Reynaldo GonzálezHe dedicado parte de mi vida, de mi obra, a buscar en la historia aquellos rasgos que nos dan personalidad y razón, buscando esto desde el pasado, investigándolo, existe la posibilidad de conocer mejor nuestro presente”, dijo el escritor cubano Reynaldo González, tras recibir el Premio Honorífico Fundación de la Ciudad de Matanzas 2013.

“Ese ha sido un propósito fundamental dentro de mis objetivos como investigador, he evitado ver la historia con esa sicología de lo inmediato, desde esos slogans, esos lugares comunes, ese baño de efemérides que nos toca cada día. Me acerco a la historia desde la impugnación, desde la contradicción que nos permite aprendernos mejor.”


En Matanzas, durante el acto de entrega oficial de este reconocimiento honorífico, Reinaldo González confesó que su conocimiento mayor de la historia de Cuba, y de sus personalidades, lo marca Contradanzas y latigazos, volumen suyo que acaba de ser reeditado en el país.

Contradanzas y latigazos marca mi estudio sobre las contradicciones del siglo XIX, de la Colonia, y propicia un acercamiento muy particular a la masa humilde, al negro. El libro ya cuenta con cinco ediciones. Tuvo una en Italia, otra en España y aquí en Cuba ahora son tres las que tiene.

“Por cierto, esta última edición presenta un crecimiento con respecto a su versión original. Es un texto que fue ampliado, renovado, y también se enriqueció con la incorporación en su composición de documentos originales y más de doscientos grabados del siglo XIX. Quizás habría que decir que es el mismo libro pero también es otro.”

Reinaldo González (Ciego de Ávila, 1940), Premio Nacional de Literatura,
Miembro de Número de la Real Academia de la Lengua correspondiente a la RAE, ha desarrollado una sólida obra que abarca la narrativa, el ensayo, la investigación, el periodismo, el testimonio, la edición...

Entre sus numerosos títulos se encuentran las novelas Siempre la muerte, su paso breve y Al cielo sometidos; los testimonios La fiesta de los tiburones y Lezama Lima: El ingenuo culpable; las investigaciones Caignet, el más humano de los autores; Cine cubano, ese ojo que te ve; El bello habano y el volumen de ensayo  Insolencias del barroco.

El Premio Honorífico Fundación de la Ciudad de Matanzas es otorgado cada año a personalidades con un significativo aporte a las letras de la Isla. Escritores como Roberto Fernández Retamar y Antón Arrufat lo habían merecido anteriormente. Es un galardón especial que se entrega en cada edición del Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas.

Junto al reconocimiento honorífico, el Fundación de la Ciudad de Matanzas entrega premios en géneros que van alternando en cada edición. En la correspondiente a 2013, los ganadores fueron: Bofill Bahamonde, en poesía, por Lo que era todo; Alina Bárbara López Hernández, en ensayo, por El (des)conocido Juan Marinello. Estudio de su pensamiento político; Frank Zaragoza Zaldívar, en novela, por El plano y la brújula.

El Premio Literario Fundación de la Ciudad de Matanzas lo convocan la Casa de las Letras Digdora Alonso, Ediciones Matanzas y el Centro de Promoción Literaria José Jacinto Milanés, con el auspicio del Centro Provincial del Libro y la Literatura, la Dirección Provincial de Cultura y las autoridades gubernamentales de la ciudad y la provincia de Matanzas.

En esta oportunidad, la premiación tuvo lugar una actividad realizada en el Museo de Arte de Matanzas, el pasado 23 de octubre, donde además se realizó la presentación de los títulos ganadores en la pasada edición del certamen: Berlineses (cuento), de Abel Fernández Larrea; Cámara lenta (teatro), de Maiquel Paneque; y A Puerto Blanco no llegan las lluvias (noveleta para niños), de Carlos L. Zamora. Asimismo se puso en manos de los lectores el segundo número de este año de la revista Matanzas, con un dossier-homenaje dedicado al poeta cubano Julián del Casal.
 

Por: Norge Céspedes