Israel Moliner Castañeda.Miniaturista de la matanceridad Es “una de las personas que no sabemos, cuando cruzan por nuestro lado, quiénes son, y lo que es más importante, cuánto le debemos”, escribió Israel Moliner en una de sus sentidas crónicas, sin valorar quizás cómo esas palabras también lo definen a él.

Gran conocedor de la cultura matancera, y en especial de lo concerniente a su rama afrocubana –donde su saber es casi inigualable– este investigador ha prodigado su saber durante varias décadas desde toda tribuna: salas de conferencia o peñas artísticas, libros, eventos científicos o teatros.

Pero, sobre todo, Moliner ha dejado su impronta en nuestros medios de prensa: Girón, Yumurí, la radio, Cartelera, siempre en busca de lo original y curioso, de lo auténtico de nuestras tradiciones –tan frecuentemente preteridas como “folclor”–, abundante en referencias y detalles, sencillo, ameno, sin discriminar espacios…

Recordamos, por ejemplo, su tan completa serie Del folclor afrocubano en Matanzas, iniciada en los años en las páginas de Yumurí, o su oportuna intervención sobre La Traviata en un programa radial la misma tarde del estreno de esa ópera en Sauto. Porque, además, este yumurino es un conocedor de la música y, en especial del género lírico, de cuyo conjunto local fue fundador en 1967, y donde participó en el montaje de piezas como Cecilia Valdés o El cafeta.

Este aporte continuado se quintaesencia en Cartelera, semanario del Centro de Promoción y Publicidad Cultural, donde entre 1998 y 2002 presentó seis notables series, las primeras de las cuales fueron Festividades canarias en Matanzas, El danzón –sintetizada de aquella de 1979– y Matancerías, con más de una docena de inquietas crónicas como “El barrio de La Marina”, “Los nombres negros de Matanzas”, “La Plaza de Toros” y “Bandos y coros de rumba”.

Tras estas vendrían su cronología Teatro Principal, sobre el primer coliseo construido con tal fin en esa urbe; Los juegos florales y, quizás, la más importante de todas, El Miniaturista, “galería de personajes que han contribuido en tres siglos de historia a construir lo mejor de nuestra alma”.

“A medida que trato de descifrar las incógnitas culturales de esta Matanzas en el siglo XX, me doy cuenta que hay muchos personajes de cierta y legítima importancia cuya natalidad hemos perdido en la conciencia”, ha escrito.

Por eso, desde junio de 2001 a marzo de 2002 esta serie esbozó retratos como los del creador de nuestra bandera, Miguel Teurbe Tolón, y de su tío José; el político Martín Morúa Delgado; escritores como Mariano Albeladejo y José Victoriano Betancourt; músicos cual Justo Ojangueren, Antonio y Papaíto Torroella, Ramón Barani, Nilo Menéndez y el maestro de tamboreros Miguel Arsina; del pedagogo Emilio Blanchet y dos inolvidables mujeres: Tomasa Villamir, quien dirigió un cabildo de nación lucumí, y Estanislá Luna, “última indiscutida reina del bambú matancero”… Algunas de estas estampas alcanzan una hondura reverente y conmovedora.

En estos y otros artículos independientes, el “joven” Moliner –hijo del antiguo historiador de la ciudad– rescata para sus lectores letras de antiguos danzones, gacetillas de la vieja prensa, datos de sus ricos archivos, que hacen más completa su lectura.

Modesto, solícito, informado, estandarte de una cultura –tan popular como culta– que estudia, representa y vive, Israel Moliner Castañeda sigue trabajando para nosotros, aunque al cruzar junto a él no sepamos quién es ni cuánto Matanzas, su Ayá Atá negra, le debe.


Por: Amarilys Ribot