Revista Matanzas, 1er número 2012Ya se anuncia notable en la portada, esta primera entrega del 2012 de la revista Matanzas, con los inconfundibles trazos de Roberto Diago, el sello personal del diseñador Johann Trujillo que va prefigurando un estilo de esta editorial en crecimiento y los versos del inefable Guillén, siempre precursores, que adelantan el homenaje a la literatura caribeña. Y como resguardo incomparable, los tutelares nombres de José White y Miguel Faílde, que emergen victoriosos contra el tiempo, en el reverso de portada, entre los músicos herederos de la Banda Municipal de Conciertos de Matanzas.
 
Un capítulo de la novela Vida y obra del trichimicrobiado y cosmogónico vate de la ética y vate imán, Antonio Eulogio Hernández Alemán, conocido como Seboruco, del reconocido poeta, narrador y editor Alfredo Zaldívar, parece hacer justicia cabal a la sección Flor y memoria. Un incitante texto, delicioso apócrifo del encuentro entre nuestro gran Virgilio Piñera y el increíble Seboruco, fragmento de una novela prometedora que amén de rescatar la figura casi marginada del segundo, recreará y enaltecerá seguramente a la ciudad que les otorgó gentilicio definitivo, para beneplácito de todos nosotros.
 

La destacada poetisa Laura Ruiz, en rol menos conocido, pero próximo a hacerse público y notorio, aborda con éxito la novela Teresa en mil pedazos (2000), del escritor haitiano Lyonel Trouillot, en cuyas páginas nos convence que, amén de su interés argumental, nada desdeñable según los comentarios adelantados, la novela trasciende por la relación entre el drama individual de una mujer, atenazada por tradiciones (muros) familiares y culturales y la historia de una nación caribeña. Suerte esta de reconstrucciones y relecturas paralelas, la novela otorga una voz distintiva al escritor haitiano y a una obra que urge traducir al español para satisfacer la avidez, que con maestría y gracias poco comunes entre nuestros reseñistas, nos ha promovido Laura en la primera entrega de Deslindes.

Y también en este apartado, el exquisito e inconfundible Pedro Llanes desentraña en breves pero sustanciosas páginas, el singular fenómeno de la literatura haitiana en relación con su complejo proceso sociohistórico. Advertidos por el autor de la riqueza y contundencia de nombres y títulos de esa producción literaria, no podemos menos que enjuiciar severamente nuestra falta de atención profunda a una cultura legítima muy cercana, pero obnubilada por la precariedad económica del país y la ambivalencia de los medios masivos de difusión. Sirve, pues, como referente y como antídoto.
 
La sección Botella al mar boga, definitivamente, por el Caribe. Cinco poetas: Pepin (Guadalupe), Roumain (Haití), Césaire (Martinica), Tirolien (Guadalupe) y Gontran (Guyana Francesa), en traducciones especialmente para esta revista de Lourdes Arencibia —otro privilegio— y cinco poemas de la escritora haitiana Ida Faubert, traducidos para la ocasión por Guadalupe Vento, conforman un homenaje de lujo de esta publicación, en el esfuerzo por promover la cultura de nuestro entorno geográfico más inmediato, de lo cual se ha hecho eco, particularmente, esta Feria del Libro.
 
En El Amanuense, seguramente entre las secciones más seguidas por los lectores de la revista, se presentan obras de tres escritores de ascendente carrera: Yunier Riquenes, Daneris Fernández y D.J. Vicedo, bloque de jóvenes narradores, voces peculiares dentro del coro polifónico de la narrativa cubana actual.
 
En ese propio género vale destacar la inclusión en la revista de una joven promesa: Jean García Moreno, que publica aquí su cuento premiado en la pasada edición de los Juegos Florales de Matanzas.Laura Ruiz, de su libro Otro retorno al país natal, premio José Jacinto Milanés 2011, adelanta tres sugerentes poemas. Poetisa de anticipada madurez, acierta otra vez en el tratamiento, desprejuiciado y casi siempre irónico, de motivos medulares tomados del entorno social, con una naturalidad y honestidad encomiables, que cada vez le granjea más lectores dentro y fuera de Cuba.
 
Enrique Saínz, destacado investigador y ensayista, nos presenta el volumen Nicolás Guillén: las elegías elegidas, bajo el sello conjunto de la Editorial Universidad de La Habana y la Fundación Nicolás Guillén, de la UNEAC, publicado el pasado año. El lúcido estudioso, a quien debemos varios títulos imprescindibles, celebra la edición de este libro, dedicado al Poeta Nacional, clásico de la poesía en nuestra lengua. Incluye las más antológicas elegías guillenianas, acompañadas en cada caso por el juicio crítico de prestigiosos investigadores, entre los que vale hacer notar a varios jóvenes profesores universitarios de prometedora y atendible impronta.
 
Recorrido crítico por la obra del pintor Roberto Diago, el texto de Ercilia Argüelles Miret que propone la sección Derivas, descuella por la profundidad del abordaje a uno de nuestros más distinguidos artistas de la plástica. Detenida en las connotaciones de muchas de sus obras representativas, el estudio es revelador de la magnitud de esta producción, que rebasa la virtud de la diversidad y originalidad de los soportes para consolidarse como representativa del discurso artístico legítimo del hombre afrodescendiente y de la resistencia a los patrones colonizadores.
 
El polifacético y reconocido artista Alexis Díaz-Pimienta, de justificada popularidad más allá de nuestras fronteras, ofrece a los lectores una selección de su poemario Un día cualquiera del vendedor de gafas, libro laureado en el 2010 con el Premio Internacional de Poesía Tomás Morales, de Canarias. Versos de cuidada factura, impactan sobre todo por su amarga dureza y el angustioso tono, justificado por el motivo escogido: la vulnerabilidad del inmigrante y la incertidumbre familiar a la que se expone cada día, en su lucha por la subsistencia, en un entorno hostil: la refinada Europa.
 
Tres libros y una representación teatral motivan al ejercicio crítico en la sección Ecos. Lincoln Capote, Leymen Pérez, Yanira Marimón y Omar Valiño dedican agudas reseñas sobre acontecimientos recientes en la imprenta y el teatro cubanos. El aportador ensayo de Mayra Beatriz Martínez, Convivencias del viajero; los poemarios de Israel Domínguez, Viaje de regreso, y de Raúl Luis, Reverso del mantel, y la puesta de Por gusto, de Abel González Melo por el joven colectivo teatral El portazo, dan fe del buen oficio de atender, promover y encauzar el talento en puja, sin el peso excesivo de los rangos y las locaciones, evidencia esta que adiciona méritos a la revista.
Y en el reverso de contraportada, como aprovechando el último espacio para la poesía, necesaria siempre, unas cuartetas anónimas, traducidas por Guadalupe Vento y Laura Ruiz, de Así habló Kongué, edición martiniqueña de 1947, y que rezuman la gracia y la complicidad caribeñas, muy a tono en estos días de fraternidad creciente entre nuestros pueblos.
 
En resumen, esta primera entrega del 2012 de la revista Matanzas, hace honor a la tradición de una ciudad que desde las pasadas centurias aspiró los aires universales desde sus fértiles orillas. Que persista en ese esfuerzo, es mi mejor deseo al presentarla este día.
 
* Palabras de presentación durante la Feria del Libro de Matanzas, 22 de febrero de 2012.

Por: Carlos Zamora