Julio BlancoEn la novela juvenil Veinte cartas de amor y una canción esperada (Gente Nueva, 2013), de Julio Blanco Escandell y Anely Fundora, cobra vida una pasión que se desarrolla en pleno siglo XXI pero se vive al más clásico estilo romántico: con flores, cartas desde el anonimato, poemas y canciones por medio.

“Queríamos recalcar que a pesar de la época, de los adelantos tecnológicos, de las nuevas costumbres, todavía existe el gesto romántico y toda esa atmósfera que se articula en torno a este”, confesó Julio Blanco.

“Es, además, un obvio homenaje al escritor chileno Pablo Neruda, específicamente a su famoso libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada, al cual se alude en nuestra novela no solo desde el título sino desde la propia estructura, conformada a partir de cartas cruzadas entre los personajes protagónicos.”

 “Son en total 21 cartas, que siempre toman como punto de partida uno de los textos de Veinte poemas… Cada carta es un capítulo, donde además de la historia de los personajes, de su pasión, se hacen referencias culturales diversas, se establecen relaciones intertextuales, se menciona o se cita no solo a Neruda sino también a escritores como José Martí o al cantautor Joan Manuel Serrat.”

El argumento de la novela presenta a una joven pareja adolescente que se enamoran mediante cartas. El muchacho asume la iniciativa, le envía la primera desde el anonimato y ella le responde; finalmente se conocen pero entonces llega un momento difícil: la familia de ella se va del país, hecho que los jóvenes toman como una prueba para sus sentimientos y se prometen vencerla de alguna manera.

“El proceso de escritura de esta obra fue muy interesante. Anely y yo somos de la ciudad de Cárdenas y nos conocemos desde hace mucho, así que una vez que decidimos emprender este proyecto yo escribía una carta e iba hasta su casa. Luego ella me llevaba a mí la respuesta.

“Recuerdo que yo le envié la primera carta. La hice a partir del poema veinte de Neruda. Anely se demoraba en responder y entonces le llevé una segunda, pensando en el poema quince, ese que dice: «Me gustas cuando callas porque estás como ausente». Yo lo parodié y puse: «No me gustas cuando callas».

“Después de ese momento inicial todo fluyó rápidamente. Pienso que en la escritura pueda haber influido hasta nuestra propia situación personal. Anely, cuyo esposo vive en Italia, estaba lejos de él. Yo tenía a mi esposa cumpliendo una misión internacionalista fuera de Cuba. Creo que nuestra añoranza, nuestra necesidad por estar junto a nuestras parejas, las reflejamos en esas cartas.

“Recuerdo algo gracioso. Anely iba a mi casa y la hija mía le abría la puerta, ella me buscaba en el cuarto y me decía: «Papi, ahí está tu novia». Se lo conté a Anely y me dijo que su hija bromeaba así también. Es que nos habíamos identificado con los personajes y en la casa constantemente permanecíamos hablando de esto.”

Anely Fundora y Julio Blanco son miembros de la Uneac. Han publicado numerosos libros de literatura para niños y jóvenes en diversas editoriales de la Isla, algunos de los cuales le han hecho merecedores de importantes premios literarios.


Por: Norge Céspedes