Aunque se conocen muchas experiencias de volúmenes hechos a mano, en ediciones únicas y de autor, o de libros-objeto, el diseñador Rolando Estévez afirma que un caso como el de La Revista del Vigía, sí es único en el mundo de hoy. Se trata de una publicación que va por 19 años de vida y 30 ediciones; conformada cada una por 200 ejemplares elaborados dentro de una editorial que labora al ritmo de un taller artesanal.

Pero más allá de su peculiar modo de hacer, la Editorial Vigía cumple los requisitos de otra casa editorial cualquiera, con un equipo de redacción y realización, y un consejo editorial, que seleccionan los textos y definen las pautas de diseño.

Es por tales razones que, para cualquier escritor de la Isla, constituye un honor el ser llamado a participar en alguno de los números de la revista; o que sus textos sean publicados a la manera de libro, que es otro de los perfiles productivos ingeniosamente desarrollados por Vigía.

VIGÍA EN LA HABANA

Condiciones de peso hicieron que ahora la Editorial Vigía saliera de su tranquila residencia en la calle Magdalena, de la ciudad de Matanzas, para carenar el 27 de noviembre en el Museo de Artes Decorativas, ubicado en el Vedado, corazón de la agitada Habana.

Llegaron para presentar Fast Track, de la autora capitalina Teresa Fornaris; un cuaderno primorosamente manufacturado que saca a la luz la poesía ganadora del Premio José Jacinto Milanés 2005. Y también para lanzar la edición 30 de La Revista del Vigía, caracterizada por la amplia presencia de escritores de la capital en las más de 140 páginas de esa publicación trimestral.

Estructurada a través de secciones, con nombres tan sugerentes como "Agua Apilada", "Escalera de Mano", "Uvas Verdes", "Proso", entre otras; La Revista abarca todos los géneros literarios. Abre la poesía, con versos de Sonia Díaz Corrales, Osmany Oduardo, Ismael González Castañer, Carlos Augusto Alfonso y Caridad Atencio.

La narrativa está representada por cuentos de Laidi Fernández y Ana Luz García Calzada; y un fragmento de Bailar contigo el último cuplé, la novela inédita de Rogelio Riverón que alcanzó el Premio Italo Calvino.

Rafael Grillo discurre sobre la faceta de crítico literario del ilustre José María Heredia, y Zaida Capote acerca del libro Ofelias de Aida Bahr, en el acápite de ensayos. De forma similar, Yoandy Cabrera diserta sobre los escritores cubanos Ena Lucía Portela y Rubén Rodríguez; mientras, Astrid Santana trae un tema de cine, con su interpretación del filme Titus de Julie Taymor.

Las páginas del "Breviario" son de las más relevantes en esta edición, porque compilan el personalísimo trabajo con la palabra que desenvuelve el grupo OMNI-Zona Franca. Este colectivo del habanero reparto Alamar practica una forma de "arte total", pues sus miembros (Luis Eligio Pérez, Amaury Pacheco, Livio Conesa, Juan Carlos Flores, Nilo Julián González, David Escalona, y otros) acostumbran a combinar la poesía, el performance, la música, el video y las artes plásticas en sus creaciones.

Los grandes escritores de otras latitudes tienen igualmente su rincón en la revista. Así, del Premio Nobel nacido en Guadalupe, St. John Perse, puede leerse su poesía en la sección "Bisagras"; y de otro Nobel del Caribe, Derek Walcott, se recogen los versos de Mañana, mañana, en "El Pergamino", una original separata desplegable.

NOVEDADES DEL NÚMERO 30

Esta edición del verano de 2008 de La Revista del Vigía posee una novedad adicional: Cada ejemplar es absolutamente único porque no hay dos cubiertas iguales. ¿La causa? Pues que la revista quiso hacer un homenaje a todas sus homólogas del mundo, y concibió que las cubiertas tomaran la apariencia de collages, armados con retazos de revistas, sin discriminarlas por su origen, intereses temáticos o épocas.

De modo que en las portadas conviven, como en un caos increíblemente armónico, anuncios comerciales y chismes de estrellas, junto a la seriedad política de Bohemia, la cultural de La Gaceta de Cuba y la científica de Nacional Geographic.

Otro rasgo distintivo del número 30 está definido por sus portadillas de sección, que a la manera de un homenaje a Conrado Massaguer —ese ilustrador y gacetillero mayor en la historia de la prensa en Cuba—, copian portadas de la revista Social (de números aparecidos entre 1917 y 1923), que fueron retocadas y coloreadas a mano con un esmero notable.

Seguir diciendo cosas de esta Revista del Vigía, casi parece un sádico atentado contra los amantes verdaderos de la literatura y los buenos apreciadores de la estética. Cualquiera de ellos, en este momento, debe estar ansioso ya de comprobar por sí mismo el deleite de los textos y la fruición de la belleza arquitectónica y de diseño de esta publicación tan especial.

Por: Rafael Grillo
Tomado de: http://www.cubahora.cu/