Elena escuchaElena 
escucha 
como azotan en las piedras
aquellos golpes

sin comprender porqué baten las aguas
porqué los cuerpos infelices yacen escondidos
en el aposento
mira el mar con los ojos inocentes de una niña
para tragarse el miedo 
y desdibujar el rostro de alguien de familia
mira el mar            la tristeza

sin ser capaz de confundir el ruido
frente al oleaje
pensando
como las sombras que acarician su pelo
revierten la soledad


Tantas gotas caídas 
parecen dormir 
ensombreciendo el paisaje
se hacen largas
como un lugar sin sombras
esta vez o siempre
sin que nazca el remordimiento
ó el odio ancestral de la culpa
se hacen largas como aquellas imágenes
imperecederas
recuperando el lugar de las cenizas 





En el portal de la casa 
alguien canta su soledad 
con el deseo infinito de renacer a los cuerpos 
refleja su figura de naúfrago
 
desde las piedras 
es un rostro que dialoga conmigo
 
misericordiosamente 
a la sombra de su carne 
parece la imagen de un búho
redondo en el agua
tiene lágrimas que lloran otros cuerpos
 
la densidad del agua lo acoge 
en su seno de piedras y algas.


Ya nada nos salva de aquellas luces fraguadas

 
cuando miro el mapa de la geografía
las cosas quedan en su sitio
y algo más de tu blancura sube a la noche
 
lejos 
bien lejos del que soy
 
nada nos salva de esas luces 
que hemos clavado
entre nosotros  
entre palomas y salmos
 
el cauce del agua está detenido en el tiempo
y gira como un universo que nos mira desde lejos.

 
no te sorprendas
de esas pequeñas cosas
siempre tengo en cuenta 
la noche del malecón y sus luces 
donde fuimos parte de la luna y el escombro
mientras las olas golpeaban en la orilla
todo era un hermoso paisaje
despacio hacíamos el tiempo de nosotros
abajo de la luna nuestra ruta era impecable
yo desconocía el rumbo de la ciudad y sus luces
solo eso.

                                                                  a: H               
 
estoy sentado en el borde del mar
las olas y los cuerpos 
se yerguen como sombras
vistiendo el  letargo
no diviso los peces
mi sombra
aún no encuentra el motivo del viaje
ni la imagen de tu cuerpo abrigado por los días y las olas
el ocaso del agua parece que te vistió de niño en su seno
alargando los pesares y el llanto
escogiste desafiar la incertidumbre
el misterio azul
desde lejos golpeas las puertas /el oído
los símbolos de la extrañeza
nadie sabe hablar con el silencio y los muertos
las olas siguen su paso hasta las piedras
con la música de siempre ahuyentan el rostro de la tristeza
los cuerpos olvidados
los desmanes de una sombra que habla en su lenguaje más íntimo
despacio sabes que la muerte te acuno en su seno
aquí diviso el rostro del mar y digo
la planicie azul frente a mi ojos esconde toda su inocencia
los espejismos
las sombras negras que no pueden hablar desde su carne
hoy el lenguaje es otro
atrás del rostro de la muerte está el hombre
el hermosísimo azul no tiene ninguna culpa
no pienses mal
hay otras sombras otras muertes atrás de todo esto
con sus lágrimas y desmanes
hay otras sombras negras y otros vientres que  lloran
es aterrador escuchar tanta tristeza
el ruidoso velamen del olvido apoderándose de todo
hoy las olas están llenas de voces y lágrimas
hoy las olas y el ocaso atormentan a tanta incertidumbre.
 
(Fragmento del poema) 

Yans  González  García. (Jovellanos. 1981)
Poeta. Ha obtenido varios premios y distinciones en diferentes certámenes nacionales e internacionales. Poemas suyos aparecen en las principales antologías de poetas de la isla. Actualmente se prepara la edición de su libro “después de todo lo posible”