Poemas del desvelo. nayris FernándezPoema del desvelo

 
Para Noel Gil,
porque todavía no sabe
 
Qué me deje la noche
en que soñarte queda prohibido
como una vana esperanza
 
Muchacha inerte frente al desvelo
recoge con parsimonia todos tus azules
aún esparcidos por la casa
 
Vierte encima de las sábanas
en mi almohada tu último sueño
antes despide el esfuerzo salvaje del rostro intranquilo
e ignora el salitre de los mares
el vértigo de las fiestas
ahonda desprovista en la huída
y escapa
 
 
Quién recolecta los cánticos
que se tejen con tu aguja en mi soledad de madrugada
si el día es como el humo y esquivo parte a esta hora
desconociendo el rumbo.
 
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Teatro que respiro
 
Otra vez estoy despierto
otra noche que parece ser la misma
que aún continúa y es imperecedera
por los siglos esparciéndose
 
Se respiran muchas cosas dentro de estas paredes
el claustro es apenas parte de la soledad
sumado a la inestabilidad del momento
se abre un lirio entre mis dedos
y con igual afán se cierra
Un escombro puede ser esta noche
de lo que pasó durante el día por nuestras venas
El mundo es una nube
atravesando por encima del país
y la isla un barco que despacio se aleja.
 
Pertinaz cierro los ojos
entonces me secunda el pensamiento
de lo que se supone debe ser el día de mañana
porque todo es válido y la subjetividad nunca se ausenta.
 
Teatro que respiro
en tanto lo cotidiano me rodea parsimoniosamente
 
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La muerte
 
La noche va caminando desnuda
camina en contra de mi casa
y de los pasos del recuerdo
que a oscuras la persiguen
 
La noche va vestida de muerte
con un dolor definitivo en las entrañas
va serena de la mano del viento
A esta hora vivir me depura
no sé todavía de que vértigo
me ahogo de un suspiro
injusta es la vida cuando duele de esta manera
 
Dejar tantas cosas con una persona
detrás de una lápida fría
parece apenas un juego.
 
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Nocturno por el callejón abandonado
 
Vivimos en el movimiento
entre la intimidad y la aventura
nunca el repaso
Vivimos en la gravitación
a la temperatura de las constelaciones
con dominio silencioso de un abandono
esperando el levante del tiempo
Vivimos en cada noche
que sin querer nos ofrece este callejón
tiembla aquí el prodigio con el latido
se gana el temple
bajo este cielo verdadero
dentro del espacio sideral
estamos mirando entonces el infinito.
 
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Heráldica del agua
 
Isla rodeada de agua
por tus costados el mar se tiende como un niño manso
fingiendo que no lo ven
aquellos que hemos sobrevivido a miles de ciclones
 
Isla húmeda
borrando junto al tiempo la muerte de sus peces
en un suelo cársico donde se agita el verde
En círculos hacia el interior de ti viene el agua
desprendiéndose de la marea
Agua salada y desnuda
que amanece a lo largo de las costas
Agua dulce e inocente
que fluye en tus ríos por dentro
y se desborda
 
Isla de aguas
casa de las lluvias si penetran en las entrañas
distorsionando el ciclo o la estación perfecta
Fría isla mojada de sensaciones
en tu pelvis crece un pantano líquido
modesta manera de adornarte el relieve
 
Isla sumergida
bordada en el centro del Golfo
de donde provienen tantas cosas que somos
Planeta nuestro insular
del que nunca podemos salir
tampoco entrar profundamente
solo naufragar a mansalva de las olas
Vemos partir de aquí a los amigos que se alejan
como los barcos cuando cruzan el horizonte
 
Isla coral de las Antillas
agua quieta a veces
agua inquieta siempre
robada por un paisaje irreal
Ombligo del Caribe
cuánto bracear hasta tu orilla
cuanto remar hacia el norte
o hundirse en el fondo como las algas y el musgo
como las piedras que protegen de cualquier animal
Isla como una playa desierta en cada poro
cargada de arena
de caracoles fósiles expulsados por los rincones
de marineras aves peregrinando sobre espuma.
 

 
Nayris Fernández Hernández (Matanzas, 1974)
Poeta. Ha publicado los cuadernos de poemas “El silencio nos murmura” (Ediciones Aldabón, 2000) y “Poemas del desvelo” (Ediciones Matanzas, 2008)