Un extraño en la bañeraCuando el hombre sale arrastrado del estudio, al grito de ¨ ¡Fuera de aquí! ¨ que lanza Laura, las mujeres se arremolinan y la emprenden a puño cerrado contra él. Las caras se han desfigurado, un odio visceral asoma a los ojos, algo bastante cercano a la repugnancia y al desprecio. En el set las víctimas lloran, alguna que otra niña pide perdón a su madre, una asistente se acerca cariñosa y dice algo al oído de la que parece más afectada. La conductora, mientras despotrica del sexo opuesto, se despide, y Dios, como siempre, pone cada cosa en su sitio para que todos sepan que aún cuando no lo parezca sí existe la justicia sobre la tierra. Un nuevo triunfo, otro punto a la espalda de la espigada rubia, la evidencia de que estamos siendo alguna vez representados, en resumen: la cuota que toca de la correspondiente ¨ verdad ¨

A unos cuantos kilómetros, en medio de un decorado distinto, aunque parecido, una señora envueltita en carnes se arrellana al sofá. Pondrá sus manos en el regazo, soltara cierto discurso y dará paso a los invitados para quienes previamente se dispuso un par de butacas igualmente confortables que oirán atentas, como el público, de sus sinsabores y desgracias, Aquí no hay golpes pero si gritos y discusiones y palabras que nadie entiende porque empeñados en hablar cada cual a un tiempo se forma el desbarajuste y la chusmería.

La señora, cuando suponga apropiado, llamará a la cordura y tratara de ser paciente y correcta, y democráticamente pedirá opiniones y un justo juicio a nombre de los convocados para esta ocasión. Entre todos tratan de poner las cosas en su sitio, hacer que se respete el orden, dilucidar quién tiene la razón

Pueden ser ¨ casos de familia ¨ dignos de una ¨ corte del pueblo ¨: infidelidades, mentiras, engaños lo suficientemente jugosos como para llenar la hora de programa de Cristina, Marta Susana, Mónica, Maritere o José Luis, ¨ el que presume de sin censura ¨ sin que decaiga el interés. A las tres de la tarde, a las ocho de la noche, a las diez de la mañana, por Univisión, Telemundo, Telefutura, América Teve, Tele Miami o la Televisión Azteca, cuando menos te lo imagines, regados como la pólvora, desapareciendo y volviendo a aparecer, Retransmitidos en esa hora en que no hay de qué manera llenar el hueco o reciclados en Los mejores momentos, Los archivos guardados de…, Lo pasó detrás de las cámaras o Lo que usted no vio. Son el gran descubrimiento, la alternativa ¨ real ¨ a tanta telenovela con más de lo mismo, la desmesura de asesinatos, malformaciones, catástrofes y accidentes ¨ al rojo vivo ¨ o de ¨ primer impacto ¨ donde tan en falta se hecha lo que llamamos intimidad: el negocio del sentimiento.

A veces se piensa que no son en el fondo los talk show una mala idea. ¿Cómo ha de serlo algo que pretende indagar en nuestros problemas y ofrecer la oportunidad de demostrar que, a pesar de las diferencias, nos asisten a todos los mismos conflictos? ¿Cómo, si se aproxima al lado más humano del hombre, si hay una sincera preocupación por el semejante y afán de denuncia en estos tiempos cuando a ninguno pareciera importar nada? No son una mala idea, mas la intención, aunque se camufla es otra: los  talk show forman parte de la industria del entretenimiento y a ella se deben en normas, reglas, diseño, concepción, cuerpo y alma. No pueden, por más que quisieran, proyectarse de modo diferente ni ser lo originales que gritan ser a voz en pecho, ni tener la libertad de creación para entregarnos un producto decoroso, edificante, o al menos franco, distinto o moderno. Son un espectáculo de mal gusto, pero un espectáculo, una comedia, una representación, un montaje, una bufonada como la mayor parte de lo que nos regala una televisión guiada por las ganancias y el  rating, no por pensar en ti.

El error de los llamados talk show está en su naturaleza; lo molesto, que lo disfracen de buenas intenciones y se aprovechen para erigir un altar ¨ humanitario ¨ que no existe. En todo caso, el propósito sería hurgar en lo más profundo hasta sacar sangre, sudor y lágrimas con las que proveer la dosis de sensación sin la cual, como pasa al diabético con la insulina, ya no podríamos vivir. Como si estuviera ante un miss universo, algunos temas quedan terminantemente prohibidos en aras de la neutralidad o el casting ; y al actor se le exige un acento promedio  que ni remotamente recuerde al de su país de origen. Los famosos asuntos que proponen los  talk show  pasan días enteros en las ramas sin tocar tierra y juegan con lo miserable, se valen de ello sin proponer soluciones, ni profundizar en los problemas, ni investigar, ni buscar ser objetivos. Porque no pueden, va en su naturaleza; lástima que lo que se pone al fuego no pertenezca a otra zona que no sea la de tus sentimientos. Y seguirán los golpes y la chusmería y el odio visceral, que por un minuto consigue venganza, y el ropaje del buen samaritano y el altar a un ¨ humanismo ¨ que no hay por donde agarrar a los tribunales y los juicios y las lágrimas y la música suave y los ¨ sicólogos ¨ y las rubias y la amable que se acerca ahora para decir algo al oído de quien simula más pesar. A las tres de la tarde, a las ocho de la noche, a las diez de la mañana, por Univisión, Telemundo, Telefutura, América Teve, Tele Miami o la Televisión Azteca, cuando menos te lo imagines, regados como la pólvora, desapareciendo y volviendo a aparecer, Retransmitidos en esa hora en que no hay de qué manera llenar el hueco o reciclados en Los mejores momentos, Los archivos guardados de…, Lo pasó detrás de las cámaras o Lo que usted no vio. Parece que alguien se divierte.


Tomado del libro " Un extraño en la bañera". Ediciones Capiro. Santa Clara. 2007


Aramís Castañeda Pérez de Alejo. 1965
Graduado en  Licenciatura en Letras por la Universidad Central. Autor de crónicas literarias aparecidas en la Revista Umbral.