Matanzas ha aportado a la cultura nacional singulares diseñadores escénicos. Esa es una cuestión que aún debe estudiarse a profundidad. Inolvidables poetas y pintores. Rolando Estévez Jordán, Matanzas 1950, es uno de ellos, pintor, poeta, diseñador escénico. Este año, cumplió 55 años de existencia y 35 de entrega al arte. Inquieto y talentoso, polémico, de personalísima y vasta obra creativa, inauguró hace unos meses la exposición personal "Papeles de agua y tierra" en la Sala Celia Triolet, del Museo Farmacéutico.

En julio pasado, Teatro Icarón mostró a los espectadores que asistieron al Teatro Sauto, la exquisitez de su diseño escenográfico, de luces y vestuario con el estreno de El Día que me quieras, de Ignacio Cabrujas. Durante la Feria Internacional de libro, Ediciones Vigía presentó un hermoso libro de poemas de Antón Arrufat, titulado Manual de Inexperto (titulo provisional) con su diseño e ilustraciones, que mereció elogios encomiables de su autor, Premio Nacional de Literatura. Un año antes, en el 2007, salió a la luz su último libro de poemas: Mar mediante, con sus dibujos y diseños. Un conmovedor libro con poemas dedicados a su madre. En ellas, la sensibilidad lírica de Estévez trasluce un imaginario, donde lo testimonial se funde con su capacidad de visualizar imágenes, que "acotan", una realidad vivencial conmovedora, íntima y social, espejo de una época que regresa, desde su memoria eminentemente sensitiva, para traslucir un imaginario que es metáfora del individuo abocado en lo insular, en la imagen de la otra orilla, desde nosotros. Siempre digo que con los libros- arte de Vigía (editorial que fundó junto a Alfredo Zaldívar) ya pasará a la historia de la cultura cubana. Muchos de ellos se conservan en las colecciones del MOMA, en Nueva York o en diferentes colecciones privadas e institucionales de varios países. O en los libreros de muchos amantes de la literatura.

Cuando estos libros se exponen en una galería son una suigéneris muestra de su obra como artista: imaginativas, originales, inusuales. Entre su colección más representativa, encontramos libros: cajas de zapato, casas. Libros – baúl, donde se guardan secretos y recuerdos de familias. También libros vientos, caminos. Muchos libros. Y siempre diferentes, como para demostrar lo inagotable de imaginario de Estévez Jordán. Como diseñador escénico ha dejado su particular estilo creativo en grupos como El Mirón Cubano, no olvido su premiada Fragata, entre muchas otras; con Teatro D´Sur, La Señorita Julia o la escenografía instalación de La Noche Sucia; el diseño para Danza Espiral, con Teatro Icarón - y recuerdo con este joven colectivo dirigido por Miriam Muñoz, sus diseños para La Ventana Tejida. También su diseño de Espantapájaros, premiado en el Festival de Teatro de Camagüey. Pero Estévez, siembre incansable, ha trabajado con otros grupos cubanos como Buendía, donde obtuvo el premio de diseño en el Festival de Teatro de Camagüey con Historia de un caba – yo. Y solo menciono algunos ejemplos, muy puntuales que no recogen su abarcadora obra como diseñador escénico, porque sería una lista interminable para un pequeño artículo. En la conmemoración de su entrega al arte, no puede dejar de mencionarse como este hombre amante y conocedor de la historia y la cultura de su amada Matanzas, ha sido promotor de eventos como la Fiesta de la poesía y el dibujo, al frente de la sección de Literatura de la UNEAC, y de espacios como las Tertulias del Principal, a la que asistieron figuras como María Elena Molinet, Enrique Pineda Barnet, José Milián… Estévez es un promotor auténtico de otras muchas actividades que lo hacen vivir y crear apasionadamente. Profesor de diferentes cursos y talleres de diseño, como el que ofrece los sábados en la Casa Social de la ACAA a jóvenes que han encontrado en su magisterio, la concreción de sueños personales, Rolando Estévez Jordán, ahora mismo debe estar – mientras se toma una taza de café, soñando con una nueva propuesta. Quizás un libro, un poema, el diseño de una nueva obra, un dibujo, una nueva exposición, mientras desde la ventana de su taller estudio en los altos de la Vigía, el San Juan, bendice la ciudad que lo vio nacer.

Por: Ulises Rodríguez Febles
Centro de Documentación e Investigaciones de las Artes Escénicas.