Malentendido_Alfredo ZaldivarEste libro es un malentendido. O sea, quien vea título y autor no se confundirá. La confusión viene después, cuando empezamos su lectura. Sí, es un libro de décimas de Alfredo Zaldívar. Pero con la misma peculiaridad de asumir la poesía que tiene Zaldívar.No me pregunten si es un libro de divertimentos poéticos. Malentendido no es para entretenerse y jugar con las formas. Es una intención, una deuda con las décimas que el autor ha escrito. ¿Lo logra? Creo yo que sí. La teoría de que los decimistas son seres sin conciencia del género poético es falsa. Poetas son todos, lo mismo que se es poeta en el momento mismo en que decide asumir esta estrofa tan hermosa y humana y robada por los cubanos que la hemos aplatanado.

Lo que hallamos en el libro no es una mirada folklórica del mundo. Estos son décimas cultas, o lo que es igual a decir que el universo de preocupaciones no se separa de las intenciones de siempre de la poesía del autor. (Quiero dejar claro que no tengo nada contra otra décima de origen popular, ni soy de los puristas que no se entregan a la décima improvisada. Todo lo contrario, admiro esa poesía natural del repentista, diáfana y hecha para la discusión, sencillos torneos de gallos donde dos poetas se enfrentan con la poesía como única arma.)

Malentendido entra posiblemente en esa tradición tan de Zaldívar de respetar y transgredir. No deja de ser ese poeta al que nos acostumbra. Vivifica el lenguaje desde el lirismo, pero también recurre a la felicidad de jugar. En algún momento experimenta con las formas, las moldea, amalgama, deshace, para luego recurrir a la sobriedad. Se vale del humor, transgrede entonces el lenguaje serio y se burla del lector. Una burla que al final reconocemos como sana, sin ánimo de faltar al respeto.

Alfredo ZaldivarLa genialidad del poeta recurre a saber definirse dentro de una estructura que en él no conocemos, pero que está fijada a su quehacer como una posibilidad otra a la hora de expresar un universo que todo poeta tiene, si sabe construirse el mismo. El discurso significativamente nada tiene de diferente con respecto a otras veces que hemos leído al autor. Conceptualmente su aprendizaje iza ciertas banderas que ha ido enarbolando a lo largo de su vida. Eso lo hallamos en las secciones del texto que si bien comienzan con un excelente pórtico en el cual juega precisamente con la connotación semántica del título del libro, sus aproximaciones de índole estética se transfieren a la obra. En “El viaje”, texto y sección, es precisamente el decursar físico y espiritual.

Ya en “Tan simple” juega el autor con la estructura, la retuerce. Fíjense que su décima está como que escrita sobre la base de molestar. Pero ya en la última sección habla del oficio, del alma suya, la casa, la certeza de ser humano.

Recomiendo el libro. No ya porque soy el editor del mismo, o porque soy el amigo que quiere hacer suya la posibilidad del encuentro con estas décimas. Lo recomiendo porque creo que sería un absurdo el malentendido de hallarlo en un sitio y no leer lo que Alfredo Zaldívar nos tiene que decir más como hombre que como poeta, aunque es el poeta quien ha escrito estas décimas.

Gaudencio Rodríguez SantanaPor: Gaudencio Rodríguez Santana
(Perico, Matanzas, 1969). Ha publicado entre otros, los libros de poemas "Accidentes", (Ediciones Matanzas, 2003), "Teatros vacios", (Ediciones Matanzas, 2003), "En la moviola", (Ediciones Avila, 2006)