Rubén Dario ZalazarEntre en 15 y el 22 de abril Matanzas se llena de Títeres, tuve la suerte de que Rubén Darío accediera a responder algunas interrogantes de este servidor y acá les van sus confesiones. A mi pregunta sobre ¿Que títulos lleva Teatro de las Estaciones al evento? Bajo qué presupuestos se decidió por esas obras? Darío contestó que su agrupación va con parte de su más reciente repertorio (“Canción para estar contigo”, “Pinocho corazón madera”, “Por el monte carulé”), así como, una reposición muy especial “El patico feo”, retomado por el elenco más joven de la agrupación. El montaje en su momento obtuvo el Premio Villanueva de la crítica, entre otros galardones, y representó a Cuba en el Festival Mundial de Títeres de Charleville-Mezieres, Francia, en 2006.

Hoy por hoy Teatro de las Estaciones y Rubén Darío constituyen símbolos de buen gusto, calidad, respeto en el teatro, y sus creaciones rayan en lo perfecto (para no ser absoluto), al respecto su director señaló:

“Teatro de Las Estaciones cumple 18 años en 2012. Desde su fundación, en 1994, apostamos por hacer un teatro de títeres que no excluyera a ningún arte por muy distante que pareciera del títere. No somos puristas del retablo, somos teatristas, con el títere como principal inspiración, por supuesto, pero abiertos a ese intercambio de calidades y estéticas que enriquece cualquier manifestación. Lo mismo hemos acudido a la música de los Matamoros y María Teresa Vera, que a Roig, Debusssy, Prokofiev, Stravinski y Chaikovski. Hemos trabajado con la literatura de Martí, Dora Alonso, Andersen, Lorca, Villaverde o Charles Perrault. En la plástica lo mismo, nos ha inspirado Picasso, Matisse y Sosabravo, los grabados de Laplante y Landaluze, sin ninguna limitación conceptual. La danza, el ballet, el circo, el cine, la opera, son caminos que nos han incitado a llevar a escena un teatro de títeres maravillosamente contaminado. Llevar a retablo la vida de Bola de Nieve o de Lorca ha sido un reto dramatúrgico y espectacular, reto y riesgo que lo mismo ha sido puesto en consideración en toda la isla que en Francia, Italia, España, Costa Rica, Dominicana, Venezuela, México y los Estados Unidos”.

Le preguntaba que se siente al saberse tan respetados y admirados (en este caso que me toca) por los jóvenes? Y me respondió algo muy inteligente (que me esperaba):

“Lo importante no es saber la altura donde estamos, sino la altura a que aspiramos y todo el trabajo que nos cuesta, de eso si estamos conscientes, pues siempre estamos en talleres, cursos, eventos no únicamente de títeres, como la Bienal de Artes Plásticas, el Festival Internacional de Ballet de La Habana o un programa de concierto de música sinfónica, todo nos sirve, no nos perdemos nada. Una función de El ciervo encantado, El Público, Argos Teatro o Buendía, Danza Contemporánea de Cuba nos enseña cosas, Bárbara Llanes, cercana colaboradora, nos ha enseñado sobre la práctica del montaje técnicas de respiración y colocación de la voz, ¿quién ha dicho que los títeres tienen que ser un feudo cerrado a todo lo que circunda la vida? esa fue su mala suerte en los años de decadencia del género a nivel internacional. Queremos volver a los tiempos en que la vanguardia pintaba, escribía o componía para el teatro de títeres, esta manifestación única, mágica y misteriosa se lo merece.

Sentir y saber que el público nos sigue, respeta y quiere no nos deja dormir, es una metáfora claro. Tenemos los ojos abiertos a todo lo que sucede en materia de arte en el mundo, no hay derecho a dormirse en materia de cultura o pierdes el sentido de avance. Desde que el primer espectador llega a nuestros espectáculos sabe que tendrá una música que lo reciba, un programa con las informaciones, un montaje con una producción cuidadosa, un texto pensado para nosotros y para ellos (Norge Espinosa es uno de nuestros asiduos dramaturgos), una banda sonora estudiada y realizada con la mayor calidad que podemos, en fin, el público sabe que los estamos esperando, que nunca los haremos venir por gusto, sea niño, joven o adulto”

Con todo esto que el mismo ha expuesto más todo lo que sabemos hacen pregunto: ¿Cómo pueden tener tiempo para tanto? Y acá va una de las respuestas más hermosas:

“Hacemos arte como respirar ¿cómo no vamos a buscar el tiempo necesario para respirar un aire  vivificador? moriríamos, y todavía nos queda mucho por hacer”.

Mucho éxito les deseo en este evento que ya casi comienza y me confieso yo por mi parte como fiel seguidor de la estética y labor de Teatro de las estaciones y Rubén Darío Salazar


Entrevistador: Ernesto G.
Editor de Artes Escénicas