Mujer AzulEs un placer para la Editorial Vigía de Matanzas, en su colección Trébol, presentar el libro de cuentos Mujer Azul de Laidi Fernández de Juan (La Habana, 1961), graduada de Medicina y laureada en numerosas ocasiones como escritora, labor reconocida por los lectores habituales de la narrativa cubana.

Su incursión como narradora se inscribe en la década de los noventas, cuando no por azar le da alcance la vocación por la literatura, en el cumplimiento de una misión médica en África y, donde la literatura a su vez se decide por ella. Con su primer libro Dolly y otros cuentos africanos, de 1994, se hace merecedora del Premio Pinos Nuevos; por Oh, vida de 1998, recibe el Premio Luis Felipe Rodríguez y por La hija de Darío en el 2005, es galardonada con el Premio Alejo Carpentier. Sin embargo, aunque en su labor como narradora sobresale su dedicación y preferencia por el género cuento, irrumpe como novelista con el título Nadie es profeta, publicada por Ediciones Unión, en el 2006.

Para los lectores incautos habría que referir su interés en mostrar temas que abordan en primera instancia la vida cotidiana cubana, adentrándose en cuestiones relacionadas con la familia y las interrelaciones que en ese seno se producen; así como en general asuntos inherentes a las relaciones humanas, desde la valoración de sentidos trascendentes y valederos como la amistad, las creencias religiosas, el amor, la sexualidad, los roles sociales, entre otros; pero siempre desde una perspectiva que reivindica el papel de la mujer en el espacio privado. Y donde la utilización de un lenguaje emotivo y atrayente, por la expresividad con que se concibe, en ese alternar con recursos como el humor y ciertos absurdos o situaciones fantásticas, dota a las historias de una veracidad, aún cuando provengan de la invención, o de las experiencias más vívidas de la autora.

 
Mujer Azul, reúne siete cuentos donde la fuerza de lo vivencial, continúa recayendo en las  voces de sus narradoras-protagonistas, mujeres de un universo muy personal. María E. es un personaje que habita en la mayoría de estos cuentos, la cual se presenta en su libro La hija de Darío como María Eugenia y que según la autora, este personaje se constituye en “un símbolo” y, no es importante saber de donde proviene, ni cuantos hijos tiene, porque lo que es significativo es su voluntad para luchar en el diario cotidiano, su gracia y sapiencia popular y su manera de enfrentar los problemas. Este personaje que constructivamente gana cada vez más fuerza, en el libro La vida tomada de María E, de 2008, le empieza a ceder la perspectiva narrativa a sus hijos, los cuales aportan una mirada otra sobre la María E. mujer-madre.
 
En el libro Mujer azul hallamos la valencia de diferentes recursos discursivos para exponer los conflictos de los personajes; en el cuento Ciudad Inmunda su narradora protagonista desde el monólogo interior va problematizando sobre la pérdida de la identidad ante la fascinación de lo foráneo, otro tipo de sumisión que desde la utilización de un leit motiv como “las cosas son baratas allá”, seva hilvanando ese fluir temporal al que se asiste en la estructura narrativa; mientras en Un lugar para María E., la privación de identidad, es abordado desde otra arista, puesto que la protagonista agotada en el cumplimiento del rol femenino que le ha sido predestinado por la sociedad falocentrista decide marcharse y, por ello, “Se diluyó, como la transparencia en la luz, como el olor en el mar, como si fuera un rayo más de sol”.
 
Este asumir indistinto de temáticas se encuentra en Querida Maestra, un cuento que se resuelve desde el empleo de la carta como elemento narrativo, donde la narradora-protagonista, que en esta ocasión, es la hija de María E., expone sus conflictos de niño-adolescente desde un lenguaje cargado de ingenuidad, dotando a las situaciones descritas de un excelente humor. Mientras, en Certidumbre, no solo se apoya en el diario como recurso narrativo, sino que lo emplea para desacreditar y transgredir su funcionalidad como folleto usado por las féminas para registrar ese suceder diario, testigo de las frustraciones, desamor y sueños por lograr; de ahí que el personaje logre alcanzar su libertad individual más allá de esas páginas, puesto que las mujeres de esta narradora se debaten consigo misma e intentan en todo momento cambiar las circunstancias contextuales que les compete vivir.
 Mujer azul Portada y Contraportada
De esta manera, la lectura de este libro nos depara sujetos narrativos inquietos; María E y las otras protagonistas, se conforman desde el profundo intimismo de sus historias particulares. Existen en estos cuentos numerosas María E, las que a su vez se multiplican en el conglomerado de mujeres de nuestra realidad cotidiana cubana.
 
Este ejemplar estuvo al cuidado editorial de la escritora Laura Ruiz y del equipo de realización de Vigía; el diseño, dibujos y caligrafía a cargo de la artista de las Artes Plásticas Sandra Rodríguez, la cual puso su figuración en función del contenido de los textos, logrando que la visualidad plástica sea un complemento para la debida decodificación de la lectura.  
 
Mujer Azul, cuento que da título a este libronosconvida a ser mujeres azules de las familias Tuareg, puesto que “A ellas se les consulta cada cosa, no se hace nada (ni siquiera buscar un pozo) sin antes preguntarles”. Por eso, como María E, gracias a Laidi Fernández de Juan, hoy me siento azul.


Por: Yamila Gordillo