Odalys Leyva Rosabaldel libro Meditación del cuerpo, 2005
DOMINIOS

Una ciudad no puede abrirse el nombre
ni ser la hembra que aplauda al diablo y sus conjuros,
.........................................recorrer estatuas,
bacanales como espectros que van al precipicio,
herida de saltar los puentes
con un siglo de huellas a la espalda.
Su calendario no advierte los dioses que viven en el tedio:
esta ciudad de parques, trovadora del cuerpo, apuntala sus redes.
Aquí pienso en Venecia......... - Mi jaula con licor de siglos.
Inauguro la edad de otro viajero,
.............................................. este vacío de espigas me da fiebre.
En la noche hay intrusos, no buscan el espejo
(decir ciudad es más que saltar su lujuria,
esconder de los niños la gula y el pecado,

adornar los vitrales pulsando la inocencia).
Solo un convicto se refugia en mi embriaguez

............................... por el sexo sin nombre,
busca sustento en mis paredes y sábanas,
parques donde los gays rezan
a la única manera de estar solo.
Ciudad, acrisola su furia en los trapecios,
mis duendes confesores traspasan la vejez a tus dominios
porque decir ciudad es mucho más que abrirse el nombre
y tatuar en sus muros la leyenda.

 
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Memorias

La ciudad tiene corazón,
raíz que fluye a otras arterias,
una muchacha en la música de los saltimbanquis
y sus perros.
Sé tu nombre ciudad.
Muros como huesos de niños te buscan el escombro.

Candilejas que duermen para no oír al trompetista,
a los noctámbulos descifrando tus dolores
sin cortarse el miedo de sus culpas,
beben noticia, polvo, polvo.

No hay vocación en tus periódicos
para disimular la ira hacia los dioses,
los tremendos, brutales, mitológicos.

Ciudad, larga el fósforo: el epicentro del pubis enconado
sobre el peñasco de la risa.

Ignorar tus diluvios revela las razones de Noé tras el opio;
escriban tus crónicas los brujos,
consuman sus elixires de falsos evangelios:
el fogaje que ondula es talismán de la entelequia.

Oh, ciudad sin Quijote, sin esos tinajones donde soy rocinante,
esposa fiel del mago.

El almizcle me aleja las gaviotas, sin hablar de los orfebres laboriosos
aquellos que tallan mis orillas.

Una ciudad es la creación del tiempo.

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Incertidumbre

Las grietas destejen esta quietud del aire,
se nublan los salmos de mi piel,
prófugo el silencio se hace oculto,
comienzan mis cristales a descifrar la voluntad
del tiempo,
aparece la levedad del musgo.
El destierro resbala donde el alma del naufrago
perfila sus espejos,
mis pupilas entre venas le distinguen.
Interrogo mi carne para vestirme en ella,
para darle al talismán de las manzanas este temblor,
no puedo declinar mi nombre, borrar el tatuaje
debajo de los ojos.
Un corazón le quita herrumbre al campanario
y vierte mi sepulcro en espirales.
¡Estas cruces no alcanzan las venas de la tierra!
En equilibrio de crisol una semilla desfigura
...................................................su contorno,
qué vientos de indulgencia completan las tinieblas.
Somos seres diurnos y nocturnos,
es necesario adornar los senos
..................................hasta que los ardientes rosetones del aire
alojen mi agonía.
Qué desazón en el capullo de cada laberinto
son las premoniciones que se muestran rebeldes:
florecerá la miel en los insomnios.

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del libro Ciudad para Giselle, 2005
Nostálgica Ciudad Para Giselle

................“…peregrinos
......................................que prefieren los caminos
.......................................a una piedra en la ciudad”
…….......................…….……[ Carlos Esquivel ]

Giselle conjura al fin, se instala
en los maderos. (Ni un cristal
puede romper.) ¿Por qué el vitral
con sus colores le acorrala?
¿Y cuánta música regala
a Cenicienta, si persiste
en ser actriz de un sueño triste?
¿Buscas locura en el ocaso,
o es que detienes el abrazo
en tu penumbra? ¿Adónde fuiste?

II
Inexorable es el secreto,
oh impunidad de la lujuria,
virgen del mar que en mi penuria
trae sinfonías de amuleto,
aplausos, goces como reto
en las alquimias de mi hoguera,
palomas, barco, calavera
sin testamento de otra casa:
y es que confundo la argamasa
en las aureolas de mi espera.

III
Giselle no sabe de serpientes,
sólo de un hombre en su ventana
que cuando escucha una campana
echa a volar sobre los puentes.
¿Por qué mirar a nuevas fuentes,
cuando la sed se nos agota?
(La multitud oye una nota,
sabe que esconde su martirio,
y más terrible es el delirio
donde se pierde una gaviota…)

IV
Nunca le dije que en el viento
yo contemplaba su milagro;
que no seduzco, porque el magro
ritual de mi boca es tormento.
Y me disgusta que el lamento
haga paredes en mi ruina,
pero un dolor que no termina
finge en mi voz un salmo hiriente.
¿Dónde se enrosca la serpiente
que mi ternura contamina?

Giselle me interrogó: ¿Por qué el gentío?
¿Me recuerdan la voz de los fiscales,
o el silencio de padres ancestrales
que descubren el salto de mi brío?
Con pinceles soy trueno, desafío,
y con mi nombre se humedece mayo.
Cualquiera ha de vestir mi propio sayo,
y cantar como un ave en el retorno.
¿Es culpable mi danza del soborno,
o soy la grácil lentitud de un rayo?

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del libro Crónicas de las pirámides del Fuego, 2006

LA PERLA ENTRE HÚMEDAS ALAS

Caballero que desatas tu miel nocturna
y miras mis vientre como perla desnuda
no te importa si la concha duerme,
el tacto es derrame de la joya,
lirio que convierte su saliva.
Perfecto el vicio de devorar mis mariposas,
esconder el polen de sus alas como rocío lácteo.
Somos pájaros, no podemos volar a nuestros nidos
existe un piélago, una frontera
más allá de los muslos y el hombre,
más allá de un lenguaje corporal
que pierde el paraíso,
el desnudo corazón que siente la yema de los dedos,
el apretón de sus arterias,
vacío de válvulas que duele.
Caballero ¿quién se atreve a esconder tus caballos
o dormir mi volcán, aplastar la sangre tronadísima?
Quedo sonámbula y mis manos sufren las flores
de tu espalda,
el arco donde desnuda soy una mujer
para vender el fuego que me sobra.

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del libro Dialogo sagrado de las vírgenes, 2008
REGRESO CRISTALINO

 

 

He vuelto al camino
con opacidades de quien vibra,
respondo a la boda de los cisnes,
a cánticos que etéreos me apresan,
sostienen el huevo de la danza,
umbral de maravillas,
símbolo que en la madurez me sopla la cara.
Monótona es el aria,
esfuerzo de la orquesta en inmovilidad
de las vírgenes, se creen veneradas.
No conocen que el mar es cántaro turbulento.
El brote de palmeras trasmite señales
y el mar continua impasible,
disfraza la gelatina de los océanos,
ángeles trasnochados e ignominiosos
no conocen los ojos de sus muertos,
táctica de marineros sin escrúpulo.
Aquéllos que se creen danzarines
y adoran al diablo.
La sal no es libre,
es atadura de todos los muertos del mundo,
los que sufren el agua
y adornan los platos
porque la sal es un hijo que ha muerto
y regresa en comidas desertoras,
el hambre no nos deja ver
que la sal está adornada de fiebre
como patrimonio venera los ánimos,
donde la luz perdona sus difuntos
por penetrar en nuestra mesa
y brindarnos una gota de su dicha.

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del libro Los Césares perdidos, 2009
LOS CÉSARES PERDIDOS

............................................“César tuvo también amores con reinas, entre otras
................................................con Eunoè, esposa de Bagud, rey de Mauritania,…;
...............................................pero a la que más amó fue a Cleopatra, con la que
...............................................frecuentemente prolongó festines hasta la nueva aurora”.

 

[ Suetonio ]

Porque he llorado al César tantas veces
en mi difícil traje de ermitaña,
la soledad en mí no es cosa extraña
aunque el fuego desnuda mis reveses.
¿Dónde guardo el calor que largos meses
disfrutara mi cuerpo lisonjero?
¿Adónde ha de partir mi desespero?
Ave César, desata tu lujuria.
Que mi cuerpo se funda en la penuria
como el magma en volcánico aguacero.

II

Me perturba tu indómito ostracismo
(mi remedio es oculta paradoja).
Si no valgo ante ti, si soy la floja
mordedura, si el trono no es el mismo…
¿por qué voy a rendir a tu egoísmo
una lágrima más?
..............................Tu ciencia fría
se resume en vulgar paleografía,
mientras yo, de tu inútil parquedad
construyo lentamente una ciudad
sin la praxis de tu filosofía.

III

Será la piromancia tu obituario
cuando el cuerpo su llanto ya no calme
pero serán mis lágrimas la oxalme
que guardará tu grito reaccionario.
Roma tendrá en secreto el relicario
de aquel dolor pasado, ya neolítico.
Tu recuerdo caerá sobre lo mítico
de mi propia leyenda sin fisuras.
Será un placer cargar mis helgaduras
con tu obsoleto salmo de amor crítico.

IV

Qué absurda la marioneta
que en las noches sin relente
echó su savia elocuente
en mi paciencia discreta.
Fui rehén, la fácil treta
quedó escondida en mi espejo
(alguien frunce el entrecejo
cuando, en pequeña venganza,
pongo infiel en la balanza
el rostro del que me alejo).

V

¿Por qué mi ropa raída,
si los dulces manantiales
que conservo son iguales
al agua de mi partida?
¿Por qué la herida? ¿Mi herida
no acaba en el Coliseo?
¿Quién soy?¿Quién soy si ya veo,
como Ariadna, roto el hilo?
Soy Penélope y vigilo
el retorno de Odiseo.

VI

 

César, ¿sabes qué presagio
se hunde en mis carnes? Traición
purgada en la salvación
es mi suplicante adagio.
Roma no sabe el naufragio
que en tus paredes se oculta.
César, el placer sepulta
las piedras de mi paciencia
porque en mí estalló la urgencia
de un abandono que insulta.

¿Temes a la maldición,
al acoso de una brújula
que te guía hacia mi esdrújula
y noctámbula pasión?
¡No soy la superstición
que huyendo del espectáculo
echa flor en el umbráculo
ciego, de una luz proterva!
César, la dama y la cuerva
se redimen ante el báculo.

VII

 

Porque en Roma no ha llovido
al fragor de la costumbre,
es que padezco esta herrumbre
con fantasmas del olvido.
¡Qué terrible es el descuido!
Al final sólo hay el muro
de un hospicio donde abjuro
de todo…
.................. Que nada importe
cuando he perdido en el norte
de otro cuerpo mi futuro.

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del libro inédito Isla de fantasmas y ópera
Concierto Para Gritar Las Huellas

Si me dieras tu otra mitad haríamos el círculo hacia el fuego,
sin píldoras para esta calle que no las necesita.
La humanidad inventa remolinos,
renace de sus astros,
suspira títeres por el aguacero.
Me lanzo a la quietud, íntimo prejuicio, es la fuga,
nuestra unión parte de la naranja:
prohíbe un brindis con su jugo,
satisface el signo del horóscopo
..................... entre hojas y temblores,
allí donde busquen todas mis orillas
por los hijos sin ley al margen de un tejado.

Esta sed ha vuelto en horas muy tristes,
donde humedad es sinopsis para el fantasma de mi piano,
todo acorde al despertar maldice ese misterio,
navega eclipses de la vida,
mis pezones tienen otra intención,
convocan la bruma, a estas horas lejanas
y mi sueño de albatros.
Ya nada detendrá las mariposas.

(II)

 

Cualquier ciudad puede aburrirse y andar sola,
necesito el farol en su mirada,
calmar mi desnudez con pájaros,
evadir espejismos, estrella que descuida la penumbra.
Mi levedad recorre fantasmas,
este galope recuerda los cauces,
(no sabes mi rincón,
...........................agua donde el hogar es pozo, un grito hasta la furia)
Estoy en mis ropajes, ¿Qué danza me recorre?
Voy a escrutar el látigo,
tu cuerpo bebiéndose el enigma
es más que una postal,
no temas a esa humedad
.......................................ni a errores en la infancia.
Como disparo el silencio,
huella, capricho contra mi fiebre de locos:
retorno sonámbula hasta la catarsis,
..................................................sin llanto,
con mis duendes errantes por el beso,
...........................................cobarde epitafio a estas brasas.

(III)

Hasta la voz de la lluvia es tormento,
urgencia de compartir lágrimas,
borrarte el latido con mis aves,
en ese instante cualquier galaxia tiene musgos,
soledad,.          polvo en mis campanas.
El aire agita retoños,
todavía el invierno no cuenta sus nidos,
con la esperanza de palomas que retocen.
Busca mi hoguera, podrás enloquecer:
tengo una alondra, dolor en la tierra,
cólmame, hay frutos en tu bosque.
¿Qué estación me lacera hasta los párpados?
Definitivamente soy un niño que corre por la lluvia
(oteas mis ardides, verdugo de esta sangre:
tentáculos que gritan, se mecen en la noche).
La cintura puede ser retorno,
raíz más grande ha sido esta nostalgia,
mis primeros pasos por la bruma.
¿Qué golondrinas detengo en esta procesión?
El laúd es tu pelvis, dibujado en mi voz
que pasa como el primer minuto de una hora.

(IV)

 


En los matorrales del gozo no ahuyentes mis impulsos,
secuencia es nube,
tu barba elige.
Soy hembra en tus cadenas, siglo con falacias,
oh mentira, qué grave huracán en mis playas.

Como beso de Judas tengo el disparo hacia tu nombre,
calma esa deuda con mis peces,
presagia los engarces en la noche:
que el sol estrene boleros a la mitad, sin tu dominio.
Culpa es sombra, arrebato de mis luces,
placer inconcluso como daga,
candelabro, reino sin techumbre.
Ven a trazar mi voz por la hojarasca
en angustia perpetua.
Toda eclosión es pacto.
.....................................Elijamos el mundo de los ciegos.

(V)

 


Nuestro grito es un salmo, los apóstoles claman,
pan y vino no apocan estas hambres.
Tengo desgajamientos, palabra infiel tras el remedio
(si salto la ventana voy a dañar el césped).
Mi penitencia, puñal en los toldos,
hastío de lámparas sobre el olvido donde agrietan cristales
................................................................... cascabeles de la bestia,
....................................................................enfermos de niebla.
Mi habitación aguarda su costumbre,
....................................................... angustia por mis venas.
¿Qué virgen iré siendo, después de un solo de violín?
Éramos relinchos esclavizados sin una ciudad,
hojarasca, filo de las premoniciones,
ceniza a contraluz del fango, descendía en su hoguera.
Soy piedra sin nueces, unicornio para fabular el sortilegio,
llamas en candiles intocados por la furia.
Imagino mis águilas al desvestir el miedo
por ese árbol con sepulcros en la noche transida,
cuece matices a mi boca,
sombra, levedad que me habita
como la hondísima garganta del Irazú,
...........................................se adentra a mi sangre.
La noche, ardor con palabras,
necesito al pianista para retener su tibieza,
ronda sin ángeles silencian mi pared,
soy la muchacha que danza el recuerdo nupcial de sus gaviotas,
el círculo de Mozart y Beethoven implora mis anillos
sin delfines, peces, ni el crujir de las espumas.
Me duermo por tus alas
en ese monstruo de aceitunas que es el tiempo.
...................................... Lo perpetuo es atardecer.

(VI)


No sé violentar castigos,
el insomnio es falacia, huye a la memoria.
Los senos piden emboscadas con la tarde,
perturbas el equilibrio en mi lascivia,
...................................... secuencia sinóptica del viento.
Es mi costumbre deambular entre fronteras
tras el fervor de la palabra,
en ese ardid donde lo supremo fluye sobre lo diáfano
sin desechar atisbos,
..................................pájaros que duelen en mis llagas
y el presagio atiende sus promesas....
La mesa del rocío: un tronco más frágil,
......................................................virtud para morder la almohada.
Mis ayunos traen la herencia sin reloj,
nada golpea ese rumiar, hay caracolas,
cambios inevitables en los muros.
Esta balanza no puede temblar
–es la meditación del cuerpo por el pez de su lengua–,
giraré, giraré hasta que la hora sucumba en mis agravios,
en esa tentación de las fronteras.

 

(VII)


A escondidas el mar tiene muchachas tristes.
Falta el carrusel, un animal que beba mi ruido de cascadas,
bosque para suplir la música ¡hay trovadores
.................................................................... en agujeros de la vida!...
................... donde la blusa es contienda para desabotonar mi fiebre,
por la locura del agua en esas nubes donde soy quien se embriaga,
vértigo, mariposas a flor de labios.
Sin culpa llevo esta caricia, gorrión en mis entrañas:
en los puños están los vericuetos a la savia.
¿Por qué faltan gajos de mi árbol?
¿Por qué la soledad hace escapar todos mis peces?
Acepto que la brújula es otro desamparo inventado por Dios.
Llevas el perfume como temporal de voluntades,
la música, milagro para impulsar las copas.
¡Brindemos por el reloj de los que lloran!

 

(VIII)

 

Me has disparado esa lava por los senos,
el pubis como flor desata las exequias,
humedad, silencio que no esconde sus ráfagas.
Me puedo lanzar contra la niebla,
............................ contra el eco perpetuo de las voces,
un grito siguiéndome entre muros,
labio mordido por la llama
(mi fugaz batalla es laberinto
y el aire carga a cuestas con la furia).
¿Qué montaña no protege la avidez al insomnio?,
quebraste mi pasión y la mansedumbre de la cuerda,
conocí los diablos, estallan en la lengua del poeta:
nada tiene de carne, frialdad con agonía,
nadie viola mis aguas,
cualquier cicatriz tiene bufones,
noctámbulos que juegan al suicida
para beberse esa lujuria de palacio.
Interrogo a los dioses hasta el muro,
la cripta de mi voz hecha jirones.
Virginidad, mansalva de los tontos,
yo alucinada frente al minotauro,
a esa bestia que bebe gladiadores,
...............................exige su manzana.

Es verdad, mi costilla no es un horizonte.
Voy a cantar la primavera y decir adiós,
bienaventurado de mi sexo,
me espuela este conjuro:
quién sabe si esta noche salgo a borrar las huellas
en esa tempestad que es el destino.

 


Leyva Rosabal. Poesía.
(San José de la Plata, Jobabo, Las Tunas, 13.09.1969)
Poeta, narradora e investigadora.