La escena nuestra de cada díaEn estos meses que han transcurrido - más de un semestre - muchos acontecimientos han acontecido con los artistas escénicos matanceros.  

Rubén Darío Salazar nos legó testimonios de su asistencia a la reunión de la UNIMA Internacional. Cuba y Bulgaria, se postularon por la sede del próximo congreso. Antes de partir Rubén me enseñó su discurso, sintético y hondo, poético  y lleno de amor por la tierra que lo vio nacer y por el títere, su gran pasión. Lo que se postuló fue el prestigio de Cuba en el movimiento titiritero internacional, a los que la ciudad de Matanzas, con sus constantes proyectos ha contribuido a dinamizar.  El resultado: En el 2014, Matanzas, Cuba, será sede de uno de los más importantes titiriteros del mundo, acontecimiento para lo que debemos estar preparados; para mostrar lo mejor del teatro de figuras y para recibir  - de todas las latitudes – a sus más importantes creadores.

Durante el mes de junio asistí al homenaje  a la puesta  Edith, de Icarón Teatro en la sala de El Mirón Cubano. Fue una función magistral de Miriam Muñoz. Durante quince años el espectáculo actuado, escrito y dirigido por Gilberto Subiaurt  ha madurado y concretado lo que debe ser más que un sueño del teatro: que nuestros espectáculos sigan en cartelera, que maduren y se enriquezcan con cada función. No es el único ejemplo, porque Papalote, D´Sur, Teatro El Mirón Cubano y Teatro de Las Estaciones - de diferentes maneras y no con la mismas característica y coherencia -  también lo han logrado. 

Algunos han mantenido un repertorio, que mantienen activo durante años, llegando muchas veces a  las cien funciones o más.

La diferencia  de la permanencia de una puesta en muchos colectivos, radica en los cambios constantes de actores. La gran tragedia de nuestros días.  En nuestra ciudad, la entrada o salida de actores de los colectivos, por diversos motivos;  los cambios de un grupo a otro; la emigración a otros países, a la capital o al turismo propician las carencias de actores; pero también la inexistencia de una política para que se pueda resolver esta problemática. Cada grupo nuestro ha funcionado como una academia; pero esta no existe en una ciudad con prestigio nacional e internacional.

Cuando escribo de La Ventana Tejida, Las penas que a mí me matan o Edith, lo hago de un repertorio que se mantiene activo con los mismos actores: Miriam Muñoz, en las dos primeras obras, y la misma actriz, con Gilberto Subiaurt, en la última.  

Algo así sucede con La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón que ha recorrido el mundo, ha obtenido numerosos premios y sigue vivo y palpitante, sobrepasando las cien funciones,  con un mismo actor: Rubén Darío Salazar. En otros 

Durante esta etapa, fui a ver el estreno de Antígona, de Yerandys Fleites por  El Portazo, que dirige Pedro Franco.  Fue en la sede de la AHS. Creo en la necesidad de la convivencia, de la diversidad y la democracia de nuestro teatro. En algo, que debemos ir aprendiendo todos: el respeto al otro en el mundo del arte. La existencia de un nuevo grupo de jóvenes haciendo teatro es algo que debe alegrarnos, que "refresca". El Portazo – con Antígona -   relee de otra manera (la suya) los textos de su generación.  Una puesta - la segunda después de Por Gusto - que muestra una manera muy particular de ver y reflexionar sobre problemáticas actuales, en este caso, desde la condición de un clásico.

Pedro Vera, el director de Teatro D´ Sur, recibió en abril y mayo dos importantes premios, el Omar Valdés de la UNEAC Nacional y el  Brene, de la UNEAC en Matanzas. Con su grupo persiste con pasión y entrega  ofreciendo funciones en el sur de la provincia, con puestas  históricas de su repertorio.  

Teatro de Las Estaciones nos representó  en México y allí, de nuevo, mostró  su condición de permanecer en la vanguardia – junto a Papalote – del teatro para niños en Cuba.

La Casa de la Memoria continúa su incansable labor de promoción de la escena cubana. Un éxito fue el Taller Internacional de Teatro de Títeres, el evento Científico El Anaquel y Narices Rojas, la celebración de los 50 de Papalote.

Las salas siguen construyéndose o restaurándose, algunas con demasiada lentitud, por factores objetivos y subjetivos, lo que crea esperanzas en los artistas, de que un día tengamos una red de instituciones para ofertar la  diversidad que debe existir en teatro nuestro de cada día.

El Teatro Mirón Cubano estrenó dos obras en el mes de junio: Otra Historia sobre la niña Cecilia y Buena Muerte, una en la calle y otra para sala, siempre con público. La Compañía Danza Espiral, preparada para su Concurso de Coreografía e Interpretación DANZANDOS en octubre,  es una vorágine de actividades, funciones, eventos y estrenos, entre los que destaca Aire Frío, coreografía de Liliam Padrón, la incansable Lilita, un homenaje a Virgilio Piñera en su  Centenario.

Investigadores y dramaturgos publicaron libros presentados en diversos eventos nacionales e internacionales: Dania Rodríguez, Jesús del Castillo, Rubén Darío Salazar, René Fernández Santana. Nuestros diseñadores Adán Rodríguez, Rolando Estévez y Zenén Calero, continúan mostrando su incesante labor creadora y su actividad como conferencista o pedagogos. 

En Camaguey, cuatro de nuestros colectivos presentan o presentaron sus obras; se participó con éxito en el Foro de la UNIMA y fueron reconocidos con la Placa de la Avellaneda  tres creadores nuestros: Rubén Darío Salazar, Zenén Calero y quien escribe.

Con sede o sin sede,  esperando el resurgir del Teatro Sauto, que tiene un equipo de trabajadores que lo aman al frente de Cecilia Sodis; los artistas escénicos cada día labran sus sueños en la Isla de Cuba y en el mundo, y no dejan de trabajar, por algo que se llama pasión compromiso y amor al arte. Eso, más que nada. Una ética que los alimenta e insta a continuar.

Muchas cosas no he enumerado, como los diferentes reconocimientos por diferentes instituciones al Maestro René Fernández; las celebraciones de vida o trayectoria artística de creadores; los aniversarios de puestas y agrupaciones como los 50 de Teatro Papalote y los 25 de la Compañía Danza Espiral. 

A ellos – en síntesis - entregados al pueblo con su arte: mi homenaje. Y el  agradecimiento de la gente, que asiste al teatro y apuesta por ellos.


Por: Ulises Rodríguez Febles