La guerra de los mundosA veces sueño - si fuera un hombre de la radio - con intentar una nueva versión de La Guerra de los mundos. No la de Orson Wells con el Mercury Theatre, no en la CBS, no con el mismo guión, ni tan siquiera la adaptación libre de la novela de H. G. Wells. Otra guerra de los mundos. Otra experiencia muy particular, que intente conmover de nuevo al orbe. A veces sueño que soy un hombre de la radio, que detengo una transmisión  e inserto las noticias de un desembarco  extraterrestre. Me imagino que sucedería, y me divierto pensándolo. Pienso en los radioyentes, en sus reacciones, en lo que posteriormente acaecería. ¿O no acaecería nada? Tal vez. O tal vez sí. Sigo disfrutando la broma de Orson Wells y recordando el 30 de octubre de 1938 cuando el mundo se conmovió con la transmisión de su adaptación libre de La Guerra de los mundos.

Algunos me dicen que hoy no ocurriría nada, que estamos en el siglo XXI: que existe la televisión, internet y sofisticados medios para que nadie se crea la historia de una invasión marciana. Me gustaría tanto comprobarlo. No es nada serio, nada ético, es  imposible de llevar a cabo por una cuestión legal – me dice otro. Lo cierto es que me gustaría intentarlo. Y como concretamente no puedo hacerlo, me invento una historia donde un personaje cumple el sueño por mí. Especulo con lo que puede suceder, me complazco comprobando que la historia y los personajes funcionan en un contexto determinado. El escándalo vuelve a ocurrir, lo aseguro… al menos durante las primeras horas. Y también después de pasado el embuste.  De está manera rindo homenaje al genio que revolucionó el mundo de la radio.

El joven de veinticuatro años – la edad que tenía en esa fecha - que se destacó en todo los medios: el teatro, el cine y la radio y dejó su impronta creativa, su originalidad ilimitada en filmes como El Ciudadano Kane, un clásico de todos los tiempos. El joven que construyó uno de los mitos históricos de la creación dramática por la radio. Delante de mí  tengo el guión radiofónico que la revista “Ideal”, publicó en su número 150, el 15 de agosto de 1964. Lo he leído muchas veces. Reviso las imágenes y… estoy en el Columbia Broadcasting System. Y Orson está ante sus micrófonos.  ¿Qué sucedió ese 30 de octubre, a las ocho de la noche, en vísperas del “Día de brujas americano”? Orson Welles, era demasiado inquieto, demasiado audaz, era un transgresor y no le bastó transmitir adaptaciones teatrales o novelas famosas en un programa de una sección semanal que trasmitía a través de 92 emisoras. El quiso atreverse con una situación increíble, conmocionar a una sociedad que se decía incrédula sobre el tema marciano y “demostrar la ingenuidad del mundo radiofónico” – dijo al otro día de la transmisión. Aún seguimos siendo incrédulos – reflexiono sobre el tema ovnis. Muchos han explicado  el suceso de la siguiente manera:  primero fingieron una fiesta pública organizada por la emisora, y posteriormente fueron incorporando noticias que introdujeron el tema, cada vez más trascendental, hasta convertirse en un reportaje directo sobre lo que estaba sucediendo, con declaraciones de expertos, de testigos, declaraciones oficiales, haciendo uso de las técnicas informativas y de los recursos expresivos que la radio  puede producir: impactantes ruidos, sonidos inusuales, corte, que desbordaron la imaginación de los radioyentes, en una época, de poderosa influencia  radial  sobre el ciudadano norteamericano, una época de auge cada vez más ascendente, dada su funcionalidad e impacto,  convirtiéndola en un medio de gran  competitividad con la prensa escrita. Esos elementos antes mencionados ayudaron a alcanzar el objetivo desead, pero fundamentalmente la genialidad del guión: la magnificas descripciones, la recreación a través de la palabra de una atmósfera sugestiva. En octubre del 2008 se cumplió un aniversario de la transmisión de ese clásico del guión radiofónico.

Esta es una manera rendimosde no olvidarlo, creyendo en la poderosa fuerza expresiva de la radio, en su capacidad de desatar la imaginación y en el amplio camino para la experimentación que propone. Si desea leer el guión puede acercarse a nuestra biblioteca del CDIAE. Puede estudiarlo junto a otros guiones famosos y  un estudio profundísimo de la historia de la radio y sus grandes hitos desde su creación, su técnica sus aportes en el cuaderno de de la revista El público no. 37. El título Escenario de la radio. No siempre los guiones radiales tienen la capacidad de seducir desde sus propios recursos expresivos. A veces se desconoce sus reales posibilidades, así como la propia historia del medio, sus más renovadores realizadores, las obras que han marcado un hito dentro y fuera de nuestras fronteras.  Ah, usted amigo lector que pensaría usted si de pronto escucha  que… los extraterrestres llegaron ya. Ha sido Orson Welles desde… digo…

Ulises Rodríguez FeblesPor: Ulises Rodríguez Febles
(Cárdenas, 30 de agosto de 1968) Dramaturgo, investigador y guionista radial. Licenciado en Español y Literatura. Diplomado en Teatro para niños y de Títeres en el ISA. Dirige el Centro de Documentación e Investigaciones Israel Moliner Rendón, de las Artes Escénicas en Matanzas. Su página de referencia en atenas.cult puede ser concultada aqui: http://www.atenas.cult.cu/?q=node/744