Roberto MéndezSin perder su esencia poética, el escritor cubano Roberto Méndez Martínez (Camagüey, 1958) resulta una práctica de pluma fecunda para tratar diversos géneros literarios, y para lograr inmiscuirse ―¿sigilosamente?―, en la urdimbre psicológica de afamadas figuras de nuestra Historia de la Literatura. A la vez impresiona su cultura, su dominio enciclopédico pero, ante todo, su capacidad como comunicador (ante pequeños y amplios auditorios) y su constante intromisión en la red de redes. Y, en esta última, para dejarnos su inacabable caudal de sabiduría y su absoluto compromiso con lo cubano.  

Si en una ocasión una colega periodista (Magda Resik), lo calificó como “hombre de gran talento, que desde su natal Camagüey ha conquistado el mundo”, me atrevería a decir mucho más pero, valiéndome de una frase del sabio cubano don Fernando Ortiz cuando, al referirse a la Cubanidad,  expresó que ella “no consiste meramente en ser cubano por cualquiera de las contingencias ambientales que han rodeado la personalidad individual y le han forjado sus condiciones; son precisas también la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser”. Y es en esta conciencia y voluntad de serlo (¡sin lugar a dudas!), en la que se alienta la obra de este excepcional hombre de las letras cubanas contemporáneas.

A continuación una entrevista concedida por el escritor Roberto Méndez al sitio web de CUBARTE, y que éste pone a disposición de sus internautas a continuación.

¿Qué le condujo o convocó a escribir? ¿Su familia? ¿Las primeras lecturas y autores? ¿Inquietud intelectual en la adolescencia?

Mi padre era un buen lector y desde mi temprana infancia me ayudó mucho en la formación de una cultura general apreciable, no solo en el terreno literario sino en el histórico y artístico. Me llevó a conferencias, conciertos, funciones de ballet…eso estimuló en mí una vocación literaria muy temprana que fue multiplicándose en la adolescencia, con el influjo de algunos maestros y muchísimas lecturas. Pocos creerían que leí, a la edad en que otros van aventurándose en las novelas de Salgari, La Ilíada, las comedias de Aristófanes y hasta algunos capítulos de Paideia de Werner Jaeger. Descubrir a García Lorca, a Darío, a Casal, a Lezama, fue una invitación a convertirme en poeta.

En la tierra de El Mayor… en la tierra de tantos próceres, artistas, escritores y científicos ha realizado su Obra hasta la fecha. ¿Es que Camagüey le ata como intelectual?

Una buena parte de mi obra ha sido escrita en Camagüey y más aún, sobre Camagüey: ahí están mis Leyendas y tradiciones del Camagüey, mi libro más reeditado y buscado por esas tierras y Amalia Simoni, una vida oculta, que es la primera biografía de esa patriota y artista principeña.

Desde 2007 resido en La Habana, es simplemente otro modo de relacionarme con Camagüey del que no me he apartado, porque en mi cultura ciertas cosas, relacionadas no solo con la escritura sino con el habla, las comidas, la visión del mundo, están profundamente marcadas por esa tierra natal a la que siempre regreso.

José María Heredia: La utopía restituida... Leí esta obra con sumo placer, pues siempre he admirado la figura de Heredia. Se explica en la contratapa del libro que, “al decir del autor de este libro, en contra de lo usual, no se busca iluminar su obra con los hechos de su existencia, sino a la inversa, esclarecer su controvertida trayectoria a partir de la utopía que guía su poética”. ¿Espera realizar alguna otra, con iguales características de esclarecimiento y en relación con motivaciones controversiales, con algún otro personaje de nuestra literatura? Expongo un ejemplo: ¿Gertrudis Gómez de Avellaneda, o cualquier otro?

La utopía restituida abrió el camino para otras relecturas de poetas cubanos. Algo semejante hice con La Avellaneda en Otra mirada a La Peregrina (Premio Ensayo Alejo Carpentier 2007 y Premio de la Crítica) y a esta vertiente tributa también  El tiempo dorado por el Nilo. Otros poetas, a los que he dedicado artículos y ensayos breves, como Plácido, Zenea y Casal podrían ser los próximos, pero no estoy escribiendo una historia de la literatura cubana por tomos, ni quiero obligarme a “megaproyectos”. Escojo a un autor y discurro sobre él, no sólo porque su obra me desafía sino porque en ella hay elementos que responden a mis propios cuestionamientos como creador.

Premio Internacional de Ensayo “Mariano Picón Salas” por su obra El tiempo dorado por el Nilo: otra lectura de José Lezama Lima. Un ensayo que compitió con otras 94 obras. ¡Un verdadero éxito!  ¿Cuándo y por qué se involucra en la Literatura de ese magnífico escritor cubano?

Recuerdo cuando apareció la primera edición de Paradiso. Acompañé a mi padre a la librería a comprar un ejemplar y pocos años después intenté mi primera lectura. Uno de los hechos más importantes de mi adolescencia fue descubrir la “Órbita” de Lezama Lima. La leí de manera continua durante varios años, hasta que pude ir hallando otros libros de este autor. La fascinación por él ha permanecido intacta. El tema de mi doctorado estaba relacionado con Orígenes, además he escrito un prólogo a Paradiso, he preparado la nueva edición de la Valoración Múltiple de Lezama, y publicado muchísimos artículos y ensayos breves sobre la vida y obra lezamiana durante décadas. El tiempo dorado por el Nilo ha sido un modo de procurar ordenar y sistematizar mi visión de Lezama y ayudar con ella a los lectores que quieren aproximarse a su complejísimo Sistema Poético”.

Premios, menciones, reconocimientos nacionales e internacionales…que le prestigian y consolidan aún más su obra. ¿Más proyectos en camino? ¿O un reposo transitorio para continuar?

No sé qué cosa es el reposo en materia de escritura. Descanso de escribir un ensayo preparando una novela y cuando la novela está encaminada, emborrono unas cuartillas poéticas o preparo unos artículos para los diversos espacios donde colaboro. Siempre tengo proyectos a mano: trabajo actualmente en una novela y tengo varios libros de poesía inéditos que no me he decidido a entregar a editorial alguna.

¿Alguna recomendación a los jóvenes escritores cubanos?

Los jóvenes escritores casi nunca necesitan consejos de alguien mayor. Cada uno tiene que encontrar su manera personal de relacionarse con la literatura. En mi caso yo necesito del trabajo constante, ignoro cuanto talento pueda tener, pero en todo caso soy de los que cree que es preferible una página medianamente escrita a la página genial que algunos jamás se atreven a redactar. Soñar, trabajar y esperar, no hay otro secreto.

¿Qué más espera de la vida?

Un poeta lo espera todo de la vida, y más…

Tomado de: http://www.cubarte.cult.cu/periodico


Entrevista realizada por: Astrid Barnet