José Jacinto Milanés“Hay una zona de la poesía de José Jacinto Milanés, específicamente la que aborda ciertos aspectos de la vida del bajo mundo en las ciudades, que tiene llamativos puntos de contacto con Las flores del mal, de Charles Baudelaire”, aseguró Cristhian Frías, investigador del Instituto de Literatura y Lingüística, durante una conferencia impartida en la filial de la Uneac en la provincia de Matanzas.

“Hay mucho parecido e incluso total coincidencia en temas, ambientes y hasta en los mismos títulos de algunos poemas. La diferencia está en que Milanés acaba llevando sus textos hacia un final didáctico, moralizante, mientras que Baudelaire presenta otra actitud más contemporánea, y lejos de condenar, de apartarse de los asuntos de los cuales escribe, va hacia ellos, se introduce en ellos desinhibidamente. No es otra cosa que la diferencia de ópticas, de circunstancias. Milanés, en Matanzas, en las primeras décadas del siglo XIX; Baudelaire, en la luminosa París, un poco más adelante.
 
 “Los textos de Milanés fueron dados a conocer veinte años antes de que salieran a la luz los de Baudelaire, por lo que en cierta forma podría decirse, para hacer justicia, que la historia de la literatura debería considerar que la obra del poeta matancero en ese sentido se adelantó o al menos resulta una especie de precedente de Las flores del mal.”
 
Cristhian Frías impartió esta conferencia sobre el escritor romántico cubano como parte de la jornada literaria del Premio José Jacinto Milanés, que tuvo lugar entre el 14 y el 16 de noviembre en la ciudad de Matanzas, en la casa-sede de la Uneac provincial.
 
Durante su intervención, el joven investigador dijo además que muchos de los poemas de Milanés dedicados a esos temas del bajo mundo apenas han sido contemplados, prácticamente se ha prescindido de ellos por considerárseles fallidos desde el punto de vista de su escritura, debido a esa intención moralizante.
 
“Pero lo cierto es que se trata de una zona que necesita mirarse con más detenimiento puesto que resulta de gran interés en muchas direcciones. Hay que partir del propio hecho de que incorpora esos asuntos a la poesía cubana, pues lo cierto es que el resto de los poetas cubanos de la época apenas prestó atención a los mismos.
 
“Por otro lado, habría que acercarse de nuevo a esos textos por sí mismos. Si se observan bien tienen momentos muy válidos, muy intensos, específicamente aquellos en los que se describen esas ‘oscuridades’, ese ‘mal’. Luego, por supuesto, decaen como composiciones poéticas al llegar el instante de la moraleja. Pero esto no quita lo otro. Es decir, fulguran, también fulguran.
 
“De igual modo abren el camino hacia una comprensión mejor de la personalidad de Milanés. Se le ha idealizado como alguien noble, inocente. Sin dudas él tuvo mucho de eso pero también hay algo más. Han ido apareciendo documentos históricos que prueban que él tenía sus oscuridades, sus dudas, sus debilidades humanas. Y a esto hay que agregarle asimismo los mencionados poemas. Si alguien se acerca a esos temas no es por mero azar, son temas de los que se tiene conocimiento o al menos de los que despiertan cierto apasionamiento.
 
“Esos poemas, además, dejan traslucir cierto morbo, cierto disfrute en la escritura. No son tan cándidos, tan pueriles en el fondo. Recuerdo ahora, por ejemplo, tres textos: “El tabaco”, “El ebrio” y “La ablusión matinal”, en los que esto se puede sentir perfectamente. Acaso suceda con Milanés lo que Piñera pensaba que ocurría con Ballagas. Ballagas quería una pureza pero eso entraba en conflicto con lo que él era, o como él estimaba que era. Entraba en conflicto entre lo que quiero ser y no puedo ser, y esto obviamente acaba trayendo dificultades.”
 
Tras la conferencia, Cristhian Frías informó que preparó una antología de la poesía de Milanés que será publicada por Ediciones Matanzas en 2014, cuando será celebrado el bicentenario del nacimiento de este autor.

Por: Norge Céspedes