Los Premios Uneac 2016, convocados en  Poesía, Biografía y En­sayo, fueron respectivamente para los au­tores Laura Ruíz (Dia­po­si­tivas);  Jor­ge Renato Ibarra Guitart (Cosme de la Torriente, los albores de una época en Cuba) y Frank Padrón No­darse (De la letra a la esen­cia: Mirta Aguirre y el barroco literario).

Laura Ruiz Montes

El Enrique Piñeyro de Biografía, fue concedido por un jurado encabezado por Félix Contreras que reconoció en el libro «el respeto con que se acerca su autor a las figuras históricas que aparecen en esta obra de poderoso empaque, que examina la extensa vida de una figura de indiscutible trascendencia en el entramado de la diplomacia y la historia política cubanas, previas al triunfo revolucionario de 1959».

Integrado por un jurado que lideró Victor Fowler, el Enrique José Varona de Ensayo, destacó en el texto la relevancia del tema escogido, en el acierto al expresar y fundamentar sus ideas, así como el cuidado del lenguaje; por su parte, en el Julián del Casal, de Poesía, el jurado, presidido por Sig­fredo Ariel, distinguió un poemario es­crito «con armas suficientes para ejercer con dignidad y destreza su oficio de poeta, sobresaliendo por su estilística sintáctica precisa y co­he­rente».

Los premiados conversaron con Granma sobre su obra: Padrón explicó que «el libro aborda la  ensayística  de  Mirta  Aguirre, una  de nuestras  voces  esenciales  en  el  pensamiento  cultural  cubano del siglo  XX, en  tor­no  al  barroco literario  hispanoamericano; ella  constituye un  paradigma,  una  estatura a  la que  siempre  he  aspirado, en esto de  combinar  la  imagen  tropológica  con  el  rigor  científico  dentro  del  ensayo,  para que  este  nunca  sea  un  informe  árido  de  laboratorio  sino  una  lectura  que  se  disfrute como se ha­ce de un buen poe­ma  o  una  bue­na  novela».

Ibarra esgrimió que Cosme de la Torriente «fue una connotada personalidad política que participó en he­chos relevantes de nuestra historia como la guerra de 1895 y todo el periodo republicano hasta la década de los años 50 del pasado siglo, que alcanzó el grado de Coronel del Ejér­cito Libertador y en la República asumió múltiples responsabilidades. El libro pretende develar, a partir del personaje, las contingencias del frustrado proyecto de República Neo­co­lonial superado por el triunfo revolucionario».

Ruíz adelantó que «Dia­po­sitivas se inscribe en una línea te­mática y poética similar a la ya antes presente en Los frutos ácidos y en Otro re­torno al país natal, también galardonados el Premio Na­cional de la Crítica Literaria. Aquí los poemas pretenden ser no ya una fotografía impresa, no una ima­gen digital de configuración avanzada y alta re­solución, sino una “simple” diapositiva, como esas que pueden en­contrarse en el fondo de una gaveta o en lo más recóndito de la me­moria de cualquier cubano, y en las que aparecen los diferentes rostros del país, entendiendo como tal el país interior de cada quien, mezclado con el país real que a su vez se une al país que se extiende más allá de nuestras fronteras geo­grá­fi­cas».


Por: Madeleine Sautié

Tomado del Granma Digital