Rita LongaTiene que haber mucho de auténtico en la labor de Rita Longa, cuando todo un país le ha acogido de manera tan entusiasta y coherente”.
Alejandro. G. Alonso

En 1943, el famosos crítico, curador, promotor, conferencista y diplomático franco – cubano Guy Pérez Cisneros participaba en la elaboración de un Anuario Cultural Cubano que bajo los auspicios del otrora Ministerio de Estado pergeñaba la sociedad cubana de esos tiempos.

La colaboración de Pérez Cisneros constituyó la sección dedicada a las Artes Plásticas y como resultado de sus siempre atinadas, profundas y sabias reflexiones axiológicas, el Arte Cubano cuenta con ese maravilloso e importante texto titulado “Pintura y Escultura en 1943 “. Después de un exhaustivo debate acerca de lo nacional en nuestro proceso creativo desde las mismas bases de su génesis, el crítico hecha a volar la imaginación y construye lo que para él sería un “Salón Cubano”, que tendría la particularidad de aglutinar, justipreciar y clasificar ese universo vanguardista en cuyas formas se materializó de manera irrefutable la esencia de lo cubano en el arte.

El proyecto termina con una galería iluminada y muy ancha (…), en su centro y no contra las paredes, una fila de esculturas[1] en las que se encontrarían piezas de Juan José Sicre, Alfredo Lozano y por supuesto Rita Longa Aróstegui, de quien comenta: De Rita Longa, escultora agradable, estilizada, elegante, cuyas figuras tienen una gracia felina muy decorativa, pondremos dos “torsos” [2].

Efectivamente a los ojos entrenados de este singular catador del fenómeno artístico insular no podía escapar la labor de esta joven de treinta años que había sido formada bajo la tutela del mismo Juan José Sicre y que descollaba con un estilo fresco dentro de la escultura cubana; ya lo había demostrado con sus exposiciones y reconocimientos nacionales e internacionales que la situaban en un escaño importante dentro de la vanguardia escultórica en Cuba. “Guiada por la vocación de cambio y actualización que alentó a nuestros artistas en los años '30, se convirtió en la mayor exponente de la Vanguardia escultórica” 3]

Pero no es acerca de Rita Longa escultora sobre lo que versarán estas líneas, aún cuando mi exordio haya hecho pensar al auditórium que así sería. Pretendo tocar una arista distinta aunque muy interconectada con su carrera escultórica. La artista como docente y promotora en dos hitos puntuales del período republicano; la Rita del “Estudio Libre para Pintores y Escultores” y esa incansable colaboradora en la Mega Exposición “300 Años de Arte en Cuba”.  Porque además de la gracia para domeñar los volúmenes, poseía, según palabras del crítico de arte Alejandro G. Alonso, grandes dotes organizativas y carácter de promotora [4] .

En julio de 1937 se funda el Estudio Libre para Pintores y Escultores bajo los auspicios de la Dirección de Cultura del Ministerio de Estado,  a pesar de que tuvo una vida efímera y un carácter esencialmente experimental, este empeño dirigido por el pintor Eduardo Abela constituyó un paso decisivo en la génesis de una nueva enseñanza artística cuyo método “se basó en la libre expresión y reacción espontánea del alumno ante el motivo seleccionado”[5] en franco proceso de crítica a la enseñanza daviniana preconizada por San Alejandro.  

El proyecto prohijó a jóvenes con inquietudes hacia las manifestaciones artísticas que carecían de recursos para subvencionarse sus estudios, por tanto a la libertad de una expresión creativa, se sumaba el matiz altruista de la enseñanza gratuita. 
 
Sin duda alguna los resultados del Estudio Libre se debieron en gran medida a la ingente labor pedagógica de profesores y colaboradores, aunque los primeros insistieron en desasirse del titulo para llamarse orientadores, precisamente porque su labor lejos de la receta fría del docentismo consistía, según palabras de propio Abela, en “ sugerir posibilidades” . [6]
 
El profesorado desempeñó un papel fundamental en la orientación metodológica de los alumnos. Quedó integrado por el propio Abela y cuatro orientadores: Romero Arciaga, Domingo Ravenet, Rita Longa y Jorge Arche. Hubo tres colaboradores: Mariano Rodríguez, René Portocarrero y Alfredo Lozano. (…) Tanto la labor de los orientadores como la de los colaboradores se concentró en los aspectos técnicos. [7]
 

Rita Longa Aróstegui no titubeó ante la solicitud de Abela para que se convirtiera en parte del “Estudio Libre”, vinculándose en la práctica de la escultura junto a otros artistas como Ravenet y Lozano, seducida por los métodos no ortodoxos de enseñanza artística en los que entreveía un diapasón de posibilidades temáticas y estilísticas. La Longa, como otrora lo hiciese cuando decidió interrumpir sus estudios académicos, para recibir clases de la artista Isabel Chappotín en el Lyceum Habanero en 1930, apostó una vez más por la libre creación de volúmenes y formas en detrimento del modelado artificial y mimético[8]. Estas fueron sus premisas pedagógicas para llevar a cabo una labor instructiva que sentó pautas en la enseñanza de nuestra escultura. Y en este sentido “lo más novedoso resultó la práctica de la talla directa, que se enseñaba por primera vez en nuestro país”. [9] (Fig.1) 

Opuesta de manera enérgica a los designios pedagógicos de la anquilosada, entonces, Academia de San Alejandro, Rita Longa no pudo cejar en el magisterio de lo que los hados le ofrendaron y se adhirió rápido a la efímera experimentación de la enseñanza artística que fue en la capital cubana el Estudio Libre de Pintura y Escultura, en 1937. [10]

Asistir a una clase de escultura en la escuela de Abela era como adentrase por un laboratorio maravilloso donde los aprendices compartían con los orientadores codo a codo. En esos intercambios a golpes de cinceles y martillos brotaban maravillosas formas, hijas de la experimentación y la libre expresión cuyo denominador común era la intención manifiesta de trasladar “ese concepto de lo cubano” a las obras ejecutadas. 

En estos grandes talleres del Paseo del Prado No.1 donde se ubicó la escuela, Rita Longa:

 
…sentó abierta cátedra junto a figuras del arte cubano como Jorge Arche, Ravenet, Mariano, Portocarrero… Compartía posiciones estéticas y sentimientos sociales, independiente actitud didáctica y amplio catálogo comunicativo. Que hayan estado unidos en esta tarea breve, pero fulgurante (…), marcó a todos; y, seguramente, quienes salieron – los profesores – no eran los mismos que entraron. La propia Rita Longa afirma que recibió mucho más de lo que daba a través de las sesiones de trabajo… [11]
 

Conjuntamente con esta labor pedagógica en el Estudio Libre… la escultora trabaja como jefa del Negociado de Enseñanza y Divulgación Artística de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, gestión en la que desarrolla una labor en pos de la promoción del arte vanguardista en la isla.

Ya para 1938 un ganado prestigio precede a la artista. Su obra “Figura Trunca” (figura 2) es merecedora del 2do premio en el II Salón Nacional de Pintura y Escultura celebrado durante el mes de enero en el Castillo de la Fuerza de la capital. Ese mismo año pasa a integrar la Secretaria Ejecutiva del Instituto Nacional de Artes Plásticas, institución que también desempeñó un papel fundamental en la animación, divulgación y promoción del arte joven en Cuba.

En 1939 por gestión de la mencionada institución, artistas cubanos participan en la Exposición Panamericana que tiene lugar en el Riverside Museum de New York  en donde se exhiben dos de sus piezas, la premiada “Figura Trunca” y “Mujer Sentada”. En este caso la artista viaja como comisaria de la embajada nacional. (Figura 4)

Pero sin lugar a dudas una de las más trascendentes acciones organizadas por el Instituto Nacional de Artes Plásticas para estos años, fue la preparación junto a la Corporación Nacional del Turismo de tres grandes exposiciones que tuvieron lugar en la Universidad de la Habana entre enero y abril de 1940: “Escuelas Europeas”; “El arte en Cuba…,” y la mítica “Trescientos años de arte en Cuba” (Figura 5). Esta última constituyó el primer intento expositivo por historiar cronológicamente nuestro proceso artístico desde su mismísima génesis, de ahí su impronta e importancia para el Arte Cubano.  Trescientos cincuenta ocho obras desde los primeros grabados hasta el arte vanguardista, fueron colgadas en los predios de la casa de altos estudios habanera, para simbolizar la riqueza histórico – artística de nuestro país. El proyecto tuvo como principales gestores a los Señores Domingo Ravenet y Guy Pérez Cisneros

Apasionada por ese maravilloso mundo de la promoción que ya conocía, con una multipremiada experiencia en el oficio del modelado y desde su puesto en el ya mentado Instituto; Rita Longa Aróstegui se enrola, sin dudar, en tan interesante empresa.  Su nombre figura en el lujoso catálogo impreso para la ocasión entre los principales colaboradores, quienes apoyaron a la comisión organizadora en todo lo relacionado con las tareas vinculadas a la muestra.

Sin embargo su contribución estuvo más allá de la mera colaboración, pues dos de sus piezas, la reconocida “Figura Trunca” (Figura 6)  y “Taino” fueron ubicadas en la sección titulada Época Moderna que aglutinó, según reza en el catálogo, a todos aquellos artistas cuyo trabajo se hubiese desarrollado en la república.

Mucho se ha hablado sobre esta magistral artista de la escultura cubana, sin embargo, detrás de la mujer que transfiguraba las piedras en hermosos monumentos se alza aquella otra, incansable gestora cultural, profesora y ejemplo de tenacidad y consagración. Estas son las cimientes de quien luego sería la Rita fundadora de la UNEAC o presidenta del CODEMA, una existencia fructífera y temperamental que hoy, cien años después, nos invita a revisitarla desde sus multifacéticos meandros.
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Fuentes Consultadas:

 

  • Alonso, Alejandro G: La obra escultórica de Rita Longa,  Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1998.
  • Catálogo de la Exposición “300 Años de arte en Cuba”. Universidad de la Habana, abril de 1940.
  • Fernández Seoane, Antonio: “Rita Longa: Especial sello de cubanía”, En www.cmbfradio.cu/articulo.php?art=494 , consultado el 8 de octubre de 2012 a las 4:56 p.m.
  • Pérez Cisneros, Guy: “Pintura y escultura en 1943”, en Las estrategias de un crítico. Antología de la Crítica de arte de Guy Pérez Cisneros (Prólogo de Graciela Pogolotti; Selección y notas de Luz Merino Acosta), Editorial Letras Cubanas, La habana, 2000.  
  • Ricardo Pupo, Yordanis: “Rita Longa: Cumbre de la escultura Cubana”, En www.ahora.cu/es/.../3716-rita-longa-cumbre-de-la-escultura-cubana, consultado el 8 de octubre de 2012 a las 3:23 p.m.
  • Veigas, José: Escultura en Cuba Siglo XX, Fundación Caguayo y Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2005.
  • Wood, Yolanda: Proyectos de artistas cubanos de los años treinta, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2005.
Notas

[1] Guy Pérez Cisneros: “Pintura y escultura en 1943”, en Las estrategias de un crítico…, Pág. 212.   
[2] Ibíd.
[3] Yordanis Ricardo Pupo: “Rita Longa: Cumbre de la escultura Cubana”, En www.ahora.cu/es/.../3716-rita-longa-cumbre-de-la-escultura-cubana, consultado el 8 de octubre de 2012 a las  3:23 p.m.
[4] Alejandro G. Alonso: La obra escultórica de Rita Longa, pág. 1. 
[5] Yolanda Wood: Proyectos de artistas cubanos en los años treinta, pág.109.
[6] Ibíd.
[7] Ibíd. pág.108.
[8] Vid: Alejandro G. Alonso: La obra escultórica de Rita Longa, pág. 13. 
[9] Yolanda Wood: ob.cit. , pág. 110.
[10] Antonio Fernández Seoane: “Rita Longa: Especial sello de cubanía”, En www.cmbfradio.cu/articulo.php?art=494 , consultado el 8 de octubre de 2012 a las 4:56 p.m.
[11] Alejando G. Alonso: ob.cit. , pág.13.  

 


Por: Orlando Laza