Pedro José Guiteras Font Una de las grandes personalidades de la cultura cubana del siglo XIX fue Pedro José Guiteras Font (Matanzas, 17/3/1814- Charleston, EE.UU, 3/2/1890), quien se destacó como historiógrafo, crítico literario y pedagogo. Su padre, Ramón Guiteras Molins era natural de Canet del Mar, Gerona y su madre, Gertrudis Font Xiques, provenía de Barcelona. Ambas poblaciones están ubicadas en la región española de Cataluña, caracterizada, hasta hoy, por su empuje económico e industrial.

Al asentarse a inicios del siglo XIX en Matanzas, el emprendedor catalán sobresalió en el ámbito del comercio, específicamente en la producción y exportación de café, ramo que tuvo en esta zona uno de sus principales enclaves en las primeras décadas de aquella centuria. Se dedicó, además, a la elaboración y comercialización de harina de trigo, tal como asevera el autor Arnaldo Jiménez de la Cal en su libro La familia Guiteras. Síntesis de cubania. (1) En lo que respecta a su pensamiento, Guiteras era un ferviente opositor del tráfico de esclavos, convicción que sería trasmitida, de forma natural, a sus vástagos.
 
El matrimonio procreó seis hijos (algunos estudiosos refieren un numero mayor), cinco varones y una niña. En 1911 nace Ramón, quien devendría un pujante comerciante, asociado no solo a los negocios que heredaría del padre, sino al transporte marítimo entre Cuba y el sur de Estados Unidos, país en el que se asentaría hacia la década de 1840, aproximadamente. Sucedieron al primogénito, Juan, quien murió muy joven, Pedro José, Antonio, Gertrudis Isabel (“Tula”) y Eusebio. De ellos, serían Pedro José, Antonio (Matanzas, 20/6/1819- EE.UU, 17/6/1901) y Eusebio (Matanzas, 5/3/1823- Filadelfia, EE.UU, 24/12/1893), los que se destacarían en varios ámbitos de la vida espiritual, de forma particular, en la pedagogía, dentro de la cual desempeñaron un rol fundacional y renovador. La labor de los hermanos en la instrucción pública fue tan notoria que trascendió los límites de la provincia. No por casualidad recibieron el elogio de algunos de nuestros más notables hombres de servicio, entre otros, José Antonio Saco y, años más tarde, José Martí, quien los llamó “los padres de Matanzas.”
 
Pedro José Patricio fue bautizado en la iglesia parroquial de San Carlos de Matanzas (hoy Catedral), el cuatro de abril de 1814, poco después de su nacimiento, acontecido, como se ha referido el 17 de marzo del propio año(2) y no en mayo, como inexactamente han señalado algunos historiadores. Inició la instrucción primaria en la escuela de Ambrosio José González, subvencionada por el Cabildo y considerada, en su tiempo, la mejor de la región. Discípulos de González fueron también José Jacinto y Federico Milanés, Pío Campuzano, Pedro Antonio Alfonso, Pío Alejandro Dubrocq, Miguel Teurbe Tolón y sus hermanos Ramón, Antonio y Eusebio Guiteras, la mayoría de los cuales se erigieron, con posterioridad, en personalidades esenciales de la literatura y el arte cubanos. A los once años, en 1825, obtuvo un premio que lo distinguió por su aprovechamiento escolar, demostrando, desde tempano, aptitudes para los estudios. Con posterioridad, culmina el bachillerato en La Habana, inclinándose por las ciencias naturales, las que le son trasmitidas por el profesor Francisco Campos. Por su parte, el prestigioso maestro francés Pedro Alejandro Auber, le impartió lecciones de Matemática.
 
Niñez y juventud transcurrieron en un hogar colmado de comodidades. La casa de los Guiteras Font estaba emplazada en una de las arterias más importantes de la ciudad, la calle Rio, No. 9, y fue una de las primeras en contar con dos plantas. Desde el fondo de la misma se podían apreciar las entonces animadas aguas del San Juan. Por ellas decenas de pequeñas embarcaciones transportaban, desde o hacia el puerto, el azúcar, el café o la miel que se resguardaba en los portentosos almacenes que se sucedían en la margen izquierda del río. Este constituía uno de los escenarios más elocuentes de la prosperidad económica de la ciudad y el entorno físico donde se forjaron el espíritu patriótico de la familia y su devoción por la naturaleza y el cielo que la cobijaba.
 
Un momento importante en la historia de Pedro José fue su viaje y permanencia temporal en España, donde inició estudios superiores de Ciencias Naturales en la Universidad de Sevilla y posteriormente de Derecho, en la Universidad de Madrid, los que no concluyó porque el centro cerró sus puertas, por Real Decreto de la reina Isabel II, en 1836. En la metrópoli estrechó relaciones con el destacado intelectual y abolicionista José Antonio Saco, quien influyó sensiblemente en su pensamiento político y social y en su obra. Este vínculo propició que fuera acusado de complicidad con las ideas antiesclavistas, por lo que a su retorno a Cuba, en 1837, durante el gobierno del Capitán General Miguel Tacón devino sujeto constante de la vigilancia colonialista.
 
La familia crece
 
Asentado de nuevo en Matanzas se reintegró a los trabajos de la Diputación Patriótica de la Sociedad Económica de Amigos del País, desempeñando una importante actuación dentro de la Sección de Educación. En esta compartía protagonismo con el sacerdote Manuel Francisco García, fundador de la Cátedra de Filosofía, José Miguel Angulo, Julián Luis Alfonso y con el también catalán José María Casal. Todos ellos se preocuparon por el desarrollo de la ilustración popular y en el caso de Guiteras por dotar a la mujer de una educación superior.
 
Hacia esta época, el 13 de enero de 1840, contrae matrimonio en la iglesia parroquial de San Carlos con Rosa Gener y Puñales (3), hija de Ana Puñales y José Gener Bohigas y sobrina del benefactor catalán Tomás Gener. El acto lo ofició el referido sacerdote y maestro Manuel Francisco García, renombrado también por ser el protector del poeta Gabriel de la Concepción Valdés, “Plácido”. Fungieron como padrinos los padres de la novia. A finales de aquel año, el 26 de noviembre de 1840 nació la primogénita, Adelaida Ana Gertrudis. Le sucedieron Elvira Ramona Josefa (29/3/1842) y Rosa (7/5/1843), quien presumiblemente llevara como segundo nombre el de Blanca.
 
En el Archivo Histórico Provincial de Matanzas se conservan varias cartas de Eusebio, Guiteras enviadas, en diferentes épocas a Pedro José.  Algunas coinciden con el confinamiento de este en El Morro, donde sufrió prisión por más de un año (entre 1844 y 1845), tras ser acusado de complicidad con el movimiento abolicionista. Se trata esencialmente de epístolas en las que se alude a la familia, particularmente a sus tres hijas y a ciertos progresos de la ciudad, entre otros el proyecto de construcción del acueducto (Burriel) y la colocación de campanas nuevas en la iglesia parroquial.
 
El 8 de abril de 1845 Eusebio escribe desde Matanzas, en vísperas de la salida de prisión de su hermano. Notoria resulta la exaltación que se hace del suelo natal. “Hermano del alma antes de acostarme quiero /compartir/ contigo el gusto inmenso que nos ha dado Antonio trayendo a tu bella Adelaida i /sic/con ella las noticias de tu prócsima /sic/llegada. Espero con ansias el día de estrecharte en mis brazos, aquí, bajo el cielo puro  i /sic/radiante que nos vio nacer.” (4)
 
Aquel mismo año muere Rosa Gener, sin que se conozcan aun los motivos precisos de este infortunio que dejó al esposo sumido en un estado profundo de melancolía y a las pequeñas al cuidado de la familia. Todos tratan de atenuar el dolor, pero el hecho marca irrevocablemente la vida de Pedro José, que apenas atina a prestar atención a sus descendientes. En la misiva fechada el 8 de septiembre de 1845, Eusebio refleja los arraigados valores familiares que signaban a esta familia, a la vez que apunta al lado más íntimo del futuro historiador, insistiendo, por medio de la palabra, en sustraerlo de su aislamiento interior:
 
/…/ Pedro, la memoria del ánjel /sic/ que fue tu compañera, debe estar derramando sobre ti consolación y fuerza /.../ Perdona, hermano amantísimo, me lastima el alma hablarte; pero el corazón esta dictando, si hago mal perdona /.../ yo sé que mi corazón te ama mucho, muchísimo, i /sic/ que el reúne en ti el amor de hijo, de hermano, de amigo.
Es preciso que pongas el corazón bajo el dominio de la razón, con todas tus fuerzas para salir del mundo muerto donde estás metido. /…/
 
Tu crees que no tienes en la tierra amor que compense los dolores que padezca tu alma?    (5)
 
Actuación pedagógica y patriótica
 
Durante los años en que el hogar de Pedro José era un espacio dado a la armonía y al afecto, la capital yumurina es protagonista de innumerables sucesos culturales y educativos que ejercieron una benéfica influencia no sólo en esta localidad, sino en todo el país. Además de su importante actuación en el seno de la Sección de Educación de la Diputación Patriótica, Pedro José participa en otros hechos vinculados a la instrucción pública. Así, por ejemplo su nombre está asociado a la fundación del Colegio La Empresa (1840), de primera y segunda enseñanzas, el que en poco tiempo llegó a ser aclamado como “el mejor de España y sus colonias”. Allí impartió docencia, sumándose a la labor de sus hermanos Antonio y Eusebio, figuras tutelares del prestigioso plantel.
 
A tono con sus preocupaciones por la educación de la mujer, funda años más tarde el colegio privado Santa Teresa de Jesús (1847), dedicado a la instrucción de niñas. El centro era sostenido por una sociedad anónima, constituida por los padres de las familias matanceras Gener, Campuzano, Ximeno, Lamar y Baró, entre otras. Su amigo, el educador y escritor Pio Campuzano fue uno de los maestros de este emblemático plantel. La  puesta en práctica de ideas novedosas para la época marcó un hito en la temprana lucha por la igualdad de derechos de la mujer, erigiéndose Guiteras en un antecesor de la pedagogía contemporánea cubana en este campo. Esta es una faceta de su quehacer poco conocida y que por lo mismo debe ser objeto de estudios y de divulgación.
 
La escuela alcanzó alto reconocimiento, sobre todo por el hecho de que a las asignaturas tradicionalmente impartidas en los centros de enseñanza destinados a niñas (Lectura, Gramática, Escritura, Religión, Historia, Geografía de Cuba y General), se incorporó una Cátedra de Física Experimental. Ello constituyó una novedad, teniendo en cuenta que las niñas solo realizaban estudios primarios y que en ellos no se incluía tal disciplina. (6) El pensamiento pedagógico de Guiteras fue tan de avanzada que entre sus proyectos se contó la fundación de una Escuela normal para maestros y maestras, lo cual no pudo verificarse.
 
Otro momento importante de su quehacer intelectual acontece en 1847, durante su participación en los Juegos Florales, organizados por en el Liceo Artístico y Literario de La Habana. En esa ocasión mereció el primer premio por el estudio titulado Influencia de la mujer en la sociedad cubana, el estado de su educación y los medios para mejorarla y extenderla. El mismo seria publicado en el diario la Aurora de Matanzas y constituye un texto pionero en el entendimiento del rol que debía desempeñar el sujeto femenino en la excluyente sociedad de entonces. Sus dotes de historiador literario se manifiestan de igual forma por esta época, en que redacta una valoración crítica sobre la comedia en tres actos y en verso El Capitulo (1849), de su citado amigo y pedagogo Pío Campuzano.
 
Al mismo tiempo que desarrolla varios proyectos educativos y literarios continúa protagonizando una encomiable labor contra el despótico régimen colonial. En 1843, había integrado el grupo de 93 hacendados, comerciantes e intelectuales de la jurisdicción yumurina que redactan un documento, en el que se solicita al Capitán General la supresión de la trata. Los firmantes (entre los que se hallaban además Francisco de la O García, Benigno Gener, Vicente del Junco, Pedro Hernández Morejón y Fernando Deville) estimaban altamente peligroso el crecimiento de la población negra en la región y temen que las sublevaciones esclavas ocurridas en la zona hasta esa fecha, desemboquen en una revolución semejante a la haitiana. El documento no llega a manos del Capitán General, pues García Oña, el Gobernador de Matanzas impidió que llegara a su destinatario.
 
A la vez, el suceso constituyó uno de los de los motivos esgrimidos por las autoridades metropolitanas para que, junto a otros cubanos ilustres, como Luz y Caballero, Saco y del Monte fuera involucrado en el proceso abolicionista conocido como la Conspiración de la Escalera (1844). Si bien esta se extendió a otras regiones del país, tuvo su foco principal en la actual provincia de Matanzas, en la que se concentraba la riqueza azucarera del país, así como su población negra, esclava y libre.
 
Por tales acusaciones Pedro José fue declarado “enemigo de España” y preso, como ya se apuntó, en la fortaleza de El Morro. En 1849 estuvo implicado en los empeños anexionistas de Narciso López  y sufrió una vez más confinamiento en el Castillo de San Severino de Matanzas. Entonces se les acusó a él y a su hermano Eusebio de tratar de introducir material conspirativo procedente de  Estados Unidos. El 22 de junio de 1852 fueron puestos en libertad, aunque sometidos a un año de vigilancia y a pagar una suma alta de dinero. Fue entonces que Guiteras partió a Europa, donde recorrió varios países, entre otros, Francia, Suiza, Italia, Bélgica, Alemania e Inglaterra, nación en la que se radicó temporalmente.
 
Entre acciones intelectuales y patrióticas Guiteras -genuino continuador de las tradiciones matanceras- fue el promotor de las tertulias literarias que se celebraron en su casa, entre finales de la década de 1830 y 1849 (7). Inspiradas, sin dudas, en las de Domingo de Monte, aquellos encuentros contribuyeron a enriquecer el acervo literario de la ciudad. La fructífera labor pro literaria desarrollada en ese contexto propició el nacimiento de dos obras paradigmáticas de la cultura local: La Guirnalda,  pionera de las revistas literarias en Matanzas y el Aguinaldo matancero.
 
A semejanza de  sus hermanos, amaba las artes. Lo  prueba  el hecho de que se cuenta entre nuestros primeros coleccionistas de cierta importancia. Durante la Exposición de  Bellas Artes, celebrada en Matanzas en 1862 a instancias del  Liceo  Artístico y Literario, él  fue  uno de los lugareños  que  aportó un considerable número de obras al evento (doce). Predominaba en su pinacoteca la temática religiosa, resaltando en el conjunto una copia de La Virgen y el niño de Murillo, lo cual hace pensar en su gusto por los maestros de la pintura española. (8) 
 
El historiógrafo
 
Durante su estancia en Londres emprende la primera de sus obras historiográficas de importancia, el ensayo Cuba y su gobierno (1853), donde analiza la situación económica, política y social de la Isla, exponiendo sus ideas separatistas. Este volumen es uno de los textos obligados para el estudio de la evolución histórica del país, y consta de un riguroso Apéndice de documentos seleccionados por su autor. Aquel mismo año Guiteras pasa a Norteamérica, nación en la que residirá la mayor parte de su vida, sujeta a los vaivenes del destierro. Permanece algún tiempo en Filadelfia, ciudad en la que residía una parte importante de su familia. Esta había emigrado al territorio norteño a inicios de la guerra de los Diez Años, a causa de las persecuciones de que era objeto por parte del gobierno colonial.
 
El creciente deterioro de la economía de nuestro protagonista lo llevó a otras poblaciones y a vivir con la austeridad que no conoció en etapas anteriores de su vida. En Warren y Bristol, Rhode Island, permaneció catorce años, durante los cuales emprendió dos visitas a Matanzas, en los inviernos 1866 y 1868 (9). En este periodo escribe sus dos obras cumbres: Historia de la conquista de La Habanae Historia de la Isla de Cuba, publicadas en 1856 y en 1865-1866, respectivamente. Erudición, ciencia y una escritura impecable rubrican los textos del matancero, quien fuera encomiado en tal sentido por hombres como Enrique José Varona o Manuel de la Cruz, quien aseveró que: “Su estilo es claro, elegante y sencillo, lleno de templanza y corrección”. (10)
 
A partir de  una segunda edición, correspondiente a 1882, la última vio la luz bajo el título de Historia de Cuba. En aquella primera edición, algunos ejemplares de la obra - objeto de la censura colonial- fueron introducidos de forma clandestina, de manera que muy pocos cubanos tuvieron el privilegio de leerla. Obra antológica de la historiografía insular, esta sería reeditada en 1922 para inaugurar la Colección de Libros Cubanos, dirigida por Fernando Ortiz, quien se encargó, a la vez, de la Introducción. Guiteras hace objeto de su estudio la historia del país hasta el gobierno de Tacón (1838). Debe connotarse que por los recursos que emplea, es estimado un historiador moderno, aportando en esta y otras obras elementos y reflexiones de gran valor.Dejemos que los aciertos de esta sean expresados por el propio Ortiz:
 
/…/ la obra en cuestión fue escrita para enseñar a los cubanos y a extranjeros, como el autor confiesa, las vicisitudes de su patria y la justicia de sus anhelos.
Guiteras sacó a la luz hechos olvidados /…/ llevó los estudios de Cuba más allá de la simple crónica externa de acontecimientos, a menudo intrascendentes /…/ y por primera vez en la historiografía cubana se enlazó íntimamente el desarrollo de nuestro pueblo con el resto de la vida mundial.
 
Sus propósitos didácticos bien se descubren, además, por el cuidado con que el autor aduce testimonios para probar la realidad de ciertos hechos o el valor de su interpretación, por él concebida como  justa. Especialmente cuando se trata de los aspectos más candentes del absolutismo colonial /…/ (11)
 
Habría que señalar asimismo, que Guiteras utiliza como referentes a historiadores españoles como el también naturalista, economista y sociólogo Ramón de La Sagra (Historia económico-política y estadística de la isla de Cuba, 1831 o Historia física, política y natural de la isla de Cuba, 1838-1856 ). Más allá de su posición integrista y de sus opiniones favorecedoras, a ultranza, de la corona, la obra de este emblemático autor constituyó uno de los hitos de la historiografía cubana, tanto por su caudal informativo en los ámbitos de la economía, la naturaleza, la demografía y la sociedad, como por sus frecuentes citas de la información obtenida por él, en archivos e instituciones de primera importancia. Guiteras es consciente de tales aportes y se “apropia” de lo mejor de ese acervo, para legarnos a través de su prisma y de sus indagaciones personales un resultado, que es significativo en varias direcciones y cuyo hilo conductor es su declarada devoción por la Cuba natal.
 
Los años postreros en la existencia del patriota e historiógrafo fueron de fecundo quehacer. En el período de 1873 a 1877 comienza a escribir el volumen Vidas de poetas cubanos, divulgado parcialmente en las publicaciones neoyorkinas Mundo Nuevo y América Ilustrada, así como en la Revista de Cuba.  Algunas  biografías fueron   redescubiertas,  en  el siglo XX, por el estudioso  Salvador  Bueno,  quien las rescató  entre  los  manuscritos  conservados  en la Biblioteca  Nacional  José Martí. Con   dotes  probadas de crítico  literario,  Pedro José nos aproxima a las poéticas de trece   importantes  escritores cubanos: Manuel de Zequeira,  José  María  Heredia,   Gabriel  de  la  Concepción  Valdés,  “Plácido”, Domingo del Monte, José Jacinto Milanés, Ramón de Palma, Miguel Teurbe Tolón, Francisco Iturrondo, Joaquín Lorenzo Luaces, Juan Clemente Zenea, Félix Tanco, Francisco Orgaz y Gertrudis Gómez de Avellaneda. Todos los biografiados eran cercanos a su tiempo o fueron sus contemporáneos, razones que acrecientan el valor y la utilidad de esta obra. En el 2001 Salvador Bueno editó el libro, que fue publicado por la editorial Pablo de la Torriente Brau, bajo el sello Clásicos Cubanos de  la Academia Cubana de La Lengua.
 
Otro de los documentos importantes en los que colabora Guiteras es el Informe sobre las reformas políticas, sociales y económicas que deben introducirse en la Isla de Cuba. El mismo fue redactado, de forma anónima, durante su viaje a Paris en 1879. Tras este suceso regresa a Estados Unidos, hacia 1880.
 
Retorno a la semilla

la semilla

Según asevera Fernando Ortiz, autor de la reseña más amplia que se haya escrito sobre este notable cubano, Pedro José se trasladó a Washington en 1885 y allí contó con la estimación de sus vecinos, conocedores de su virtud y de su obra limpia y cívica. En diciembrede 1899 se trasladó a Charleston,en cuya Escue la de Medicina ejercía la pedagogía su sobrino Juan, una de las figuras paradigmáticas de las ciencias en Cuba. (12).
 
La avanzada edad y los

 

problemas de salud no permiten que se  recupere,  dejando de existir el 3 de febrero de 1890. Su amor a la tierra nativa le acompaña en este último instante y cuenta con el tiempo preciso para pedir que tras su partida, sus restos sean depositados en Matanzas.

 
 

La Aurora del Yumurí, el diario más importante de la ciudad, con el que colaborara asiduamentetiempo atrás, divulga la noticia. “El cadáver de D. Pedro Guiteras por disposición suya, será traído a enterrar a Matanzas. Hacía más de 40 años que faltaba de su ciudad natal y, sin embargo no la ha olvidado ni á /sic/ la hora de su muerte; tal era el sentimiento de amor que dominaba su pecho como matancero.” (13)



En relación con este momento referimos los datos que aportan los libros del archivo parroquial de la actual Catedral de Matanzas:
 
 

El día ocho de febrero del año mil ochocientos noventa: yo Pbro. Ldo. Braulio de Orúe, Cura /…/ de la Iglesia Parroquial de término San Carlos de la Ciudad de Matanzas, provincia de su nombre, Diócesis de La Habana /…/ hice las exequias que dispone el Ritual Romano y mandé dar sepultura eclesiástica en el Cementerio Gral. de esta Ciudad, en la bóveda de tercera de Eduardo de Rubiera al cadáver embalsamado de  D. Pedro Guiteras y Font, previa licencia del Sr. Gobernador /…/ cuyo cadáver fue trasladado de Estados Unidos a esta Ciudad, /…/ falleció de setenta y cinco años, de estado viudo de doña Rosa Gener Puñales /…/ de profesión propietario, y vecino domiciliado en los Estados Unidos /…/ Deja por sucesión a Da. Adelaida y Da. Blanca. Se ignora si recibió los Santos Sacramentos y murió de Angina de pecho el día tres del corriente. No consta ante que Notario dejo su testamento /…/ (14)

 
Acerca del legado de este intelectual cubano, que entre sus loables empeños, proyectó un Diccionariobibliográficoamericano, que no llegó a concluir, el citado sabio Fernando Ortiz refirió: “Toda la obra de Guiteras fue eminentemente didáctica, así la consagrada directamente a la pedagogía en el colegio La Empresa, como todos sus libros dirigidos a la educación de su pueblo. '!Eduquen, Eduquen!', fue el lema de todo los Guiteras” (15)
 
Esta reseña fue escrita a partir de la motivación por el personaje y del homenaje de que fuera objeto en el pasado mes de marzo en el Museo Provincial Palacio de Junco. Allí fue organizada una muestra para conmemorar el bicentenario de este “matancero de veras”. La curaduría de la misma estuvo a cargo de Deykis García Mesa y el catalogo presentado, en ese momento, fue revisado por Ana Olga Vaquer y quien suscribe. A la inauguración asistió la Dra. Carmen Almodóvar, que disertó en torno a la labor historiográfica de Guiteras.
 

Por: Mireya Cabrera Galán

 
Citas y notas
  1. Arnaldo Jiménez de la Cal. La Familia Guiteras. Síntesis de cubania. Ediciones Matanzas. 2004. p 9
  2. Archivo de la Iglesia Parroquial de Matanzas. Libro 11 de Bautismos de Blancos. f. 42, partida 499
  3. Archivo de la Iglesia Parroquial de Matanzas. Libro 6 de Matrimonios de Blancos. F. 195. Partida. 592
  4. Archivo Histórico Provincial de Matanzas. Fondo de la Familia Guiteras. Leg. 3, No. 71. Carta de Eusebio Guiteras a su hermano Pedro José con motivo de la muerte de la esposa de este. Matanzas, 8 de abril de 1845
  5. Archivo Histórico Provincial de Matanzas. Fondo de la Familia Guiteras. Leg. 3, No. 75. Carta de Eusebio a Pedro José con motivo de la muerte de la esposa de este. Matanzas, 8 de septiembre de 1845
  6. Tomado de la Aurora de Matanzas, 3 de julio de 1849. p. 1
  7. Este año, la tertulia de Pedro José, Perico, Guiteras es desintegrada por orden del gobernador José Falgueras, quien la considera un foco revolucionario.
  8. Véase de Mireya Cabrera Galán y Deykis García Mesa. “La primera exposición de Bellas Artes en Matanzas.”. En: Matanzas Revista  Artística  y  Literaria  de la Atenas de Cuba.  Matanzas, A. IX, N.2, mayo-agosto 2008
  9. Es probable que en 1862, durante la exposición de bellas artes celebrada en la ciudad, Pedro José Guiteras estuviera también de visita en Matanzas. Sin embargo, habría que demostrarlo a través de la consulta de otras fuentes.
  10. Tomado de Carlos Trelles. “Pedro Guiteras”. En El Estudiante, A. III, No. 47, Matanzas, 1 de febrero de 1906. s/p
  11. Fernando Ortiz. Introducción a la Historia de la Isla de Cuba, de Pedro José Guiteras. s/p (Impreso suelto)
  12. La Escuela de Medicina de Matanzas se honra con el nombre de este científico matancero. Juan Guiteras Gener nació en la “ciudad de los puentes” el 4 de enero de 1852, siendo sus padres Eusebio Guiteras y Josefa Gener. Tras recibirse de médico en  la Universidad de Pensilvania, no cesó de estudiar, especializándose como médico entomólogo e higienista y realizando investigaciones de gran importancia para la medicina tropical. Heredero fiel del pensamiento patriótico de sus mayores, en esa urbe norteamericana cumplió con varias misiones del Partido Revolucionario Cubano. Avalado por su gran prestigio llegó a colaborar en Alemania con los científicos Koch, Virchov y Ehrlich. En Cuba funda, junto a Finlay, la Junta Superior de Sanidad. Fue Decano de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana y dirigió la primera Revista de Medicina Tropical de América. En 1921 renunció al cargo de Sanidad y Beneficencia, en protesta contra la amenaza de Estados Unidos de intervenir en Cuba, a partir de elementos falsos sobre la situación sanitaria del país. Muere en su ciudad natal el 28 de octubre de 1925, poco después de ser electo primer Presidente de la Federación Médica de Cuba.
  13. Aurora del Yumurí. Matanzas, 6 de febrero de 1890. p. 2
  14. Archivo de la Iglesia Parroquial de Matanzas. Libro 22 de enterramientos  de Blancos. f. 354. Partida. 918
  15. Tomado de Fernando Ortiz. En: Introducción a  Historia de la Isla de Cuba, de Pedro José Guiteras. Cultural, S.A. La Habana, 1927. Introducción. p. XX