Jesús J. BarquetEl intelectual cubanoamericano Jesús J. Barquet manifestó en la ciudad de Matanzas que la literatura cubana, producida dentro o fuera de la Isla, era una sola y que por tanto debía ser integrada en un corpus único, “sin exclusiones, sin prejuicios de ningún tipo”.

Poeta, ensayista y profesor, Barquet consideró que ya desde todas las orillas se hallaban en condiciones de dar ese imprescindible paso, de llevar adelante ese proceso de reunificación de las letras: “es hora de reelaborar los cánones de la literatura cubana”.

“Se necesita que sean examinadas las valoraciones de nuestra literatura nacional —y en esto tienen una incidencia fundamental los críticos—, y se necesita además que se tomen como punto de partida no los prejuicios sino los libros, la producción literaria en concreto, que en el caso de la diáspora (mayoritariamente localizada en Estados Unidos, aunque también en otros países) es  considerable y muy diversa desde los años sesenta, pero uno se percata de que aún resulta muy desconocida, sobre todo en Cuba.”

“Debe reconocerse que durante los últimos años se han venido dando pasos, y esto desde ambas orillas, como puede verse en el hecho de que en el extranjero hay varias editoriales fundadas por cubanos exiliados que están publicando autores residentes en la Isla, y aquí dentro se han dado a conocer también escritores que se hallan fuera; ya esto es un avance pero hace falta todavía más.”

Barquet realizó estas declaraciones en la ciudad de Matanzas, donde participó, el 1 de diciembre pasado, en el espacio de promoción cultural Luz, organizado por la matancera Casa de la Memoria Escénica, y conducido por el director de esta institución, el escritor Ulises Rodríguez Febles.

Durante una jornada que abarcó dos sesiones, una en la mañana y la otra en la tarde, Barquet disertó sobre la poesía cubana en la diáspora pos revolucionaria, leyó poemas de su autoría y presentó la antología Todo parecía. Poesía cubana contemporánea de temas gays y lésbicos (Ediciones La mirada, Las Cruces, Nuevo México, 2015), cuya selección corrió a cargo del propio Barquet y de Virgilio López Lemus.

Barquet señaló que la muestra poética de esta antología estaba encabezada por textos de Alberto Acosta-Pérez (1955-2012), a quien de esta forma se le tributaba un homenaje por haber sido uno de los precursores de una nueva lírica homoerótica en la Isla.

Ya en el cuerpo de la antología, en una sección única denominada “Mosaico”, aparecen propuestas de Abilio Estévez, Achy Obejas, Alberto Lauro, Alfredo Zaldívar, Alina Galliano, Amauri Gutiérrez Coto, Antón Arrufat, Carlos Pintado, Damaris Calderón, Delfín Prats, Elaine Vilar Madruga, Emilio Bejel, Frank Padrón y Gerardo Fulleda León.

También en sus páginas hay poemas de Isel Rivero, Jesús J. Barquet, Jorge García de la Fe, José Félix León, Juan Carlos Valls, Julio Mitjans, Lilliam Moro, Lina de Feria, Luis Manuel Pérez Boitel, Luis Yuseff, Mabel Cuesta, Magali Alabau, Manuel Adrián López, Maya Islas, Nelson Simón, Néstor Díaz de Villegas, Norge Espinosa, Odette Alonso, Rafael Álvarez Rosales, Rafael Díaz Pérez, Reinaldo García Ramos, Richard Blanco, Roberto Fournier Kindelán, Virgilio López Lemus, Yoandy Cabrera, Yosiel Crespo y Yunier Riquenes.

Licenciado en Literatura y Lenguas Hispánicas en la Universidad de La Habana, Jesús J. Barquet (1953) salió de Cuba en 1980 y forma parte de la llamada Generación del Mariel (o grupo, como él prefiere llamar).

Entre sus poemarios se encuentran Sin decir el mar (1981), Sagradas herejías (1985), El libro del desterrado (1994), Un no rompido sueño (1994), Jardín imprevisible(1997), Naufragios (1998) y Sin fecha de extinción (2004).

Ha publicado también libros de ensayos literarios como Consagración de La Habana (Las peculiaridades del grupo Orígenes en el proceso cultural cubano (1991), Escrituras poéticas de una naciónDulce María LoynazJuana Rosa Pita y Carlota Caulfield (1999) y Teatro y Revolución Cubana: Subversión y utopía en Los siete contra Tebas”, de Antón Arrufat (2002).


Por: Norge Céspedes