En torno al discurso del hambreToda historia habita en su escritura y cada historia hace de la verdad un juego verosímil; pero la verdad comienza a tambalearse, cuando se invierten los papeles  y la historia de los leones no beneficia en lo absoluto a los cazadores, aquellos que tantas veces han sido beneficiados.

¿Es exactamente esto lo que acontece en Discurso del hambre mientras se marchitan dos ciudades, de Liuvan Herrera Carpio (Fomento, 1981)? ¿O es sólo una recreación de los textos bíblicos que justifican el sacrificio de los hijos de Rizpa, y el del hijo de la samariana?   Lo creíble de este poema radica en la verdad contundente que sostiene, verdad que ha golpeado y ha asustado, desde tiempos remotos hasta nuestros días. La verdad del hambre y sus consecuencias nefastas. Hambre y hombre luchan sin cesar, y el hombre derrotado, casi siempre, se envilece y se convierte en miserable. Dijo Juan Rulfo: «Cualquier animal en condiciones de hambre, se sale del corral». Pero Liuvan no se conforma y responde con espiritualidad, con verdadera condición humana, porque quizás lo que lo ha inspirado es la actitud de Rizpa, auténtica maternidad que se contrapone al desasosiego de la samariana.

No creemos entonces que el poeta justifique, y mucho menos corrobore.Más bien ha encontrado una historia, en la que Dios se presenta más sensible, menos manipulado, pues, si para algo ha servido la Biblia es para justificar la codicia y las malas actitudes, cuando en verdad es lo contrario: testamentos que nos enseñan y nos purifican.

La guerra es una posibilidad terrible para cualquier nación. Viene galopando en un caballo bermejo; y a su lado, en caballo negro, la acompaña el hambre. Guerra y hambre rodean a Samaria, y aunque resiste, una mujer ofrenda su hijo a los hambrientos.

Yo prefiero la actitud de Rizpa, la actitud de Liuvan Herrera Carpio, ante una multitud que presencia el pendular de los insepultos, y aplaude, aplaude la abundancia por venir. Yo prefiero la actitud de Rizpa, para que Dios entre en la boca de los ahorcados y en lo profundo de sus vientres, comience a llorar.

(*) Palabras de Israel Domínguez en la presentación de "Discurso del hambre mientras se marchitan dos ciudades", de Liuvan Herrera Carpio, Premio América Bobia, 2008.

"Discurso del hambre mientras se marchitan dos ciudades", de Liuvan Herrera Carpio, con diseño de Robiert Luque. Publicada por Ediciones Vigía, noviembre 2009. Colección Del Estero. Premio América Bobia 2008