Gertrudis Cartas InéditasSiete cartas inéditas de Gertrudis Gómez de Avellaneda resultarán el principal atractivo de una exposición que será inaugurada en el Museo Provincial Palacio de Junco, de la ciudad de Matanzas, como parte del programa de actividades de la Feria del Libro en este territorio.

Las misivas fueron dirigidas a Joaquín de Rojas, a Rosa Rodríguez Sedano y a Antonia Rosalía, a quienes conociera entre 1860 y 1863, cuando la Avellaneda residió de manera permanente en la ciudad de Cárdenas, junto con su esposo, el militar Domingo Verdugo, quien fungiera en ese periodo como gobernador de dicha ciudad.
 
Según afirmó Daneris Fernández Fonseca, investigador del Museo Palacio de Junco, el contenido de estos mensajes se relaciona con sucesos cotidianos que permiten atisbar múltiples perspectivas de la personalidad de la escritora y aportan, además, una visión especial de las relaciones afectuosas que forjó en su estancia matancera.
 
“Las cartas fueron escritas en su mayoría para responder a necesidades comunicativas de la vida diaria en esa época, pero aun así, a través de esas líneas, sin dudas escritas de prisa, y con un fin meramente utilitario, siempre aparece información que enriquecerá nuestra visión de la Avellaneda”, asegura Daneris.
 
“En uno de los textos manifiesta su preocupación por los cuidados y los medicamentos que se le estaban dando a un hijo de Antonia Rosalía de Montí, quien era la esposa de un militar, el cual debía tener vínculos con Domingo Verdugo.
 
“En otra de las misivas, sumamente curiosa, le pide al comerciante Joaquín de Rojas (padre de Oscar María de Rojas, quien fundara el famoso museo de Cárdenas) que de manera discreta averiguara con algún boticario de confianza la naturaleza de unos polvos que le envía, que descubrió en la habitación de una sirvienta y a su juicio pudiera ser el veneno con el que alguien mató a dos gatos, al parecer muy querido por la Avellaneda y por Verdugo.
 
“Ya en los momentos previos a su partida hacia España, le escribió unas líneas a Rosa Rodríguez, particularmente significativas, pues en las mismas manifiesta que Cuba le es particularmente grata, y que dejar la Isla, y a quienes conoce en esta, para irse a un lugar en cierta forma ajeno, le resulta muy doloroso.”
 
En septiembre de 1863, la Avellaneda fue a vivir a Pinar del Río, a donde había sido trasladado su esposo, también en la función de gobernador, pero murió de pronto y la Avellaneda, destrozada, decidió regresar a España. En mayo de 1864 regresó a Matanzas para despedirse de algunos de sus conocidos.
 
Estas cartas fueron conservadas por descendientes de los destinatarios de las mismas, quienes acabaron finalmente donándolas a los fondos del Museo Oscar María de Rojas, de Cárdenas, donde se preservan en la actualidad.
 
Según comentó Daneris, en el Oscar María existen otras cuatro cartas, pero no escritas por la Avellaneda en Cuba, sino ya estando de vuelta en España. “Están fechadas en varias ciudades ibéricas, todas tienen como destinatario a Joaquín de Rojas, a quien le ofrece pormenores de su vida allá”, afirma el investigador.
 
Objetos que formaron parte de la vida cotidiana de la autora durante su estancia en Cárdenas, la mayoría pertenecientes al museo Oscar María de Rojas, también se exhibirán en esta exposición titulada “Itinerarios matanceros de la Avellaneda”, la cual estará a disposición del público desde el 27 de febrero hasta el 27 de marzo.
 
Piezas alusivas al entorno doméstico en diferentes residencias donde habitó, fotografías, muebles, medallas conmemorativas, ejemplares de la edición príncipe de la novela El artista barquero, fonogramas y otros objetos podrán ser apreciados en esta muestra, organizada por los museos Palacio de Junco y Oscar María de Rojas, para rendir homenaje a la Avellaneda en el bicentenario de su nacimiento.
 
Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873) es una de las personalidades más significativas de las letras hispanoamericanas en el siglo XIX, a partir de una obra que abarcó la poesía, el teatro y la narrativa, entre otros géneros.

 
Por: Norge Céspedes