El escritor argentino Eduardo Galeano visitó hace unos días el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, institución del Ministerio de Cultura de Cuba que aporta herramientas imprescindibles para afrontar la narrativa desde diversos puntos de vista.Galeano, que se haya en la Isla como parte de las jornadas del Premio Casa de las Américas 2012, no podía dejar de darse una vuelta por el Onelio, con el cual ha mantenido importantes vínculos.

Fundado y dirigido desde 1998 por Eduardo Heras León, el Onelio es referente en la preparación de noveles autores, labor en la que resulta heredero del Centro Mexicano de Escritores de los años 50 y del Movimiento de Talleres Literarios de Cuba.

Más de quinientos jóvenes de todo el país (menores de 35 años, como establecen las bases para ser admitidos en sus aulas) ya han recibido sus clases.
 

En el caso específico de la provincia de Matanzas, han pasado este curso cerca de veinte “principiantes”, lo que resulta bastante esperanzador, pues lo cierto es que en los últimos años la narrativa no ha sido un género con muchos representantes ni muchos resultados en este territorio.

Hace algún tiempo, el comité de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en esta provincia organizó una mesa de opinión donde se analizaba el impacto del Onelio en la narrativa actual. Dieron sus valoraciones Daneris Fernández, Néster Núñez, Karel Bofill y otros jóvenes que lo habían cursado.

Sus criterios reconocieron en primera instancia las herramientas que brinda para afrontar el acto de escritura, conocimientos teórico-técnicos y experiencia práctica, todo imprescindible para quienes empiezan en este oficio.

También se refirieron al grato impacto que le había producido el contacto directo con el propio Heras León y con otros reconocidos escritores que le impartieron conferencias o talleres, a muchos de los cuales tenían como autores de cabecera y, por tanto, admiraban devotamente.
El intercambio con otros “principiantes”, con los mismos intereses, con las mismas añoranzas, con la misma sed por convertirse en grandes escritores, es una más de las virtudes del Onelio.
En la medida que pasan los años, estas virtudes han ido creciendo y contribuyen al desarrollo de la narrativa desde ópticas más diversas.

Ya tiene una editorial, donde se han publicado varios libros, y, algo muy relevante, la muy peculiar revista El Cuentero. Por otro lado, tiene un sitio digital con información sobre la narrativa, nacional o extranjera.

No hace tanto, organizaron un encuentro de escritores. Fue muy provechoso para quienes asistieron. Acaso esta sea una línea en la que el Centro Onelio deba insistir, sobre todo a esta altura de su existencia.

Luego de todos estos años descubriendo talentos, perfilando talentos, quizás resulte más interesante, y sobre todo más útil, concentrar los esfuerzos en brindar nuevas opciones a quienes ya han pasado el primer curso, el de formación.

Pudiera ser otro más de sus aportes. Aunque hasta la fecha han sido bastantes, y está claro que ha marcado un verdadero hito en el panorama literario cubano. Pero el camino sigue. Siempre se está en construcción.

Por: Norge Céspedes
Tomado de TvYumuri