 1971 era asesor del trabajo campesino en el Consejo Provincial de Cultura en Matanzas.

Fue un genuino poeta que empuñó machete y pluma con el mismo sentido, con el mismo brío. Más que un recuerdo es un eterno presente en los cantares de su patria, motivo que dio lugar a que la Dirección Provincial de Cultura instaurara el Concurso Literario Néstor Ulloa, que fue considerado por muchos el más importante de la provincia durante los años en que se convocó.

El Museo Provincial “Palacio de Junco” atesora en sus fondos una colección de piezas relacionadas con Néstor Ulloa Rodríguez entre ellas, las más preciadas son:

-Poema “Raíz de claridad”, de la autoría de Néstor Ulloa Rodríguez, fechado en 1964.

-Poema “Guateque en perspectiva” de la autoría de Néstor Ulloa Rodríguez, fechado en 1959. Manuscrito en letra de molde con tinta negra y azul. En la primera cuartilla, centrado se lee el título de la obra, y debajo es posible observar la dedicatoria: “A ti, obrero del surco, compañero del sol y de la lluvia…compañero”.

-Folleto “La Luz de la Sangre”. Compilación de poemas de la autoría de Néstor Ulloa Rodríguez, prologado por Juan Francisco Zaldívar y dedicado “A la memoria del Coronel Juan Delgado. Héroe de San Pedro y Ángel de la Libertad”. Fue publicado en 1954 al cuidado de la Escuela Tipográfica Institución M. Inclán de La Habana. Agrupa 42 de sus obras, entre ellas “Canto al Coronel Juan Delgado”, seleccionado por unanimidad como el mejor y más integral por sus disímiles valores, de los presentados al Concurso Nacional.


Por: Ana G. Peñate Villasante.