Premio del Concurso Cartas de Amor 2009. Convocado por el Proyecto  "Escribanía Dollz"

Premio carta de amor. MaylanKarel:

Alguien me contó (quizás hasta yo misma lo inventé) que es posible medir el tiempo en besos. Lo creo. Eran dos las horas de besos que no te daba cuando iba de mi casa a la tuya, quince minutos de besos cuando me abrías la puerta: el corazón entre los brazos y una barba de tres días… Cualquiera diría que a tu lado he vivido siglos de besos.

Lamento ahora los que no te di. Y lamento no haberte escrito antes una carta de amor. Para muchos esta sabe a despedida, pero para ti será mi primera carta de amor. La única…

Muchos dicen que ya nadie escribe mensajes de enamorados. Es cierto. Todo se hace más fácil con el correo electrónico. ¿Te acuerdas de aquellos correítos de un solo adjetivo? Mis compañeras en el trabajo pensaban que no te gustaba hacer alarde de tus quereres. Yo sí sabía lo de aquel PRECIOSÍSIMA en superlativo y con mayúsculas. ¡Todo un mundo de besos en una palabra!

El jarrón de tus-mis flores, la música de Ana Belén, la estrellita que pegué en la pared del cuarto y hasta la bandera checa, se acurrucaban entonces en mis manos. Miraba la pantalla como si tú mismo me dijeras al oído HERMOSÍSIMA una, otra y mil veces hasta perderme en el remanso de tu voz. Tu voz fue lo primero que me gustó cuando nos conocimos en la Universidad, aquella tarde de poesía. ¡Y lo mal que nos presentó Joaquín! Me acuerdo que sonreíste y desde entonces algo en mí cambió de sitio. Desde ese encuentro nunca más fui la misma. Nunca más hemos sido los mismos. Hasta la piel de mis sueños hoy tiene tu color. Jamás el café, Queen y Milan Kundera volverán con su aroma de música y letras a mis noches de insomnio.

Por eso no quiero que vengas a verme. Ya falta poco y no quiero llantos ni requiebros que enloden el amor de mi vida. Eso sí, cuando yo no esté le enseñas a Lien y a Rey las fotos que nos hicimos frente a la bahía. Dejas que se rían bastante. Y a mi mamá, las del coro. Coloca esta (¡mi primera CARTA DE AMOR!) en una botella y la tiras al río San Andrés, allá en mi pueblo, para que quien la encuentre sepa que la muchachita rara del pelo corto, la de las gangarrias y los tenis eternamente sucios amó a un hombre tierno: el peregrino que cazó todos los fantasmas del mundo para aquietar mis miedos a vivir. Jamás rogué por amor, hoy te imploro que no me extrañes, pero no le prepares a nadie más café con chocolate en las mañanas. Y si lancé sobre ti mi maldición favorita para que nunca volvieras a mirar a otra mujer, hoy te relevo de todas mis ataduras. Ama, ama mucho, habla de mí y tráeme girasoles y flores de papel, de las que crecen en el viejo almacén al lado del puente. Pero no le digas al oído PRECIOSÍSIMA, HERMOSÍSIMA. Si te lo piden, inventa otros adjetivos, estos son míos, se van conmigo y con la cajita de piedras y el casete del Bola. No niegues que el mar nos unió para siempre y que una vez sentimos envidia de los perros, amándose sin pudor frente a la biblioteca.

Gracias por compartir la almohada y prepararme el cepillo en el baño. Gracias por la paciencia en mis raptos de impaciencia, por redescubrirme a Silvio Rodríguez y la carne con piña. Ahora estoy sentada en el Parque de los Chivos, tú me hablas de Heredia y comienza a llover. Me limpio las gotas, no sé si de lluvia o de mis lágrimas y te digo que el último verso es genial, que sólo los que aman pueden escribir cosas así. Tú sonríes como en la Universidad y yo me transparento, me vuelvo lluvia y caigo sobre tu cuerpo para besar cada poro, cada fragmento que dejé inconcluso en mi sinfonía de besos.

En realidad, no lamento nada. Parto como una más, pero el gozo que llevo en mi pecho, sé que te hubiera alcanzado para quererme otros millones de años. Acuérdate de dedicarme el poemario que todavía no has escrito.

Yo creo que el tiempo también se puede medir en cartas de amor.

                                                                                             Maylan


Sobre el Proyecto La "Escribanía Dollz"

EscribaníaLA HABANA.- A mano como en el siglo XIX, una periodista cubana escribe desde hace 15 años cartas de amor por encargo, convencida de que en la era informática "la gente aún no ha perdido la fe" en ellas.

Una carta de amor es una necesidad para cualquier persona (...) siempre  pienso en quién la va a recibir, en la emoción o el alivio que va a sentir",  señaló Liudmila Quincose, de 34 años, que decidió instalar en 1994 una  escribanía en su casa, en la provincia de Sancti Spíritus (centro de Cuba).

Al inicio la idea le pareció jocosa, pero cuando comenzaron a llegar  clientes -un mes después de colgado el anuncio- se percató de que había "mucha  necesidad de comunicación", según sus declaraciones al semanario Bohemia.

Las cartas "más fáciles son las que se regalan para decirle a otra persona  cuánto se le quiere", y "las más difíciles son cuando las parejas están  peleadas", explica Quincose, que perdió la cuenta de "cuántas" ha redactado en  15 años y no asume el raro oficio como "un medio de vida"."Si tienen 5 pesos (25 centavos de dólar) me los pagan, pero las que  respondo, que son más que las que vendo, son totalmente gratis", explicó la  mujer, cuya escribanía atiende pedidos de unos 20 países.

La "Escribanía Dollz" se convirtió con el tiempo en un proyecto  comunitario, que organiza exposiciones de pintura, presentaciones de libros y  hasta un concurso internacional de cartas de amor.Quincose cuenta que siente "envidia de los viejos escribanos" por el "trazo  de sus letras" y "los dibujos de sus firmas"."Sus cartas eran bellas, yo solo escribo en un papel especial",