Mefisto Teatro5Una reflexión sobre el preestreno de Huevos, por Mefisto Teatro

El martes 24 de febrero, sobre las cinco de la tarde, teatristas y aficionados al teatro, de esta ciudad y de otros lugares del país, volvimos a concurrir la sala Papalote motivados por el pre-estreno de Huevos, texto del dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, defendido por el grupo Mefisto Teatro, bajo la dirección de Tony Díaz. La mayoría de los que acudimos a la cita presenciamos una  lectura dramatizada de la obra, hecha en la quinta Jornada de la Dramaturgia Cubana dedicada al Royal Court Theater. Este texto, sumamente polémico desde el punto de vista temático y estructural,  desempolva de manera ingeniosa y creativa (características mantenidas en la ya extensa obra de Ulises Rodríguez) lo que su autor ha decidido nombrar: la memoria sumergida de todos los cubanos.Huevos constituye,  a mi juicio, una de las obras más valientes e innovadoras de la dramaturgia cubana actual por su visión genuina en el tratamiento de las categorías Tiempo y Espacio; es crítica e ilustradora de una época que no vivimos los más jóvenes, pero que se descubre en los rostros silenciosos, catársicos, de algunos menos jóvenes que asistieron al espectáculo, y que se identificaron con la historia representada desde la mirada musical que imprime Tony Díaz en la concepción de su puesta en escena.

Definitivamente, esta primera función de Huevos resulta un excelente dibujo escénico que promete madurar su rico lenguaje simbólico, aunque necesita confrontar diversos públicos para perfilar su manera distanciada de establecer el diálogo o de comunicar; logra por ejemplo, mediante la musicalización de buena parte de los textos, insertar al espectador en un ambiente sonoro definido y caracterizador. La música posee líneas melódicas que están por encima del mero hecho de incidir y reforzar intenciones dramáticas, o de ambientar una construcción textual determinada, consigue sin dudas, resaltar cierta musicalidad misteriosa, identificadora de cada uno de los parlamentos y personajes que posee en sí misma esta obra.

Algo casi extinto en nuestros días, teatralmente hablando, es la pariedad de las interpretaciones dentro de los elencos. Con Huevos, Tony Díaz demuestra una visión aguda referente tanto al trabajo de actuación, como al desempeño escénico de sus actores, capaces todos, en mayor o menor medida, de enmascarar y desenmascarar personajes cargados de conflictos externos e internos, que modulan y confrontan situaciones psicológicas, morales y sentimentales estresantes.

Mefisto teatroNo quiero pasar por alto la aplastante organicidad de Hedy Villegas en el papel de la vieja Pastora, interpretación que considero penetrante, profunda hasta en sus más mínimos movimientos nostálgicos. Uno de los momentos más interesantes de su desempeño, cargado de vitalidad y de añoranza, es al escuchar junto a su puerta, en medio de la oscuridad típica de los primeros años de la década del 90, el sonido de una voz muy conocida: ¿Todavía haces raspadura de leche con almendra? Es el regreso inesperado de su nieto, Oscarito. Este encuentro, desconcertante para ella, es uno de los detonantes sentimentales más importantes dentro de la historia, que bordea de manera inteligente los límites del melodrama sin caer en toda la parafernalia del sentimentalismo barato. Las expresiones de Pastora, aunque mutiladas por la ceguera –creíble esta, sin dudas-, sacuden ante el público laceraciones ocultas, pero vivas en el recuerdo doloroso de acontecimientos imborrables (Para ella todavía muchos apestan a huevo podrido). Es interesante el momento –bello dramáticamente- en que alza su abanico proyectando ante el espectador la imagen de una bandera cubana marchita como ella, pero en pie, firme ante el más catastrófico derrumbe emocional o social, no con el objetivo de codificar una simbología para convertir la acción en un simple mensaje político, sino para demostrar que por encima de los que se quedan o los que se van, ella defiende el mundo de convicciones familiares y patrióticas que, en mi parecer, es la gran tesis planteada por el autor a través de este personaje.

Honrando a la verdad, pudiera estar hablando de muchos aciertos y de pocos desaciertos con relación a este espectáculo de Huevos por Mefisto Teatro, sin embargo, solo he querido comentar los que considero más significativos, capaces de aportar una visión transformadora a la perspectiva desconcertante en que se encuentra hoy el concepto de espectáculo teatral.

En resumen, al fin ha llegado a las tablas de hoy una obra capaz de reflejar con otros matices genuinamente teatrales, todo el mundo de experiencias acumuladas en nuestra tierra. Un espectáculo polémico, si, y por lo tanto muy prometedor para la diversificación y reconocimiento de la escena cubana actual. 

Por: Remberto Febles.
Alumno del Seminario de Dramaturgia de CNAE.  Realiza su tesis de carrera de Estudios socioculturales en el CDIAE.