ComikazesUno de los organizadores de Comikazes, exposición que mezcla el comic, el diseño gráfico y de vestuario, y que promete ser un despliegue teatral con personajes de historietas que porten estos vestuarios realizados por los propios diseñadores: “Invita a la reflexión y por su carácter grupal es una exposición de inquietudes de varias generaciones, con la cual muchos se identificarán”

Es visible el empuje que ha tenido el diseño gráfico durante las últimas décadas en Cuba. Muchos de los que hoy integran esta oleada pertenecen a las generaciones más jóvenes y sus edades oscilan entre los cuarentones y los veinteañeros. A mi juicio una de las ventajas que han tenido los más noveles, ha sido que muchos de los recién graduados del Instituto Superior de Diseño Industrial han apostado por la docencia y le han trasmitido a sus estudiantes no solo el conocimiento técnico sino también el espíritu de renovación en el campo de lo que considero la cultura del diseño o el diseño gráfico cultural.

Nelson PonceDurante los años más recientes han sido varias las exposiciones que han tenido como centro el diseño gráfico. Recuerdo, por ejemplo, en la Galería Espacio Abierto una muestra de publicaciones en la que el sello predominante era la inserción de jóvenes en su nómina lo que implicaba una visible ruptura en la imagen. Igualmente, las exhibiciones organizadas por el grupo Camaleón, o las muestras colectivas en la Casa de las Américas, la primera de ilustración para niños y jóvenes en el verano del 2005, y la más reciente, Cuba gráfica que aún puede apreciarse en los salones de la institución.

Comikazes es el nuevo acercamiento a una zona de este “movimiento”. Bajo este título —juego de palabras que implica el cómic como soporte o recurso expresivo, la influencia de los dibujos animados japoneses en las generaciones más recientes y también un cierto riesgo artístico—, una veintena de diseñadores gráficos y de vestuario expondrán sus trabajos en la Galería Haydee Santamaría desde el 19 de septiembre hasta el 17 de octubre de este año.

Nelson Ponce, diseñador de la Casa de las Américas y uno de los artífices de la exposición, comparte con los lectores de La Ventana la génesis y principales motivaciones de este proyecto colectivo.

“Dos diseñadores de vestuario nos propusieron —a Nelson, Raúl Valdés (Raupa) y a Edel Rodríguez— un proyecto conjunto entre diseñadores gráficos y de vestuario. Tuvimos una serie de encuentros para perfilar varias ideas que le dieran participación a las especialidades de un modo no dicotómico sino integrador. Concluimos que debíamos seleccionar un grupo de diseñadores gráficos que tuvieran cierta habilidad para la ilustración y el dibujo. La idea final derivó en hacer unos comics donde se desarrollarán universos determinados donde cada creador desplegara sus fantasías e inquietudes.

“Como puede verse no tiene que ver directamente con el ejercicio del diseño gráfico, sino con algo más creativo, con las experiencias personales. Evidentemente para hacer posible esto estamos conscientes de que por lo general no hacemos comics, nos adscribimos a ese código. Las historietas no tienen un guión definido, no tenemos pretensiones narrativas, queremos desplegar en varios cuadros un universo que tiene que ver con la fantasía de cada creador.

“Por otra parte, el diseñador de vestuario recrea ese universo. Fue un trabajo en el que se pusieron de acuerdo ambos diseñadores, conversaron, analizaron las posibilidades de las respectivas creaciones. No fue un trabajo dividido en fases en las cuales el diseñador gráfico primero hacía una propuesta y el diseñador de vestuario la concretaba en su soporte.”

Con escasos recursos, apenas los imprescindibles para llevar a término la idea, el colectivo ha tenido que enfrentarse además a incomprensiones por parte de instituciones y personas que continúan viendo el diseño gráfico como un medio para comunicar, como un soporte estrictamente funcional. Sin embargo, a pesar de que en este campo Cuba ha tenido una fuerte tradición que ha sabido conciliar ambas zonas de la creación gráfica, tanto la meramente comunicacional como también la artística y visual, la muestra Cuba gráfica da sobrados ejemplos de ello, aún muchos son reticentes a aceptar esta duplicidad, especialmente, en el campo del diseño gráfico.

“Muchas veces cuando nos referimos a que la exposición es de comic y vestuario, se piensa en una pasarela. No pretendemos que tenga que ver con la moda, al menos de esa forma, mas bien queremos que en la Galería se haga un despliegue teatral, con personajes que están relacionados con las ilustraciones y que porten estos vestuarios realizados por los propios diseñadores”, agregó Ponce.

Es Teatro El Público uno de los que han apoyado al proyecto en su producción y con la contribución de Carlos Díaz, su director general, en la concepción escénica de esta peculiar exposición en especial los días de la inauguración y cierre.

“Díaz nos está ayudando a articular las historias y lograr una puesta en escena en un espacio donde estarán los comics en una escala bastante grande, desmesurada. Podrá apreciarse una variedad en los soportes, tanto digitales, piezas hechas con técnicas tradicionales de pintura, collages, y dentro de la línea propia del comic habrá tipográficos, semiabstractos, todos sin ninguna intención narrativa”, explicó.

Según Nelson, Comikazes, como resultado final, tendrá mucho que ver con lo performático, una especie de instalación visual y escénica en la que se cruzan estilos y quehaceres de casi una veintena de creadores, entre diseñadores gráficos y de vestuario, la mayoría profesionales y algunos estudiantes.

Para Nelson la exposición le resulta un poco pretenciosa, pues involucra a mucha gente, desde sonidistas y músicos en vivo, “algo loco y divertido” que muestra otras facetas en el campo del diseño.

A propósito de las ideas que vertebraron una muestra tan compleja, Ponce argumenta: “Dentro de las primeras discusiones alrededor de cómo le íbamos a dar un cuerpo a la exposición, acordamos que la gente se sintiera lo más libre posible. La única atadura fue que nos ajustáramos a los códigos del comic, de la narración ilustrada, pero cada cual tuvo libertad total para expresarse y abordar temas y estilos.

“Notamos determinadas influencias, por ejemplo, desde el nombre mismo hay influencia del manga japonés, hay un acercamiento irónico al dibujo animado soviético, mi historieta tiene que ver con la imaginería del cosmos por ejemplo. Igualmente teniendo en cuenta que las edades oscilan entre los veinte y treinta años, cada uno de nosotros refleja una generación distinta, según sus influencias y vivencias. Casi todo el mundo trabaja con el humor, a quien tiene inquietudes filosóficas, hay otras muy explícitas y exquisitas.”

Comikazes es también un conjunto de piezas que reflexionan sobre el acontecer cubano, en torno a determinados aspectos de la vida social expresados, según aclara Nelson, con cierta ironía y sarcasmo. “Invita a la reflexión y por su carácter grupal es una exposición de inquietudes de varias generaciones, con la cual muchos se identificarán”, aseveró.

Para Nelson, a pesar de que muchos artistas plásticos también apelan a estos códigos, esta muestra se distinguirá por su perspectiva gráfica y por las soluciones artísticas. “Aunque estamos haciendo algo que no pertenece al área específica del diseño gráfico, los conocimientos y proyecciones como diseñadores quedan claras. Creo que es una exposición básicamente de diseño, pero el hecho de que no sea funcional la ubica en el terreno del arte”.

Sobre la integración del diseño gráfico al terreno de las artes visuales como objeto artístico y no como soporte expresivo exclusivamente, alega: “Siempre entre los diseñadores han existido aquellos con inquietudes creativas, más allá de la función del diseño. A veces se piensa que son excluyentes, yo creo que no, un diseñador puede generar piezas enteramente funcionales y también en otro sentido desarrollar un tipo de obra que dentro de los parámetros del diseño, exprese las inquietudes e ideas como individuo de ese diseñador. Soy uno de esos, me interesa el trabajo del diseño en su base más pragmática que es resolver un problema de comunicación, pero hacerlo en la posición del receptor.

“Pienso que de vez en cuando hacer ese ejercicio no merma la capacidad del diseñador. Hay muchos que piensan que hay una especie de contaminación, no lo creo, puede suceder en algunos casos. Hay gente que no acepta esta dualidad, se cuestionan qué hace un diseñador haciendo arte, otros lo ven bien. Yo creo que el individuo debe proyectarse en la dirección que desee. Estoy convencido que la gente joven desperjuiciada va a acoger la exposición con placer, se va a sentir representada, van a reír, van a entender nuestra intención como creadores. Por otra parte, a mí me parece que la diversidad de criterios sobre este asunto también es válida.”

A propósito de definir un nuevo movimiento en el diseño gráfico, que incluye un sentido de renovación, ruptura y también compromiso social, Nelson, quien es además profesor del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDi), refiere: “No creo ser el más autorizado sobre este tema, soy básicamente un hacedor que tiene reflexiones sobre este asunto. Sí me parece que se han acumulado varias generaciones de jóvenes con muchas inquietudes, y ahí tiene que ver la creación del ISDi, y esa situación ha derivado en una nueva manera de asumir y ver el diseño.

“Dentro de esa nueva manera hay gente con intereses más allá de la práctica del diseño como se entiende normalmente, hay muchos que tienen necesidad de expresarse y lo hacen a través de los recursos del diseño. Hay un grupo de gente haciendo cosas nuevas, no estoy seguro de si eso constituye una nueva generación de diseñadores o una evolución del diseño gráfico, quizás es un poco pretencioso nombrarlo así; pero sí hay gente haciendo cosas nuevas que requieren de nuevos espacios. La experiencia de Comikazes nos ha permitido ver la complejidad a la que se enfrentan los diseñadores si quieren trabajar de esta manera, porque hay muchas personas que no comprenden que el diseño puede incursionar en otras zonas”.

Comikazes es un botón de muestra de los variados caminos por los que puede transitar el diseño gráfico en Cuba y es también otra cara de una tradición fortísima de renovación y creatividad que la exposición Cuba gráfica, cuyos organizadores obtuvieran el Premio de Curaduría, nos ha sabido “narrar” de manera eficaz; no solamente desde la perspectiva del diseño, sino también desde lo social, cultural y político.

Quizás sea un momento adecuado para pensar en nuevas estructuras y espacios de promoción, tanto publicaciones como entornos de debate y discusión, que respondan, en la misma medida, a los nuevos intereses creativos y de proyección del diseño cubano en su totalidad.

Maité Hernández-Lorenzo

Tomado de: La ventana
http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=4403