Carlos Zamora“La literatura es mi mejor tribuna, a partir de ella puedo decir lo que quizás no consiga decir de otro modo, siento que me permite una comunicación óptima, que es la mejor manera que tengo para incidir sobre la realidad, para establecer un di{algo con mis contemporáneos, con la sociedad toda.”
 
Esas fueron declaraciones del escritor Carlos L. Zamora durante la presentación en la ciudad de Matanzas de la novela En la mañana viva o Tan cerca hemos dormido (Letras Cubanas, 2013), que recibiera el Premio de Narrativa Guillermo Vidal 2011, convocado por la filial de la Uneac en Las Tunas.
 
“Como vehículo de comunicación, la literatura tiene además la ventaja de ser una forma dinámica, atractiva para lanzar una mirada hacia nosotros mismos, interrogarnos, y buscar maneras de crecernos como individuos, como nación”, añadió el escritor.  

 

  “Una diálogo de esta magnitud es muy importante en los tiempos que corren, cuando nuestro país enfrenta una realidad compleja, que necesita ser cambiada para mejor y por tanto requiere intercambio, concilio de todo tipo. Pero la literatura tiene incluso otro valor más, su capacidad como documento, como testigo, como testimonio directo, vivo, de cuanto va sucediendo.”

En la mañana viva... es una especie de metáfora con la que el autor hace énfasis en la necesidad de que las relaciones humanas se desarrollen dentro de un ambiente de armonía, en el que el respeto a la diferencia, a la diversidad, contribuya al mejoramiento de la sociedad en su conjunto.
 
“En concreto, esta novela asume la relación de amistad entre dos cubanos, uno que reside en la Isla y otro en España, y ambos con filiaciones ideológicas y sexuales distintas. Los dos confrontan sus existencias, analizan los saldos que pudieran considerarse en cierta forma como los saldos de una generación, de un país.”
 
En la mañana viva... se dio a conocer dentro de la jornada literaria por el Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2013, en la que Carlos L. Zamora fue uno de sus principales protagonistas, pues además de esta novela para adultos, dio a conocer una noveleta para jóvenes, A Puerto Blanco no llegan las lluvias, que ganara dicho premio el pasado año en ese género literario.
 
Publicado por Ediciones Matanzas, A Puerto Blanco... narra un conmovedor drama familiar desde los punto de vista de dos niños que van presenciando cómo se deterioran las relaciones entre sus padres, hasta llegar finalmente al divorcio.
 
Poeta y narrador, Carlos L. Zamora Rodríguez (Matanzas, 1962) tiene otros libros publicados, entre los que se encuentran los poemarios Estación de las sombras (2001) y Cada día la eternidad (2011).
 
También han sido obtenidos por él premios como Cuentos de Amor (2000), Décima joven de Cuba (1996) y mención en el Concurso Internacional de Poesía Nicolás Guillén de México (1999).
 
El Premio Literario Fundación de la Ciudad de Matanzas lo convocan la Casa de las Letras Digdora Alonso, Ediciones Matanzas y el Centro de Promoción Literaria José Jacinto Milanés, con el auspicio del Centro Provincial del Libro y la Literatura, la Dirección Provincial de Cultura y las autoridades gubernamentales de la ciudad y la provincia de Matanzas.
 
En esta oportunidad, la premiación tuvo lugar una actividad realizada en el Museo de Arte de Matanzas, el pasado 23 de octubre, donde además se realizó la presentación de los títulos ganadores en la pasada edición del certamen: Berlineses (cuento), de Abel Fernández Larrea; Cámara lenta (teatro), de Maiquel Paneque; y A Puerto Blanco no llegan las lluvias (noveleta para niños), de Carlos L. Zamora. Asimismo se puso en manos de los lectores el segundo número de este año de la revista Matanzas, con un dossier-homenaje dedicado al poeta cubano Julián del Casal.

Por: Norge Céspedes