Roble de OlorRoble de olor, guión de la película que lleva el mismo nombre, escrito por Eugenio Hernández Espinosa y Rigoberto López, acaba de ser publicado por Ediciones Vigía, en cuya sede, una casona colonial junto al Río San Juan, en la ciudad de Matanzas, se presentó recientemente, con la participación de los autores, ambos personalidades representativas de la cinematografía contemporánea cubana.

El guión desarrolla una historia de amor que a mediados del XIX vincula a una mujer negra, hermosa, distinguida y que viene de Saint Domingue (Haití), con un comerciante alemán. Es una relación que crece entre la intolerancia, la confabulación de intereses y el poder absoluto, el encuentro entre culturas, y que tiene como escenario la fructificación de Angerona, el cafetal más rico de toda Cuba en esa etapa.
 
El dramaturgo Ulises Rodríguez Febles, quien tuvo a su cargo las palabras de presentación de Roble de Olor, dijo que “si las imágenes creadas (...) para recrear una época —que se mueve entre lo urbano y lo rural, lo real y lo maravilloso, las tradiciones europeas y lo caribeño con sus religiones, costumbres y  creencias—, son dramáticas (transmiten los conflictos que le son esenciales), técnicas (con esa funcionalidad propia del guión literario, que se convertirá en tomas, planos, secuencias); el lirismo que inspiran lo hacen leíble como un poema y sugerente para  la sensibilidad de un realizador que le apasionan los retos”. 
 
Según Rigoberto López, quien se desempeñó también como director de la película, la publicación de Roble de Olor en esta casa editorial adquiere un matiz simbólico pues la misma se halla entre las patrocinadoras de un reconocimiento otorgado a la película en 2004: el Premio Vigía, único que se entrega entre las subsedes del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
 
En esa oportunidad el filme obtuvo también el premio principal de esa importante cita de la cinematografía, que tiene convocatoria anual, y luego el Gran Premio Dikalo a la mejor cinta de ficción en el Festival Panafricano de Filmes, efectuado en Cannes, Francia.
 
Rigoberto se mostró complacido además del objeto-libro en que se había convertido el guión, que ganaba así una nueva, y que fue posible gracias un proceso de trabajo en el que intervinieron, entre otros, la editora Estela Ación y el destacado diseñador Johann E. Trujillo.

El concepto visual de este volumen parte de un diálogo con el diseño del cartel de cine en Cuba en la década de los ochenta, al que, según afirmó Johann, se hace referencia a partir de determinados elementos conceptuales y de recursos técnicos como la serigrafía, peculiaridades de la tipografía, entre otros.
 
“He concebido una propuesta sobria, sencilla, en lo conceptual y ya en la parte material del libro, que además de la serigrafía utiliza levemente el papel alba, el craft y la iluminación de algunas portadillas; debo mencionar también el empleo del rojo (en referencia a la apasionada historia de amor), de colores café, del sepia, del negro”, comentó el diseñador.
 
El guión de Roble de Olor se inspiró en la crónica “El romance de Angerona”,  de Leonardo Padura. 

 Por: Norge Céspedes