Laura Ruiz, premio de la crítica 2012Ayer fue entregado el Premio Nacional de la Crítica Literaria 2012 a los siete mejores libros publicados por las editoriales cubanas durante el año 2012, en la sala García Lorca del Centro Cultural Dulce María Loynaz, en esta capital.
 
Se encontraban presentes, Zuleica Romay Guerra, presidenta del Instituto Cubano del Libro, Jesús David Curbelo, director del Centro Dulce María Loynaz, otros directivos de ese instituto, al igual que los miembros del jurado que estuvo presidido por Yolanda Wood e integrado por Ana Lidia Vega Serova, Laidi Fernández de Juan, Daniel García Santos, Ahmel Echevarría, Edel Morales Fuentes, Carlos Celdrán, Jorge Domingo Cuadriello y Esteban Llorach.
 
La investigadora y ensayista Yolanda Wood dio lectura al acta del jurado el cual evaluó 115 obras nominadas por 16 casas editoriales.
Entre los títulos premiados se encuentran Mito, verdad y retablo. El guiñol de los hermanos Camejo y Pepe Carril, de Rubén Darío Salazar y Norge Espinosa, publicado por la editorial UNIÓN; Otro retorno al país natal, de Laura Ruíz, de Ediciones Matanzas; La catedral de los negros, de Marcial Gala, de la Editorial Letras Cubanas, y Sexo de cine. Visitaciones y goces de un peregrino, de Alberto Garrandés, de Ediciones ICAIC.
 
Igualmente fueron laureados los volúmenes Finas hebras, de Nelson Simón, de Ediciones Almargen; Fresa y chocolate, de Senel Paz, de la Colección Sur, y La palabra y la llama. Poesía cubana de tema religioso en la colonia, de Leonardo Sarría, de la Editorial UH.
En esta ocasión se decidió, además, hacer entrega de un Reconocimiento Especial a la antología de teatro Dramaturgia de la Revolución, cuyo concepto y selección fue realizado por Omar Valiño, de Ediciones Alarcos.
 
En nombre de los premiados intervino la escritora Laura Ruíz, autora de Otro retorno al país natal, la cual expresó el agradecimiento al jurado y a las casas editoriales que acogieron los textos y a sus editores.
 
Agradeció además la visibilidad que alcanzarán los textos galardonados los cuales, expresó, “muestran el performance de cultura, alma y vida que nos asiste como nación y como voluntades”, y más adelante agregó “ estos cuadernos, novelas, ensayos, dan fe de la secular capacidad de resistencia, imaginación y creatividad de la Cuba de hoy; nuestras páginas intentan hacer coincidir el país histórico con el cotidiano, el real con el de las ficciones, a través de experiencias que van de la pérdida al hallazgo, de la convicción al desasosiego, de lo desconocido a lo palpable”.
 
Edel Morales, vicepresidente del ICL y miembro del jurado, tuvo a su cargo las palabras de elogio a los laureados; resaltó y celebró que entre los libros ganadores, cuatro, fueran de autores “que residen más allá de los lugares donde habitualmente se oye el cañonazo de las 9” y también que algunas de las siete casas editoras seleccionadas correspondan a esfuerzos editoriales desde ciudades como Matanzas y Pinar del Río.
 
También destacó la representatividad de todos los géneros literarios entre los reconocidos “y para mi gusto, de alguna manera, hay tres libros que muestran algo relacionado con la poesía, un género que a veces en el premio de la crítica ha estado sometido a tensiones diversas”.
 
En cuanto a los títulos premiados significó en primer lugar la calidad poética de Otro retorno al país natal, de Laura Ruiz y la casi perfección con que ese libro está estructurado, y el hecho de que en el mismo las palabras estén en función de un discurso literario absolutamente magnífico.
 
Señaló seguidamente la capacidad que muestra Nelson Simón en su Finas hebras, para recuperar desde la poesía un imaginario de la adolescencia y de la niñez, que expresa una riqueza que fue muy reconocida por el jurado.
 
Se refirió a la dureza y al desgarramiento del mundo narrativo de La catedral de los negros, de Marcial Gala, que hacen que la obra sea seguramente revisitada por los lectores.
 
Reafirmó la condición de clásico de Fresa y Chocolate ya desde su lectura fílmica del guión literario y expresó que este reconocimiento se le debía a un texto y a un mundo como el construido por Senel Paz.
 
Morales aseguró que el estudio de la poesía religiosa, sobre todo de signo católico, que hace Leonardo Sarría en La palabra y la llama. Poesía cubana de tema religioso en la colonia, “viene a llenar una ausencia que durante los últimos años se hacía notable en los estudios de la poesía cubana en general y del siglo XIX en particular”.
 
Sobre Sexo de cine. Visitaciones y goces de un peregrino, de Alberto Garrandés, resaltó que constituye un goce y una verdadera fiesta del lenguaje, por los acercamientos que hace el autor, los que provocarán sin duda la lectura de este texto.
 
Opinó que el título Mito, verdad y retablo. El guiñol de los hermanos Camejo y Pepe Carril, de Rubén Darío Salazar y Norge Espinosa, es de los más importantes publicados en el año 2012 por ser uno de los aportes indiscutibles que este Premio de la Crítica hace a la memoria cultural cubana y a la relectura de ese período.
 
Finalmente declaró que estos siete textos y estos ocho autores merecen el reconocimiento, “como jurado me siento feliz de haber contribuido de conjunto con mis compañeros a que estos libros fueran premiados.”

Tomado del Portal de Cubarte: http://www.cubarte.cult.cu/